bc

Rouge [Relatos eróticos]

book_age18+
125
SEGUIR
2.6K
LEER
prohibido
love-triangle
familia
brecha de edad
destinado
pelea
campus
ciudad
Oficina/lugar de trabajo
mentiras
love at the first sight
friends with benefits
assistant
actor
like
intro-logo
Descripción

Marilyn Monroe dijo: El sexo es parte de la naturaleza y yo me llevo de maravilla con la naturaleza.

Este libro es para todo aquel que se lleva de maravillas con la naturaleza. Es un conjunto de relatos eróticos que te harán suspirar o...gemir. Para ganar, para disfrutar, para experimentar. Para todos los que no tienen miedo de merodear en el placer.

chap-preview
Vista previa gratis
Obsérvame 1
Antes que nada asegurar que aquí ninguna historia es basada en hechos reales. Quizás alguien se identifique, pero es pura coincidencia porque todo esto ha salido completamente de mi arrebatada imaginación. Decidí hacer un libro de relatos porque aunque mis libros son eróticos, estas escenas me encantan escribirlas y los relatos la ponen como centro. Esto es fuego, ¡Quémate! A todas las locas que forman parte de mi universo de letras y esa familia que hoy conocemos como Inmunes. No olvides agregarlo a la biblioteca para que te enteres de cada actualización. Abrazos, Naye❤️ ____________________________________ Charlotte A mis treinta años podía asegurar que recién tenía cumplido los setenta. Y no, no es que vea mal la edad, el correr del tiempo es inevitable, pero, estaba llevando una vida de persona mayor. Todos los viernes abandonaba la oficina antes de las dos. La tarde era mía. Ahí empezaba mi fin de semana. Me despido de mis compañeros y tomo mi bolso para dirigirme al parqueo subterráneo. El repicotear de mis tacones era lo único que se escuchaba abajo. No tenía prisas en llegar a casa porque sabía que no tenía algún plan interesante más que mirar alguna serie que me interesaba. Aunque conociéndome, la abandonaría en la primera hora y me pondría a adelantar algo de trabajo. Me subo a mi auto y conduzco a mi casa. El camino se hizo demasiado corto. Quería tardar más. Generalmente me encontraba en este rango de horario a mi marido. Hugo iba a casa a cambiarse para irse al club donde jugaba tenis hasta las seis... O eso era lo que pensaba yo. Al principio reclamaba el no aprovechar este período de tiempo, pero luego me di cuenta que sábado y domingo lo teníamos libres y no hacíamos mucho, así que para qué aumentar medio día más. Vamos a echarle la culpa a los diecisiete años de matrimonio. Es más fácil cargarle la culpa a algo que luchar por cambiar el curso de las cosas. Por mi parte puedo asegurar que intenté ir en sentido diferente a la monotonía, pero él no puso de su parte. Al llegar al edificio donde resido, dejo el auto en el parqueo y subo a mi departamento. Lanzo las llaves y me dispongo, sin quitarme los zapatos a limpiar un poco la casa. Eso me roba más tiempo de la aburrida tarde. Incluso puedo adelantar la cena. Al terminar voy hacia el baño y me deshago de la ropa para tomar una ducha. La ducha demora más del tiempo del que generalmente utilizo. Extiendo mi mano para tomar la toalla y me empiezo a secar mientras escucho el crujir de la puerta del baño. Cómo sé que lo de Hugo es rápido, no me enfoco en él. Dejo caer la toalla. Me acerco al lavabo y aplico crema en todo mi cuerpo. No siento a Hugo pero tampoco noto la cerradura de la puerta. Levanto mi rostro mirando hacia afuera e inmediatamente hago el intento de tomar la toalla. Diego, el amigo de Hugo estaba parado en la puerta mirándome. No era una mirada cínica. Había algo de asombro en su rostro. Se notaba que había sido una coincidencia, pero que luego encontrándose con ella, no ha podido ignorarla. Me mantiene la mirada mientras lleva su mano al bulto que su v***a hacia en sus pantalones, acomodándola. Cierra la puerta nuevamente, quitándose la posibilidad de mirar y yo que jamás he pasado por algo similar, empiezo a sentir algo extraño dentro. Cómo Hugo sabía que su estadía en casa los viernes, no eran más que cinco minutos, en los que ni siquiera conversábamos ya, traía a Diego con él. Generalmente, yo me encontraba en la habitación. Me envuelvo en la toalla y salgo del cuarto de baño. No sé cómo mirar a Diego a la cara y siento que con Hugo delante me sentiré peor, así que, paso de largo a la habitación sin mirar hacia la sala, dónde probablemente se encuentre, sentado en uno de los sofás. Cruzo el umbral de mi habitación y ya Hugo estaba listo para marcharse. La imagen de Diego mirándome seguía en mi cabeza y a pesar de la vergüenza