-¡Ya me probé todo lo que tengo en el placard, Alma! ¿Qué se supone que debo usar para una reunión de negocios que no parece de negocios?- le preguntó Josie a través de la videollamada a su amiga Alma.
Estaba desconcertada, había accedido a reunirse con Lorenzo y Manuela, había creído haber entendido mal, pero ahora que tenía que hacerlo, no sabía si había tomado la decisión correcta.
-No, no, mejor no voy.- dijo dejándose caer sobre la cama con resignación.
-Vamos amiga, ¿cómo es eso de que no vas a ir? Nosotras no rechazamos ningún trabajo de actuación, a menos que incluya desnudez innecesaria y por lo que me contaste es una pareja de unos sesenta años, no creo que te pidan nada depravado.- dijo Alma al otro lado de la línea, mientras Josie se cubría la cara con sus manos y se tentaba de solo imaginarlo.
-Mirá si son unos mirones o si su hijo es una especie de loco maníaco. Es muy raro que me quiera contratar para actuar de esposa. Intenté googlearlo pero no encontré nada.- respondió volviendo a sentarse sobre la cama para enfrentar la mirada de su amiga a través de la pantalla.
-El hombre es dueño de casi todos los medios de comunicación del país, es lógico que pueda controlar su exposición. No te enrosques, anda a conocerlo, hacele todas las preguntas que quieras y luego decides. Mirá si es una especie de casting encubierto, si quiere verte actuar en vivo para luego ofrecerte el papel de tu vida. Amiga sos muy buena, no dejes pasar esta oportunidad.- le dijo Alma desde el corazón y Josie respondió con una sonrisa.
-Solo para conocerlo.- repitió como si estuviera intentado convencerse de que aquello no era una locura.
-Solo a conocerlo.- volvió a decir Alma.
-A lo sumo tendrá una enorme nariz o le faltara un brazo…- agregó intentando hacerla reír y Josie la imitó.
-No me importaría que tenga una enorme nariz o le faltara un brazo, tengo miedo de que sea alguien malo, alguien que pueda lastimarme.- le confesó.
Siempre había tenido problemas para confiar en los hombres, había crecido junto a su madre, con un recuerdo vago de su padre obtenido de alguna fotografía vieja, había lidiado con hombres desagradables en la industria del espectáculo, hombres que abiertamente querían hacerle creer que si no entregaba su cuerpo, no tenía oportunidad y eso la había llevado a construir un escudo grueso y protector.
Por eso nunca había tenido un novio real, no lograba abrirse, no lograba confiar, siempre tenía la sensación de que terminarían usándola, que tomarían su cuerpo y luego la dejarían sola, como su madre, sola para mantener una familia, para salir adelante en un mundo gobernado con hombres, que elegían qué lugar darle a las mujeres. Era algo que no había elegido, que sentía, y con el correr del tiempo cada vez lo confirmaba más. El único hombre en su vida era Manuel, un amigo de verdad, un compañero, uno que le hacía reír y nunca había intentado propasarse y aunque Alma insistía en que estaba enamorado de ella, ella no lo creía. Manuel era un amigo, y ese era todo el lugar que podía ocupar.
Por eso temía aceptar este trabajo, no habían especificado hasta donde debía actuar, no estaba dispuesta a dormir con nadie si eso era lo que esperaban, pero tampoco quería contárselo a Alma, le avergonzaba ser virgen aun, había inventado algunos encuentros al conocer a sus amigos, prefería que no quisieran convencerla de lo que lo estaba perdiendo, ya había pasado por esa etapa en el secundario y prefería abolilara. Al fin y al cabo era su cuerpo, su vida. Si se estaba perdiendo de algo, aun no lo sabía y por eso no le molestaba.
-¿Amiga? ¿Seguis ahí?- le preguntó Alma para sacarla de sus pensamientos y Josie se apresuró a mostrar señales de vida.
-Nadie tiene porque lastimarte, es solo una reunión, escuchalo y si no te gusta, decis que no.- dijo con tono serio y al ver que su amiga asentía agregó:
-Y…¡Usá el vestido rojo!- gritó haciéndola reír para luego darse por satisfecha con su poder de convencimiento.
-No voy a usar ese vestido es demasiado…- respondió Josie y Alma la interrumpió.
-Perfecto. Josie, sos hermosa, ¿Por qué no vas a presumirlo?- dijo Alma con una sonrisa mientras Josie negaba con su cabeza.
-No quiero que piensen que estoy dispuesta a acostarme con alguien.- le lanzó venciendo sus propios miedos, traduciendo su indignación en sus ojos.
-Bueno, eso habría que verlo…Digo, una vez que conozcas a tu futuro marido.- le dijo Alma bromeando y Josie negó con su cabeza avergonzada.
-Ni se te ocurra, solo voy a escuchar la propuesta, ahora te dejo que tengo un vestido rojo para planchar.- dijo imitando su tono jocoso y Alma hizo un gesto de triunfo con su brazo en alto para luego despedirse con un beso ruidoso deseando que aquello no fuera una locura