Capítulo 42
CHARLES
Me daba mucho gusto que Vale y Danna se hubieran reconciliado, eso era algo que yo necesitaba que pasara y más que nada por el bien de las dos. Ellas son hermanas y no era bueno que estuvieran siempre distanciadas y peleadas. Tiempo después del desfile de Vale, un buen día que andaba muy ocupado en mis clases de la Universidad, me ofrecieron una oferta muy buena de exponer mi trabajo en un lugar muy importante, a lo que yo por supuesto dije que sí, la única condición es que como la exposición trataba sobre la belleza femenina, tendría que pintar un desnudo y no sabía si mi Vale, iba a acceder a ser mi musa y mi modelo. Ya la había pintado antes, pero básicamente habían sido retratos de su hermoso rostro y nada más. Así que cuando la fui a recoger a donde estaban ella y mi prima Sofía grabando un comercial, ella corrió emocionada a verme y nos abrazamos, ya que no le dije que iría por ella y menos tan temprano.
—Charles, ¿qué haces aquí mi hermoso greñudo? —me dijo emocionada—no te vayas a aburrir, aún no nos queda el comercial.
—Nunca me aburriré de estar contigo, mi hermosa princesa—respondí y la abracé con mucho amor—te amo, preciosa ¿les falta mucho?
—Sí, nos falta mucho primo—dijo enojada Sofía—estamos lo que le sigue de enfadadas, el viejo no nos deja en paz.
—Sofía, te pasas prima—me reí—lo siento, pero así es el trabajo. Yo vine por mi hermosa Vale, pero ya que no han terminado, esperaré a que terminen. No tengo prisa, yo me desocupé antes. Por cierto, ¿dónde está Arthur? Según recuerdo se vino contigo, Vale.
Vale y mi prima Sofía se quedaron mirándose a los ojos como si ninguna de las dos, me quisiera decir, lo que estaba pasando con mi hermano. Yo solo esperaba que no me dijeran que él se había metido en problemas porque ya mis pobres padres estaban lo que le seguía de enfadados por todos mis escándalos, para ahora tener que añadirles los de mi hermano. Finalmente, Vale se me acercó y me robó un apasionado beso que yo encantado le correspondí y al soltarnos, vi en ella esa mirada como de una niña pequeña cuando comete una travesura.
—Charles, es que faltó uno de los modelos y como Arthur está muy guapo, el director del comercial, lo invitó a que saliera con nosotras—dijo al fin—así que ya lo sabes y lo siento, amor. Creo que después de todo, los reyes de Mónaco no me van a querer como princesa.
—Claro que te amarán—me reí—quiten esas caras de asustadas, ahora con más ganas quiero ver lo que les falta de la filmación del comercial, quiero ver como actúa mi hermanito menor.
—Ven, acompáñanos—dijo Sofía—él está por acá y espero que tengas paciencia primo. No sé cuanto nos vamos a tardar aquí.
—No hay problema, créanme que me voy a divertir mucho—seguí riéndome, pues no me imaginaba a mi hermano grabando un comercial—y me voy a deleitar también, al ver a mi hermosa Vale en traje de baño.
—Gracias, por siempre acompañarme mi bello greñudo—Vale me abrazó dulcemente—te amo mucho, Charles.
—Yo también te amo, mucho mi Vale—le dije y la besé para desearle suerte—ahora regresen a trabajar.
Vale y Sofía, volvieron a lo suyo en el comercial y me reí como nunca en mi vida al ver ahí a mi hermano como si fuera él también un modelo, era para no creerse y horas más tarde cuando terminaron de grabar, ya era más de media tarde y nos fuimos a cenar todos a nuestro piso, Sofía y Rodrigo pues el llegó por ella y mi hermano Arthur, pasó de la cena con nosotros porque él quedó de irse a un antro con las demás modelos.
