P.O.V. Meredy Las manos me continuaban sudando de tantos nervios. Volví a levantar la mirada para poder ver el reloj. Faltaban tan solo cinco minutos para que todo esto se acabara, para que supiera de una vez por todas quien era la persona que me enviaba tantos mensajes. La campana sonó después de unos eternos minutos, sin pensarlo dos veces tomé mis cosas empecé a caminar hacia la puerta, pero algo me detuvo o mejor dicho alguien. Jack. En otro momento me hubiera encantado verlo, me hubiera encantado que él estuviese allí apoyándome, pero después de haber recibido aquel mensaje de mi acosador, decidí que lo haría sola. Era una locura, tal vez una de las más idiotas, pero esa era mi decisión. No la cambiaria. - ¿Qué pasa? – preguntó dándome un beso en la punta de mi nariz.

