—En la historia, el paisajista brutalizaba a la mujer necesitada con su herramienta, pero Bill amaba a Allison con la hombría que ella había cambiado para siempre. Ella apretaba con terciopelo blando que él estiraba con su ciruela y llenaba de polla dura. Embestidas lentas, con sus labios lamiendo la calidez venosa que su coño anhelaba todo el día. Él la sujetaba por las caderas y terminaba cada embestida con ese empujón extra, ese hambre de más de ella a pesar de tenerlo todo. Fueron esos empujones necesitados y su ansia de todo el día lo que pronto forzó a Allison a ir más allá y cuando ella gritó de éxtasis, él embistió hasta su centro y permaneció allí hasta que su orgasmo pasó y ella tembló sobre su dureza. Ella gimió suavemente. Cuando la respiración de Allison se calmó, él se incl