—Qué afortunado eres, Charles—dijo Rodrigo—tú si tuviste la suerte de ver todo casi toda la filmación del comercial. Hubiera dado lo que fuera por haber podido ir a ver a Sofía, pero ya saben mi jefe es un tirano y no me permitió salir antes de mi horario.
—Sí, estuvieron fantásticas las chicas, de verdad—respondí—Sofía y Vale, aunque llevan poco de trabajar como modelos, ya parece que llevaran mucho tiempo en esto. Son unas profesionales, se veían preciosas.
—Gracias, mi amor—dijo Vale—pero, no lo sé. Siento que Sofía se veía mejor que yo, ella está más acostumbrada a ese ambiente del comercial, yo me sentía un poco nerviosa ahí y también un poco más fuera de lugar.
—Las dos nos veíamos muy bien Vale, pero quién se llevó el comercial fue mi primo Arthur—dijo Sofía—a ver si no les da un infarto a mis tíos. No lo puedo creer que se haya aventado a salir en el comercial.
—Pues lo ha hecho y de qué manera—me reí—ya quiero ver lo que van a decir mis papás.
Estuvimos compartiendo un rato más hasta que mi prima y Rodrigo se fueron, lo cual fue justo a tiempo, porque Vale empezaba a bostezar y era lógico, había tenido un día muy pesado en el trabajo. Me senté junto a ella en el sillón de la sala y la abracé tiernamente, notando como ella se relajaba casi al instante.
—Mi Vale, vamos a descansar—le dije al oído—debes estar muy cansadita. Te amo, preciosa, estuviste increíble en el comercial.
—No amor, me sentí de lo más normal haciendo mi trabajo. Mejor cuéntame ¿cómo te fue en la universidad? —me preguntó—necesito saber si te van a tomar en cuenta en el otro proyecto.
—Sí, preciosa. Si me van a tomar en cuenta, pero me han dicho que la exposición es sobre la belleza femenina, así que tengo que pintar sobre eso—le empecé a contar—tengo varios cuadros tuyos, de tu hermoso rostro, pero esta vez necesitaría algo más y quiero saber si serías mi modelo y mi musa.
—Ya entendí—dijo Vale ruborizándose—o sea que me tendrías que pintar encuerada, No inventes, Charles.
Me moría de risa ante lo que dijo Vale, ella decía unas cosas que me daban mucha risa. Eso de encuerada, se escuchaba demasiado gracioso, pero el término correcto era que, como ella dijo yo la tenía que pintar desnuda, claro que sólo en el sentido artístico, dejando lo más importante a la imaginación. Obviamente yo no iba a permitir que a mi Vale la viera nadie como yo la veo. La abracé y la llené de besos y después cuando se me pasó el ataque de risa, le dije como serían las cosas.
—Sí mi princesa, pero obviamente sería un desnudo artístico—le dije dulcemente—no dejaré que nadie vea más de lo que deba ver en ese cuadro. El único que te puede ver encuerada soy yo.
—En eso tienes razón mi príncipe, sólo tú me puedes ver así—dijo emocionada y enamorada—te amo Charles y si me necesitas que sea tu modelo y tu musa, aquí me tienes para lo que tú quieras.
—Gracias, preciosa—le dije al oído—eres la mujer más hermosa del mundo y todos se quedarán impactados cuando vean que el cuadro es sobre la mujer más bella del mundo, tú mi princesa.
—Te amo, Charles. No sé que sería de mi vida, si tú no estuvieras en ella. Eres lo mejor que pude conocer, eres el hombre más maravilloso del mundo.
—Y tú, eres la mujer más perfecta del mundo. Vamos a dormir, hermosa.
La llevé en brazos a la recámara y le quité los zapatos, ambos nos pusimos la ropa de dormir y nos metimos a la cama. Abracé a Vale y ella se durmió de inmediato, mientras que yo, así admirándola como estaba me quedé pensando mucho en como iba a inspirarme para pintar su perfección.