P.O.V. Meredy De un salto me levanté de mi cama y me dirigí hacia el calendario que se encontraba al lado de la ventana. Sonreí. Tan solo faltaban cinco días para que por fin pudiera volver. Joder, aun no lo creía. Los meses habían pasado muy rápido. Me coloque mis pantuflas de conejito y salí de mi habitación en dirección hacia donde se encontraba mi tía, o sea la cocina. La salude con un típico saludo de beso y fui al cesto de manzana y saque una. Conversamos mientras que yo comía la manzana y ella cocina el desayuno, después de terminar de comer la ayude con poner la mesa para que luego mis primas bajaran y devoraran toda la comida. -te vamos a extrañar – dijo una de mis primas mientras le daba un mordisco al pan. Yo sonreí triste. La verdad era que también las iba extraña

