-Queridos ciudadanos de Giralto, estamos aquí en una ceremonia más de sepultura, otro ciudadano de nuestro mundo, el señor Ascencio Rojas ha dejado este lugar. Agradecemos inmensamente los rastros que ha dejado y lo felicitamos por su descanso.
-¿Lo felicitan? ¡Carlos! ¿Por qué ustedes felicitan a alguien que acaba de morir? ¿Quién es ese hombre que está hablando?
-Él es Estridio, el guardián de nuestro mundo. Felicitamos al difunto porque cumplió perfectamente el papel que le fue asignado, aceptó amablemente su destino y dejó rastros favorables en su transcurso de vida.
-¿Rastro? ¿Destino? ¿A qué te refieres?
-Te explicaré: cuándo un animal (ejemplo, un oso) está caminando por la nieve o la tierra deja marcas de pisadas o huellas que permiten a otro ser vivo identificar que por ese lugar pasó un oso, esas huellas son rastros que el oso deja en su trayecto durante toda la vida. Algunas huellas se borran sin ser vistas, otras son ignoradas, otras le sirven de guía a los demás animales, ect., independientemente de cuál reacción causen sus pisadas el oso continúa dejando rastros, debido a que, esa es su naturaleza.
-¿Acaso dices que en este lugar las personas son osos disfrazados de personas?
-Suena gracioso tu sentido de imaginación
-¿Imaginación? Este lugar es una mera imaginación para las personas de San Francisco.
-¿Y tú? ¿Sientes que solo estás viviendo una imaginación?
-No, claro que no. Continúa explicando el asunto de los rastros.
-Como decía, los seres humanos al igual que los demás seres vivos estamos obligados a dejar rastros en la vida, solo que la naturaleza nos ha limitado a que nuestros rastros sean buenos.
-¿Cómo así?
-Cuando nacemos aquí en Giralto, venimos codificados para que todas nuestras acciones sean buenas, si una persona que es buena, por acción de algún estímulo se atrofia y deja rastros malos automáticamente es autodestruido.
-¿Te refieres a una autodestrucción literal?
-Sí, la persona muere. Su código interno lo destruye y le causa una muerte antes del tiempo.
-¿Antes del tiempo?
-Sí, antes del tiempo estipulado para morir. ¿Acaso no sabes cuando vas a morir?
-¿Qué? pues claro que no. No necesito ni quiero saber ese dato.
-Pués aquí en Giralto lo sabemos y eso nos ayuda a valorar más los momentos de la vida.
-¡De ninguna manera! Saber el día de mi muerte sería catastrófico para mí, no tendría nada de paz con conocimiento de eso.
-Saber el día de tu muerte es tan normal como saber cuántas veces al día comes.
-Será en el caso de ustedes, en mi mundo no se ve nada de esto ¡Son mundos muy diferentes!
Con apenas horas de mi nueva visita en Giralto aprendí un dato interesante y a la vez perturbador (Allí todos desde que nacen saben cuando van a morir), pero también aprendí aspectos importantes sobre la vida y la muerte: cuándo naces ya tienes un propósito y plan de vida establecido (si serás pintor, jardinero, artista, ect. También si serás casado, soltero, cuidador, guía, maestro ect), cada persona es conciente del día de su muerte y se empeña en hacer bien su proposito de vida antes de morir, es necesario que todo ciudadano de Giralto deje buenos rastros en su trayecto de vida y si hace lo contrario se autodestruye (muriendo antes de su fecha establecida).
- En estos momentos vamos a conocer los rastros dejados por nuestro querido y loable difunto.
-Hola, soy la esposa de Ascencio y puedo decir que mejor esposo no pudo existir, el era perfecto, sugiero que se le otorgue un 10/10 en su evaluación de hoja de vida.
-Mi padre fue un hombre ejemplar y muy amoroso, siempre se preocupaba por mí y suplía todas mis necesidades, él era perfecto.
-Soy vecina de Ascencio y puedo decir que durante su vida fue muy servicial y una persona ejemplar.
-Como su jefe de jardinería soy testigo de su entrega y responsabilidad en el trabajo.
- Querido pueblo de Giralto, han escuchado algunos ejemplos de las obras de Ascencio en su comunidad, es momento de decidir y votar para elegir el puntaje de vida que se ha ganado el difunto Ascencio.
Las votaciones fueron realizadas y Ascencio recibió un memorable 100% de perfección. Ese día entendí que en Giralto no solo las personas se autodenominan perfectas, sino que también al morir todo el pueblo decide que tan perfecta fue la persona.
Es completamente diferente a San Francisco, allá las personas te tildan de perfecta con pensamientos hipócritas y envidiosos; cuando te mueres esas mismas personas te postean en sus r************* y por dentro te condenan al infierno.
-¡Hola chicos! ¿Otra vez juntos? Que extraños son ustedes.
-Matilde, Hola. ¿A que te refieres?
-Ayer Carlos era un sólo habitante de Giralto y hoy es tu amor.
-Ignoren mi actitud cuando estoy así, no es mi verdadero yo.
Pensando dentro de mí que si, esa actitud es el verdadero yo de Amelia, yo Laura soy una intrusa en este mundo.
-Sabes Carlos.... Este funeral me recordó a nuestro querido amigo Maicol.
-¿Quién es Maicol?
-¿En serio Amelia? ¿Ves? Estás muy extraña. Es imposible que olvides a nuestro amigo Maicol.
-Aaah......Maicol ¡Claro que lo recuerdo! Como olvidar a mi amigo. Muy triste su muerte, pero ganó la perfección.
-Oh Amelia, Maicol no ganó la perfección, contrario a esto, fue sacado de nuestro mundo para siempre.
- Hay que lástima con mi amigo ¿Y dónde está el?
- No lo sabemos, hemos buscado por todos lados y nunca hemos dado con su cuerpo. No sabemos dónde están los imperfectos.
-¿Por qué no lo buscamos?
-¿Crees que podemos encontrarlo?
-¡Claro Carlos! Confía en mí. Encontremos el lugar donde reposa nuestro amigo.
En ese momento inició nuestro viaje, que nos llevaría a recorrer todo Giralto....