Capítulo 23
AXEL
Había empezado con la filmación de una película y lo que son las cosas, Sofía se había salido con la suya al obtener el papel de villana y aunque me daba gusto por ella, me sentía mal por mí. Ahora que estoy con Eugenia y que me propongo avanzar con ella, me toca ver a Sofía y no puedo evitar que ella me recuerde a Vale. Ese día la filmación transcurrió bien en tiempo y forma y cuando pensé que me salvaría de hablar con ella, veo que me he equivocado al darme cuenta que solo quedamos ella y yo, en el set.
—Axel, gracias por ayudarme con lo de mi toma—me dijo muy agradecida—poco a poco iré mejorando, además es la primera película en la que salgo. No te había podido saludar bien, ¿cómo estás?
—Bien gracias, Sofía y tú, ni se diga cada vez más guapa—nos dimos un abrazo—vas muy bien en tu papel, pero recuerda que menos, es más. Debes ser siempre más natural en tus gestos, además, no tienes mucho de lo que debas preocuparte. La cámara te adora.
—Gracias por los consejos, yo los voy a tomar mucho en cuenta y viniendo de un gran director como tú, se aprecian mucho ¿y Eugenia? Siento ser entrometida, pero pensé que la vería aquí.
—No, hoy ella no pudo venir. Se quedó trabajando en unos pendientes que tenía—respondí—pero, si la necesitas para algo, le puedo dar tu recado.
—No, no la necesito y de hecho que bueno que ella no vino. Quiero saber ¿cómo has tomado todo? Digo, la muerte de Suzette, supe por Max que murió porque se lo dijo tu hermana Elisa. Vale a mí no me contó nada, también supe que nació el hijo de Danna y que Vale no quiso ir al pueblo.
Me reí un poco al ver que Elisa, no era para nada la chica callada que siempre fue. Si ya se encargó de decirle a Max, absolutamente todo y ahora por eso tenía aquí a Sofía interrogándome.
—Estoy bien, Sofía y agradezco que te preocupes por mí. No tienes porque hacerlo—respondí—y creo que más bien, quieres preguntarme como estoy llevando lo de Charles y Vale y lo de su compromiso.
—Contigo no se puede, Axel, pero sí—admitió—quiero saber como te sientes con eso. Siento mucho que Vale y tú ya no estén juntos, pero al mismo tiempo me da gusto por ella y por Charles. Ellos se merecen el uno al otro.
—Sí, se merecen mutuamente. Charles es muy buen chico y sé que si llega a lastimar a Vale, tú vas a responder por él, por ser su prima—me reí—aunque eso no lo creo, se nota que la ama y la cuida mucho y me da mucho gusto por los dos.
—Gracias, Axel. Por tomar bien las cosas, yo sé que duele soltar a alguien a quién amas, pero veo que a ti te alegra que Vale sea feliz, ella está demasiado cambiada ¿sabes? Me sorprendió que no quisiera ir a conocer a su sobrino.
No era solo yo el que lo pensaba, Sofía compartía mi opinión y ya me lo estaba diciendo. Yo, aunque no podía meterme ya para nada en la vida de Vale, sería bueno que alguien le pusiera los pies en la tierra para que ella no siguiera distanciándose de las personas que la quieren y que son su familia. Nos quedamos un rato más platicando Sofía y yo, cuando llegó a recogerme Eugenia. Me fui con ella a comprar unas cosas que necesitábamos para Bobby y después, nos fuimos a casa. Al llegar allá, me pude dar cuenta que Eugenia estaba un poco rara y quería saber los motivos.
—Axel, estuve revisando tus cosas y antes que te enojes y que me digas que no te gusta que lo haga, debes escucharme—me pidió—me encontré con esto, lleno de fotos tuyas y de Vale y todo me lleva a lo mismo, tú la sigues amando o ya hubieras tirado todo esto.
—No es porque la amé que no lo tiré—respondí—pero, en todo caso quedamos en hablar siempre con la verdad y es lo que haré. Yo la sigo amando Eugenia y eso ya lo sabes, no puedo deshacerme de mi historia con ella, tan fácil como crees.
—Quiero saber si algún día lo vas a poder hacer. Yo no puedo ni pensar siempre en tener que estar debajo de la sombra de Vale, eso no es vida para nadie y más que nada para ti—me dijo muy sentida—si la sigues amando y crees que no podemos avanzar es mejor que me lo digas. Has estado muy ausente en la cama desde que volvimos del pueblo, estar allá te afecta más de lo que piensas, todo te la recuerda a ella.
No podía rebatirle nada a Eugenia y hasta sentía un poco de pena con ella y un poco de odio conmigo mismo. No era justo que yo cada vez que voy al pueblo, no pueda dejar atrás lo que viví allá con Vale y estaba dañando a Eugenia. Nada es justo en esta vida, pues por más que lo intento, no puedo dejar de pensarla y mucho menos de amarla y eso no podía ser, yo tenía que soltarla por mi bien.
—Lo siento, me hace daño ir al pueblo y por eso dudé en llevarte—confesé—allí todo me recuerda a ella y más que eso, ahora que ella y Danna están enojadas, eso hace que piense más en ella. Me disculpo por eso, yo estoy haciendo un esfuerzo contigo y en tratar de olvidarla, pero no es fácil.
—Te lo agradezco mucho, Axel. En verdad, pero creo que es mejor que no venga a dormir contigo hasta que tú, te quedes solo unos días y pienses, recapacites y te des cuenta por ti mismo, si podrás soltar a Vale o no. Yo no puedo estar remando sola contra corriente.
Quise detener a Eugenia y no pude, me sentía demasiado mal porque ella tenía razón. Yo tenía que tomar la decisión de tirar todas las fotos de Vale y de hacer lo que fuera por sacarla de mi mente y más que eso, también de mi corazón, lo que sería más difícil. Me quedé solo con mis recuerdos y me puse a ver sus fotos, a llorar y a extrañarla y justo cuando pensaba si debía sacarlas del álbum o no, me entró una llamada al celular y era ella, mi Vale.
—Hola, Vale—respondí sintiendo a mil por hora los latidos de mi corazón—¿qué necesitas?
—Hola, Axel—respondió—hablaba para saludarte y para preguntarte por Danna. No había podido hacerlo desde que volviste del pueblo y como venías con Eugenia a recoger a Bobby, no me pareció lo correcto. Por cierto, ¿cómo está?
—Ella está bien y Vale, sobre Danna creo que es mejor que dejes de lado ese orgullo absurdo que tienes y que llames a tu hermana—le aconsejé—su parto fue muy difícil y se complicó. Ella está sintiéndose un poco mal y le alegrará saber que sigues queriéndola y preocupándote con ella.
—Lo sé, quiero llamarla, pero no sé como hacerlo y quería que me ayudaras tú—me pidió—¿podrás llamarla y unir las llamadas? Por favor, Axel. Tengo miedo que ella no quiera hablar conmigo y no la puedo culpar, he sido una hermana horrible.
—Claro que sí, Vale. Pero, lo tendremos que hacer mañana, por si no te has dado cuenta ya es algo tarde—me reí divertido y escuché como Charles le decía algo—pero, cuenta conmigo para eso.
—Gracias, Axel—respondió—aquí está mi tío Esteban conmigo y con Charles, estaba pensando que, si no estás muy ocupado, podrías venir a cenar y claro también Eugenia si quiere.
—Ella no está conmigo, pero dame un rato y llego allá con ustedes.