Capítulo 22
VALENTINA
Al día siguiente Charles y yo, fuimos a comprar todo lo necesario para Bobby, le compramos comida, una cama y algunos juguetes. Me emocionó ver que Charles, al igual que yo, era un gran amante de los animales y ahora que vivíamos en nuestro propio piso, podíamos tener un perrito o un gatito. Los días que Bobby estuvo con nosotros, se nos pasaron muy rápido, tanto que no sentimos pasar el tiempo con él, hasta que Axel, llegó por él y no venía sólo con él estaba Eugenia.
—Hola, Vale—me saludaron apenas les abrí la puerta del piso—¿cómo se ha portado Bobby.
—Hola, chicos—respondí—pasen, por favor. Bobby se ha portado muy bien, de hecho, él sigue durmiendo allá en la recámara con Charles, yo me he levantado temprano porque fui al gimnasio y a correr.
—Gracias, Vale.
Ellos pasaron y se sentaron en la sala, les llevé un café mientras daba tiempo a Charles para que se despertara. Al ver a Axel y a Eugenia juntos y dándose muestras de afecto, sentí muchas cosas dentro, muchos sentimientos encontrados, porque por una parte me daba mucho gusto ver que él estuviera siguiendo adelante con su vida, pero por otro me acordaba de cuando yo estaba en el lugar de Eugenia y solo hacerlo, hacía que me dieran ganas de llorar. Me senté un rato a platicar con ellos, hasta que Charles salió de la recámara junto con Bobby.
—Buenos días—Charles se acercó y me dio un tierno beso y saludó a Axel y a Eugenia—no sabía que vendrían tan temprano o me hubiera levantado, que pena.
—Buenos días, Charles. No pasa nada—respondió Axel—es que venimos llegando del pueblo y pensamos en pasar de una vez por Bobby. No te preocupes, Vale nos ha invitado un café mientas te levantabas. Hola, mi hermoso Bobby.
Axel abrazó a Bobby tiernamente y él movía la cola en señal de estar feliz de estar de nuevo con su dueño. Ellos estuvieron un rato con nosotros y después, se fueron junto con Bobby. Charles y yo, nos quedamos un poco tristes después que Bobby se fue. Pero, a los pocos días de habernos despedido de Bobby, fuimos a un evento de adopción en la ciudad, ya que estábamos decididos a conseguir a nuestro primer perrito o gatito. Anduvimos recorriendo la feria y nos encontramos con dos hermosos gatitos que eran hermanitos y no pudimos resistir a tanta ternura.
—Vale, debemos adoptarlos a ellos, son tan hermosos y deben ser adoptados juntos—dijo muy emocionado Charles—nosotros los amaremos y cuidaremos mucho de ellos.
—Estoy de acuerdo, mi príncipe—respondí encantada—vamos a llenar los requisitos de adopción y nos los llevamos.
Llenamos todo el papeleo necesario para podernos llevar a esos hermosos pequeños a nuestra casa. La gente de la feria de adopción estaba feliz por nuestra adopción doble y hasta nos tomaron una foto. Saliendo de ahí, Charles y yo los llevamos al veterinario para que les dieran un baño y les pusieran su desparasitante y mientras tanto nosotros, fuimos a la tienda de mascotas a comprar todo para ellos. Más tarde cuando volvimos a nuestro piso, nos divertimos viendo como nuestros pequeños gatitos se divertían explorando y conociendo su nuevo hogar.
—Son tan hermosos, Vale. Nunca pensé que esto también lo íbamos a compartir, nuestro gusto y amor por los animales—dijo mi príncipe—ellos serán muy felices aquí con nosotros.
—Claro que lo serán, están tan hermosos—los cargamos Charles y yo, para darles amor y que se fueran acostumbrando a nosotros—pero, ahora debemos dejarlos aquí. Tenemos que ir a vernos con mi tío Esteban.
—Sí, mi princesa. Vámonos, mi Vale.
