Capítulo 43
VALENTINA
Al día siguiente de saber que sería yo, la musa y la modelo de Charles para su cuadro, me sentía super emocionada y feliz. Estaba que no lo podía creer y ese día después de salir de trabajar, lo llamé, pero él seguía en la Universidad. Me fui a tomar un café con Max, mientras lo esperaba. Mi amigo se veía muy serio y muy pensativo y eso me indicaba que algo le estaba pasando.
—Max, ¿qué tienes? —le pregunté—pensé que estarías feliz porque pasaste unos días allá en el pueblo con Elisa.
—Tengo muchas cosas, Vale—me dijo abatido—sí estoy feliz de haber estado con Elisa, aunque hemos tenido muchos problemas últimamente y todo ha sido por la locura de Axel y por su reciente adicción.
—¿Adicción? —pregunté sorprendida—supongo que es adicción al trabajo, porque que yo sepa, no es un adicto para nada, pero con todo y eso ¿qué tiene que ver lo de Axel con ustedes?
—Tiene que ver mucho, Elisa no quiere dejar el pueblo para venir a vivir conmigo a la ciudad, siempre encuentra un pretexto para quedarse y eso me tiene mal, Vale—dijo enojado—no sé porque a todo el mundo le cuesta trabajo dejar ese lugar. Yo todo lo que quise desde que tengo memoria, era salir de allá.
Lo entendía perfectamente, él estaba molesto porque a Elisa, tal como a mí me pasaba antes, tampoco quiere dejar el pueblo y ese sentimiento lo comprendía muy bien. Recuerdo que no quería irme nunca de allá y lo que eran las cosas, la razón por la que siempre quise quedarme fue la misma que un día me llevó a irme y ahora aquí estaba viviendo una vida que en momentos pensaba que no era la mía. Miré a Max y me preocupé por lo que dijo acerca de Axel y su adicción y también sin entender bien el motivo por el cual eso de Axel los afectaba a él y a Elisa.
—Max, lo siento—me disculpé—estoy un poco perdida, no logro entender ¿cuál adicción de Axel?
—Su adicción al trabajo, Vale—respondió Max—eso y la obsesión que tiene de volver a estar contigo, lo tienen vuelto un demente. Lo peor de todo, es que nunca le va a cumplir su promesa a Elisa, la de volver al pueblo y quedarse como responsable de su parte de las cabañas y eso le impide a ella hacer su vida y me estoy cansando de verla muy poco, además ha pasado algo, eso mismo me llevó a estar con alguien.
—¿Qué? —pregunté sorprendida ante lo que acababa de escuchar—no entendí lo que has dicho, define eso de que estuviste o estás con alguien, porque te juro que ya no entiendo nada.
Max me miraba con esa cara de asustado y eso solo podía significar una cosa, que él le había sido infiel a Elisa y eso era de no creerse, ella estaba muy enamorada de él y no era justo para nada esto que mi amigo le estaba haciendo o le hizo, mi cabeza estaba hecha un lío y después, él antes que yo pudiera decir algo más, aclaró mis dudas.
—Vale, sé que te vas a enojar y mucho, por eso antes de contártelo dame la mano y mírame a los ojos, para que me prometas que nada podrá dañar nuestra amistad—me dijo muy preocupado—que seguiremos siendo amigos y si no es pedir demasiado, que me ayudes a solucionarlo.
—Está bien, Max—dije tomando aire—te lo prometo. Así que habla, te escucho. Pase lo que pase, nuestra amistad seguirá.
—Es que el día que te peleaste con Charlotte, yo le dije que la llevaba a donde tenía que ir y desde entonces, nos hemos visto un par de veces cuando ella ha venido para la ciudad—confesó—pero, fue hasta la última vez que yo terminé en la cama con ella. Vale perdóname, sé que hice mal y veo que ya te estás enojando demasiado.
—No lo puedo creer—dije llevándome ambas manos a la cara—esa mujer, es una mierda, es una desgraciada y es una cualquiera y tú, te atreves a engañar a mi amiga Elisa que es una excelente mujer que te ama, solo para revolcarte con esa pendeja. Es para no creerse, Max.
—Sí, sé que me he equivocado y aunque no me justifico ¿qué hago? —preguntó desesperado—ya me cansé de estar lejos de Elisa, la necesito a mi lado como mi pareja, como mi mujer y ella qué hace, ocuparse de estar arreglando la vida de Axel. Él es el verdadero culpable que a mi relación se la esté llevando la chingada.
—Max, cálmate—lo abracé—mira, sé que eso que hiciste estuvo de la fregada, pero sí tú realmente estás convencido de no volver a ver a esa perra de Charlotte, yo puedo ayudarte. Puedo hablar con Axel, para que se ocupe de su vida, para que Elisa y tú puedan avanzar con la suya.
—Vale, ¿harías eso por mí? —preguntó incrédulo—si es así, te lo prometo y te lo juro que no vuelvo a tener nunca más nada que ver con Charlotte. La dueña de mi corazón es Elisa, eso te lo aseguro.
—Está bien, Max—respondí—yo voy a ayudarte, a ver como le hago para ir a hablar con Axel sin que se entere Charles y por favor, que no se vuelva a repetir eso ¿lo prometes?
—Sí, te lo prometo.
Apenas terminamos de hablar con Max y Charles no tardó mucho tiempo en llegar a la cafetería, él se sentó con nosotros y estuvimos platicando los tres, pero ya de otras cosas y por supuesto, yo no iba a mencionar a la imbécil de Charlotte, no quería que mi Charles se acordara ya para nada de esa mujer, a la que yo, lejos de poder dejar atrás cada vez la odiaba y la aborrecía más.
—Chicos, yo los dejo—dijo Max—tengo que volver al trabajo y gracias por todo, Vale. Ha sido muy bueno verte, nos vemos Charles.
—Para mí también ha sido muy bueno verte, Max—respondí—que te vaya bien y nos hablamos después.
—Nos vemos, Max—dijo Charles.
Mi amigo se fue y nosotros nos quedamos tomando café y estuvimos un rato en silencio mirándonos a los ojos, iba a ser muy difícil para mí tener que decirle a Charles que iba a tener que ir a buscar a Axel porque no le iba a gustar, pero le había prometido a Max que lo ayudaría y como buena amiga que soy eso iba a hacer, pero no me era fácil decirlo y menos ahora cuando me encontraba perdida en la hermosa mirada de mi greñudo.
—Vale, dime ¿qué pasa mi princesa? —me preguntó—estás nerviosa y me quieres decir algo, así que dilo. No pasa nada.
—Sí pasa, Charles—me armé de valor—es que Max, tiene problemas con Elisa y son por culpa de Axel y espera que aún hay más. Le prometí a Max que le ayudaría y eso incluye hablar con él, para que tenga conciencia y deje libre a Elisa de lo que son sus obligaciones, Max no la quiere perder.
—No Vale, no vas a ir a hablar con él—dijo con autoridad—nunca más pienso permitir que estés cerca de ese hombre y no entiendo para que le prometiste a Max, algo que no sabías si ibas a poder cumplir.
—Escúchame, Charles, por favor—le pedí—se lo debo a Max, él me ayudó cuando yo estaba sintiéndome de la fregada y tengo la obligación y además las ganas de ayudarlo y será más difícil si tú te opones, así que permíteme hacerlo, por favor mi príncipe. Es todo lo que te pido.