Capitulo 3.
La alarma suena y yo ya estoy de pie, a mi lado en la cama se encuentra Alvaro aun dormido, veo que estoy desnuda, no se en que momento me dormí y porque no lo corrí, niego y voy al baño, me lavo el cuerpo de manera rapida, me coloco la ropa para entrenar y al salir lo despierto le digo que debe irse, el ve la hora en su celular y de manera rapida se coloca la ropa, me da un pequeño beso y sale corriendo, vivía a 45 minutos de distancia ya era tarde para el.
Salgo directo al gimnasio pero al entrar ya hay alguien me sorprendo porque esta hora siempre lo tengo para mi sola, el hombre voltea y yo no puedo creer que se trate de el, ante mi se encuentra Gael Fernández, luce una sonrisa radiante y cuando me ve sus ojos recorren todo mi cuerpo de una manera que no puedo describir.
-Buenos dias- murmullo y el asiente.
Trato de no hacerle mente y hacer mi rutina, pero siento su mirada siempre en mi, jamas un hombre habia logrado ponerme tan nerviosa pero el lo estaba logrando sin decir ni una palabra, uso los audífonos y trato de ignorarlo pero se me es imposible, rato despues se despide y yo puedo porfin respirar tranquila, no se que estaba pasando pero esto a mi cuerpo le encantaba pero a mi mente la estaba volviendo loca.
En la oficina la jefa esta de mal humor asi que paso el dia en mi escritorio haciendo lo que teniamos pendiente sin verla ni un segundo, cuando son las 2 de la tarde sale con su cartera en mano y el ceño fruncido, me ve mal y sin darme ninguna explicación sale de la oficina, me encojo de hombros y sigo en lo mio, sus problemas no son mi asunto.
Al salir de la oficina vamos en el auto de Alvaro a una cafetería a tomarnos un cafe el tiene ojeras y yo me río por ello.
-No se como nos pudimos dormir- le digo con una sonrisa y el se encoje de hombros.
-Debería de llevar ropa a tu casa, asi cuando pasen esas cosas...
-No- respondo de manera rapida y su sonrisa se borra- sabes que eso no, asi se empieza y luego ya estamos viviendo juntos, aparte no vivo sola.
-Lo se pero... solo olvidalo no dije nada- toma un sorbo de su café y parece algo molesto- no se porque te comportas siempre de esta manera conmigo, como si de verdad no quisieras estar en una relación conmigo... yo hago todo para que estemos bien y tu solamente- ruedo los ojos porque me parece tan estúpido todo lo que dice.
-No vayas por ese camino- le advierto y el resopla de mala gana.
-Siempre es lo mismo pero en algún momento debemos de tener esta conversación te guste o no- me amanezca causando que me pare y tome mi cartera- Rosa no.
-Nos vemos mañana.
Lo dejo solo mienstras salgo del local, camino a casa que me queda cerca, ya los pies me duelen un poco de pasar todo el dia con los tacones al entrar al edificio lo veo, esta parado junto al conserje el cual le explica algo mienstras el asiente paso por su lado y digo un buenas tardes y me paro a esperar el ascensor, momentos despues lo siento detrás de mi causando que los vellos de mi nuca se ericen el ascensor llega entro y segundos despues lo hace el.
-Como esta Rosa?- me pregunta cuando la puerta se cierra y trato de forzar una sonrisa.
-Muy bien señor y usted?- el hace una mueca que cambia de manera rapida.
-Podría estar mejor- prefiero no decir nada y ambos nos quedamos en silencio hasta que el ascensor llega a mi piso- que tenga bonita noche.
-Usted tambien señor.
Al estar en la seguridad del apartamento respiro ondo ese hombre causaba cosas en mi que no podia admitir, me quito los tacones y mis pies gritan de alivio, camino a la habitación, me quito la ropa me ducho y luego me pongo una pijama, un short corto y un top que dejaba mi ombligo a la vista, me coloco hacer algo para cenar de manera distraída tratando de alejar todos esos pensamientos de mi ser y solo concentrarme en lo que debía, mi celular suena y yo sigo en lo mio, cuando tengo lista la cena y me encuentro sentada comiendo es que lo tomo, es una notificación de i********: tenia una solicitud de seguimiento, Gael Fernández, no sabia que hacee mordi mi labio la razón por la que tenia mis redes privadas era esa, que nadie del trabajo se intrometiera en mis cosas, estuve a punto de eliminarla, pero termine aceptando y sigiiendolo de vuelta, mordí mi labio y le eche un vistazo rapido a las fotos que tenia publicadas, nada del otro mundo, nada que una chica de 24 años no tuviera en sus redes.
Fotos de viajes, fotos en traje de baño, entrenando y algunas fotos de la universidad, no tenia porque sentir vergüenza pero, no sabia que el podia pensar de mi viendo ese lado de mi vida. Trate de olvidar eso, pero se me hace imposible.
-Que tanto piensas?- me pregunta Laila y yo muerdo mi labio inferior.
-Si un hombre casado te comienza a seguir en i********:, que debería de hacer?- ella se rie y se sienta a mi lado- es enserio.
-Todo depende del hombre... esta guapo?- me sonrojo pero asiento- pues siempre he pensado algo, el que le debe respeto a su esposa es el, no tu, y si nisiquiera la conoces mejor.
-Es mi jefa- confieso y ella me ve sin entender- la esposa, es mi jefa.
-Diablos chica estas jodida- dice mienstras se arregla el cabello- ningun hombre vale que pongas en riesgo tu estabilidad.