Capitulo 4

967 Palabras
Capitulo 4. La verdad es que estaba confundida. Por un lado, sabía que debía mantener la distancia eso era lo mejor y lo mas racional, pero por el otro, la atracción hacia Gael era innegable. Cada vez que lo veía, mi corazón latía más rápido y mi mente se llenaba de pensamientos prohibidos, estaba mal lo sabia pero no encontraba manera de como cambiar eso, pensé que al pasar la noche anterior con Alvaro apaciguaria todo pero verlo de nuevo en la mañana me hizo entender que no era tan fácil como yo creía. Esa noche, mientras intentaba dormir, no podía dejar de pensar en él. Recordaba su sonrisa, la forma en que me miraba, y cómo su presencia hacía que todo a mi alrededor se desvaneciera. Era un dilema: ¿era solo una ilusión o había algo más entre nosotros? Tenia que ser una ilusión, yo me tenia que estar imaginando cosas, malinterpretando las cosas, porque era el, el señor Fernandez el esposo perfecto, yo me estaba volviendo loca, ahogándome en un vaso de agua. A la mañana siguiente, el gimnasio se sentía diferente. El aire era más pesado, cargado de tensión. Cuando entré, Gael ya estaba allí, haciendo ejercicios. Nuestras miradas se encontraron y, por un momento, el mundo se detuvo. No podía evitar sonreírle, y él respondió con una sonrisa que me hizo sentir como si estuviera volando, no entendí que me pasaba me comportaba como una tonta, yo no soy asi, y me lo repetía una y otra vez dentro de mi. Después de mi rutina, decidí que debía hablar con él. No podía seguir ignorando lo que sentía. Al acercarme, mi corazón latía con fuerza, pero como comenzar? Como entablar una conversación con el, y peor aún como le iba a decir lo que sentía cuando era moralmente incorrecto, trate de no darle tantas vueltas pero me era imposible. -Hola señor Fernández- dije, tratando de sonar casual, aunque mi voz temblaba un poco. -Hola, Rosa. ¿Cómo has estado?- me respondió, y su tono era cálido, como si realmente le importara, era política tenia que meterme eso en la cabeza. -Bien, gracias. Solo... he estado pensando en lo que pasó en el apartamento de tu esposa- dije, sintiendo que cada palabra era un paso hacia lo desconocido, porque no sabia como el podia interpretar lo que queria decir, cuando ninguno yo misma sabia. -Lo siento por eso. Abigail y yo hemos estado pasando por un momento difícil- confesó, y su sinceridad me sorprendió, no eramos amigos, simple conocidos, y conociendo a su mujer mw extrañaba que el fuera tan abierto- No debí haber dejado que te vieras en esa situación -No, no es tu culpa. Solo... no quiero que esto se vuelva complicado- respondí, sintiendo que la conversación se tornaba más intensa, pero sentía que yo lo estaba imaginando todo, me estaba volviendo loca y el se veia tan sereno con toda la situación. -A veces, las cosas se complican sin que uno lo busque- dijo, acercándose un poco más causando que mi ritmo cardiaco aumentara- Pero también a veces, la vida nos da oportunidades inesperadas. En ese instante, su mirada se volvió más intensa, y sentí un escalofrío recorrer mi espalda. Sabía que debía retroceder, pero la atracción era demasiado fuerte, no entendía que me pasaba con el, no tenia razonamiento, no me comportaba como una persona racional, Laila lo dijo ningún hombre valía mi estabilidad, pero en este momento olvidaba todo, debía de huir. -Debo irme- murmuré, sintiendo que mi corazón se aceleraba- Nos vemos luego. Mientras me alejaba, no pude evitar mirar por encima de mi hombro. Gael seguía allí, observándome, y su expresión me dejó con más preguntas que respuestas. ¿Qué significaba todo esto? ¿Era solo una atracción pasajera o había algo más profundo entre nosotros? Eso era imposible debía sacar esos pensamientos de mi cabeza, era el esposo de mi jefa y debía de meterme eso en la cabeza, ningun hombre por muy bueno que este valía mi estabilidad. Como todas las mañanas Alvaro me esperaba abajo el transcurso a la oficina fue distante, yo estaba absorba en mis pensamientos, estaba volviéndome loca y eso no estaba bien, Alvaro era perfecto y estaba del asco que yo estuviera pensando en otro que era prohibido cuando lo tenia a el siempre para mi. -Si estas molesta por lo de ayer- me dice empezando hablar- lo siento, yo no debió de ponerme en esas- asentí y soltera un suspiro. -No es eso, solo tengo mucho trabajo, tranquilo- le sonrió y el me devuelve el gesto -Tendré una cena mañana con mi familia, me encantaría que me acompañaras- siempre me negaba pero me encontraba en un posición de la cual necesitaba huir asi que asentí- es enserio? -Si Alvaro, te acompañaré con tu familia- aunque eso quizas terminará de cavar mi tumba. -Gracias corazon, no te vas a arrepentir- me da un pequeño abrazo cuando entramos al edificio y yo me alejo de manera rapida haciéndolo rodar los ojos- las demostraciones de afecto no estan prohibidas- menciona y yo ruedo los ojos. -Per tampoco se ven bien. Esa noche, mientras intentaba dormir, mis pensamientos giraban en torno a la idea de lo que podría ser. La línea entre lo correcto y lo incorrecto se volvía cada vez más difusa, por un lado estaba Alvaro el novio ideal, se habia esforzado por estar conmigo se trataba bien, era guapo, inteligente venia de buena familia, era todo lo que estaba bien y era correcto, por otro lado estaba Gael Fernández no debia ni de pensar en el pero por alguna razon estaba prensente siempre en mis pensamientos, en los mas oscuros y pecaminosos y no podía evitar sentir que estaba al borde de algo que cambiaría mi vida para siempre.
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