Guillermo* finalmente despertó, provocando que Isabel se llenara de felicidad; mientras que Eduardo, solamente se alegró debido a su esposa. La angustia lo estaba carcomiendo, desde el día en que su padre le había impuesto una visita tan pronto su hijo despertara, no había podido dormir o comer bien, apenas si lograba mantenerse con condura; pero era algo inevitable, así que alistó todo para que Guillermo* abandonara el hospital. -Me tengo que ir – Edmundo le anunció a su hermano mayor, que suspiró extenuado, sabiendo que a él todavía le faltaba atravesar una situación muy comprometedora. -¿Vas a Clearance? – Preguntó, porque si sucedía algo, obviamente lo iría a buscar. -No, voy a Escocia – no escondió sus planes. -¿Vas sólo? – Eduardo frunció el ceño con extrañeza, ya que su hermano