que puede generarme tal situación, me surge por dentro una necesidad loca de mostrarme también delante de mi marido. Requiero entender como me miraría en la misma situación. Dejo caer la toalla caminando hacia el armario. Él me observa y sonríe con cariño. —Pensé que te habías demorado hoy. No vi los tacones cerca del sofá —informa antes de darle un corto beso en los labios—. A las seis regreso. Puedes esperarme así, si lo deseas. Pasa de mí, sin detenerse a detallar nada, sin dudar en salir. La puerta cruje al cerrarla y yo me giro mirando la madera, sintiendo tantas cosas confusas dentro. —Diego solo ha traído confusión a mi forma de vivir —digo en baja voz antes de moverme con rapidez al vestidor y toma una playera dos tallas más y cubrir mi desnudez con ella y una braga. No tengo problemas con mi físico. Tampoco requiero de entrenamiento fuerte en el gimnasio. Creo que estoy en ese punto donde no eres más, ni tampoco menos. Sin embargo, Hugo antes demostraba más interés por lo que veía. Tomo el trabajo como una forma de distracción las horas que pasan hasta la llegada de Hugo. Va directo a tomar una ducha y me acompaña a acomodar la mesa para cenar. Todo común. Es esta nuestra rutina de viernes. Hablamos del trabajo, de temas triviales hasta decidir ver alguna serie. El principio vende mucho, pero a la media hora Hugo estaba rendido y yo bostezando. La promesa se había olvidado por completo. Del sofá a la cama y de la cama a sumergirse en un sueño sin demoras. El domingo Hugo me informa que Diego vendrá a una parrillada con una chica que está conociendo. Le comento que para conocerse está el parque, pero Hugo sonríe negando con la cabeza antes de darme un corto beso. «Iré a hacer la compra», es lo último que dice antes de irse. He probado con otra serie. Mi domingo será como yo quiera. Esta tiene advertencia de contenido explícito, pero como todas las que intento ver, procuro enterarme de qué trata y ya de ahí determino si está buena o no, lo comprobaré. Me acomodo sobre el sofá y atiendo el televisor. No pasan ni dos minutos cuando tocan el timbre de la puerta principal. Hugo no tocará a no ser que se le haya quedado la llave. Pero entonces, sino es es Hugo, debe ser Diego y la mujer... Decido quedarme en el sofá. Cualquier situación invento que me había quedado dormida. Pero el timbre sigue insistiendo y no me queda otra opción que moverme hacia la puerta para abrirla. La excusa de estar dormida ya no era tan válida. Al abrir la puerta me encuentro el amigo de mi marido mirándome, ya no de la misma forma de cuando me conoció. Su mirada se semeja mucho con la del baño. Me muevo de la puerta dejándolo pasar. Demoro un momento más porque me han informado que venía con una mujer, pero no entra nadie más. Sin avisar va hacia el sofá, donde siempre se sienta. La serie sigue avanzando y no tengo otra opción que sentarme en el borde extremo del sofá para verla. Estoy algo incómoda, pero la escena tan atrevida que se muestra en pantalla me hace salivar. Demasiado fuerte, demasiado sugerente, demasiado excitante... Un calor infernal se apodera de mi cuerpo, haciendo a mi sexo liberar un poco de líquido viscoso, haciendo que me sienta extraña. Me remuevo en el asiento, necesitando desesperadamente fricción, disimulando también. Separo un poco mis piernas y dejo el control remoto en el medio de mis muslos. Moviéndolo con mucho cuidado y disimulo. No puedo evitarlo, agito más. Llevo mi mirada hacia abajo y me encuentro mis pezones tan duros, que requiero caricias. Con el mismo disimulo o más de lo que he demostrado ahora, paso mis dedos por mis pezones y sigue procurando no hacerme ver. La lujuria me atrapa y hago friccionar más el mano. El orgasmo no es nada discreto. Tengo espasmos sobre el sofá que no se pueden disimular. Escucho la puerta abrirse y un jadeo ahogado, que con suerte ha salido bastante bajo, es incontrolable por mis labios. Me acomodo sobre el sofá y miro hacia la puerta por dónde Hugo ha pasado. Unos ojos me hacen bajar mi mirada. Diego me estaba observando mientras su tocaba su v***a por encima del pantalón.

editor-pick
Dreame - Selecciones del Editor

bc

Venganza por amor: Infiltrado

read
64.8K
bc

Mafioso despiadado Esposo tierno

read
26.0K
bc

Prisionera Entre tus brazos

read
102.0K
bc

La embarazada sacrificada

read
3.2K
bc

Una niñera para los hijos del mafioso

read
55.6K
bc

Eres mío, idiota.

read
3.6K
bc

Profesor Roberts

read
1.7M

Escanee para descargar la aplicación

download_iosApp Store
google icon
Google Play
Facebook