Charles y yo, salimos de nuestro piso y nos fuimos a la cafetería donde nos veríamos con mi tío Esteban. Yo estaba muy nerviosa, había pasado mucho tiempo desde la última vez que lo vi, tanto que hasta me preguntaba como le iba a hacer él para reconocerme. Lo bueno de todo es que Charles iba conmigo para acompañarme y para sentirme amada y protegida por él en todo momento. Llegamos nosotros primero y escogimos una mesa, estábamos viendo la carta de los cafés, cuando un señor se acercó a nosotros.
—Buenas noches, Vale ¿eres tú? —era mi tío Esteban—lo siento, es que hace mucho tiempo desde que te vi por última vez.
—Buenas noches, sí tío soy yo—respondí—adelante, siéntate. Mira tío, te presento a Charles, él es mi prometido.
—Mucho gusto, joven—dijo mi tío—lo siento, se me ha hecho un poco tarde, pero ya estamos aquí.
Ordenamos los cafés y los postres que íbamos a comer y después comenzamos a platicar de todo lo que pasó. Agradecía que Charles estuviera a mi lado, pues no quería ni tocar el tema de Suzette, yo la seguía odiando mucho después de muerta y ahora que sabía que había sido por ella que mi tío Esteban se alejó de nosotros, la odiaba aún mas y agradecía que ella ya no estuviera en nuestras vidas. Ella sólo me había hecho daño siempre.
—Gracias por darme la oportunidad de hablar, Vale y de explicarte todo desde mi punto de vista—dijo mi tío—espero que, aunque ya no pienses ir al pueblo, me permitas visitarte aquí.
—Claro que sí, siempre eres bienvenido aquí tío—le dije muy feliz—eres lo más cercano a mi papá y lo único que me queda en la vida, además de Danna, claro.
—Lo sé, hija y por cierto he visto a Danna y a su bebé—dijo mi tío—es un niño muy hermoso y he tenido la oportunidad de convivir también con la pequeña Valentina. Pero, no les quiero quitar más tiempo, además tengo que ir a buscar un hotel donde pueda quedarme esta noche, no me gusta manejar en carretera de noche.
—No tiene que buscar hotel, Don Esteban—dijo Charles—puede venir a nuestro piso con nosotros, sirve que lo conoce.
—Sí tío y mañana si tienes tiempo, me acompañas a ver lo de un trabajo—le dije emocionada—es para un anuncio de unas cremas.
—Claro que sí, Vale y muchas gracias Charles, les tomo la palabra a ambos—dijo mi tío muy feliz—y muchas felicidades, ¿para cuándo es la boda?
Mi tío era muy observador y pudo ver mi anillo de compromiso, Charles le estuvo contando nuestra historia de amor y a mí me alegraba que mi tío hubiera regresado a mi vida y también que se estuviera acercando con Danna, después de todo ella también era su sobrina. Salimos de la cafetería y después nos fuimos a nuestro piso y nos encontramos con que nuestros pequeños gatitos ya estaban dormidos en las camitas que les habíamos llevado. Charles se despidió y se fue a nuestra recámara y yo, acompañé a mi tío a instalarse en la recámara de invitados.
—Aquí vas a descansar muy bien, tío—le dije—en el baño hay toallas, hay una bata y tienes más cobijas en el closet y claro, si se te ofrece algo me dices.
—Gracias, Vale. Es un piso precioso—respondió—pero, aunque siento mucho lo que pasó contigo y con Axel, ya Danna me lo contó. Me da mucho gusto ver que eres muy feliz y que Charles es muy bueno contigo, yo solo quiero que seas feliz hija.
—Sí tío, Charles es muy lindo y a ti ¿cómo te va en el amor? —pregunté—no me digas que sigues de eterno soltero y que sigo sin esperanzas de conocer a una futura tía.
—Sí Vale, no he conocido a alguien interesante o a lo mejor, el amor no es para mí—dijo desilusionado—y a mis años, lo más seguro es que ya me quedé solo. Pero, tú debes aprovechar que eres amada y que amas a Charles y debes disfrutar al máximo de todo lo que la vida les tenga preparado.