P.O.V. Meredy Mi cuerpo se volvió a estremecer al leer aquel mensaje ¿Quién me lo había mandado? ¿Por qué lo hacía? No tenía idea, solo sabía que desde hace semanas me enviaban aquellos mensajes, sin destinatario, solo avisando que nada bueno me pasaría. No entendía un carajo. > Volví a suspirar de frustración, era la quinta vez en el día que me enviaban aquellos mensajes. Cada día me llegaba uno nuevo, este era el penúltimo que me había llegado porque el ultimo lo tenía en alguna parte de mi bolso. Tenía miedo cuando lo encontré y mucho más cuando vi a lo que se refería, por eso no lo leí al aire libre, lo único lógico que se me ocurrió en aquel momento fue esconderlo dentro de mi bolso y esperar ir al algún lugar donde me sienta protegida. O sea, mi casa. Tenía

