Capítulo 24

1356 Palabras
Capítulo 24 CHARLES Axel llegó a cenar a la casa y estuvo conviviendo conmigo, con Vale y con el tío Esteban cuya aparición había resultado muy positiva, más que nada para que Vale pusiera de nuevo sus pies en la tierra, algo que ya estaba pasando, porque de ella misma había salido la idea de pedirle a Axel que la ayudara a hablar con Danna. Ella tenía que ser unida con su hermana, tal y como yo era unido con mis hermanos, porque la familia debe permanecer unida siempre. Al menos, por ese lado, me gustaba la amistad que Vale y Axel mantenían porque de un modo o de otro, él era un cable a tierra para ella y eso era algo muy bueno. —Bueno chicos, ha sido un día muy agitado para mí que ya estoy grande—nos dijo el tío Esteban—ustedes sigan platicando. —Buenas noches—respondimos Axel y yo. Vale se fue a acompañar a su tío a su recámara y esa era una de las cosas que me hacía amarla demasiado, era una chica dulce y muy buena con la gente que quiere. Me quedé mirándola embelesado ignorando todo por completo, hasta que Axel dijo algo. —Gracias, Charles—me dijo y yo no entendía porque—sé que tu has tenido que ver en que Vale tomara la decisión de querer hablar con Danna y eso es algo muy bueno, aunque ahora es una chica diferente a la que yo he conocido de toda la vida, ella no debe olvidar de donde viene, ni quién es. —Por nada, yo tampoco quiero que siga distanciada con su hermana—respondí—todos en algún momento, siempre necesitamos a la familia y me da gusto que pude influir en ella para que haga lo correcto, porque supongo que vas a ayudarla ¿cierto? —Sí, cierto. Mañana llamaré yo a Danna y uniré las llamadas para que ellas hablen. Es importante que ellas arreglen sus diferencias. Seguí platicando de otras cosas con Axel, cuando Vale regresó con nosotros y no lo hizo sola, traía con ella a nuestros hermosos gatitos y Axel apenas los vio y le quitó a uno de ellos para agarrarlo a besos. Estábamos felices con nuestros gathijos y Axel, seguramente se preguntaba ¿Cuándo los habíamos comprado?, pero antes que pudiera preguntarnos eso, Vale se puso a darle todos los detalles. —Axel, ellos son nuestros gathijos—dijo Vale muy emocionada—aún no tienen nombre, los hemos adoptado en la feria de adopción. —Sí, nos enamoramos de ellos apenas los vimos—manifesté—y como dice mi Vale, aún no sabemos cómo llamarlos. —Están hermosos—respondió Axel—pensaré en algunos nombres para darles algunas sugerencias, pero por ahora ya los dejo descansar. Ya es tarde. —Claro, Axel y gracias por venir un rato—dijo Vale—por cierto, ¿cómo le fue a Sofía? Hoy era su primer día grabando la película y andaba muy emocionada, pensé en ir a verla, pero tuve que ir a ver lo de un comercial para unas cremas. —A ella le fue muy bien, es muy buena para actuar—reconoció Axel—y le quedan muchos días de trabajo por delante, apenas empezamos a grabar hoy y cuando gusten ambos ir al set, son bienvenidos. —No creo que tenga ella problema, mi prima ama a la cámara y la cámara la ama a ella—dije riéndome—ella jugaba a ser actriz y modelo desde que éramos chiquitos y lo que son las cosas, ahora el sueño se le hizo real y gracias, un día iremos a verla mi Vale y yo. —Claro que sí, Sofía es mi amiga y quiero ir a apoyarla—dijo Vale—que pases buenas noches, Axel. —Buenas noches chicos y gracias por la cena—nos dijo Axel. Axel se fue de nuestro piso y Vale y yo, recogimos como pudimos unas cosas y lo demás lo dejamos ahí para que, al día siguiente, nuestro personal de servicio lo recogiera. Nos fuimos a dormir, pero me di cuenta que Vale, no podía conciliar el sueño. Ella se movía inquieta en mis brazos y yo, aunque sí tenía sueño, no podía dormir si ella no se sentía bien. Así que, encendí la luz de la mesa de noche y miré a Vale a los ojos para darme cuenta que ella estaba llorando. —Mi Vale, ¿qué tienes? —pregunté preocupado—me doy cuenta que no puedes dormir. Quiero que me cuentes todo lo que te pasa, princesa preciosa. —Charles, es que no dejo de pensar lo que pasará si Danna no quiere hablar conmigo, a pesar que Axel una las llamadas—dijo preocupada—es que he sido una estúpida, se me ha subido la fama a la cabeza y he olvidado cosas importantes, como es mi hermana. Ella y yo, éramos muy unidas y ahora, apenas si tenemos contacto. —Sí quieres, el fin de semana podemos ir allá a tu pueblo—le ofrecí—ustedes necesitan hablar y no sólo por teléfono Vale, tienes que ir a verla y a conocer a tu sobrino porque eso demuestra que te sigue importando tu familia. —Sí, te tomo la palabra, pero por lo pronto yo mañana quiero hablar con ella—respondió muy triste—es que ya no me conozco más, Charles. Yo no era la que soy y tengo miedo haberme perdido para siempre. —No, mi princesa. Uno nunca puede perder quién es, mientras existan personas que te lo recuerden—le dije calmándola—sé que esa Vale que siempre fuiste, está ahí muy dentro de ti y sólo falta que la dejes salir de nuevo. —Charles, mi príncipe ¿Por qué eres tan perfecto? —me preguntó—no sé que haría si no estuvieras conmigo. Eres un sueño, mi príncipe de cuento. —Ya no llores hermosa, de tus ojitos preciosos no deben salir lágrimas a menos que estas sean de felicidad y solo para que te animes, te daré una sorpresa—le entregué un sobre que había guardado para nuestro cumple mes—ábrelo preciosa, para eso vas a necesitar contentarte con Danna. Vale no me dijo nada, ella sólo me miró con sus ojos llenos de preguntas como cuando quería que yo le dijera las sorpresas, pero tenía que descubrirla ella misma y cuando lo abrió hasta un grito se le escapó, pero de inmediato se tapó la boca al recordar que su tío se estaba quedando con nosotros en el piso. Ella me miró y me abrazó muy emocionada y llorando más de lo que ya estaba, pero esta vez fue de felicidad. —Charles, no lo puedo creer—dijo en medio del llanto—me han invitado al Fashion Fest de la Ciudad de México, esto es un sueño. Recuerdo cuando lo veíamos con Danna en la tele, esto jamás me lo hubiera imaginado. —Es una realidad, mi princesa. Te vas a ver preciosa allí y yo, tengo que ir contigo si tú me invitas, quiero acompañarte en todos los momentos especiales e importantes de tu vida, siempre que tú quieras. —Claro que quiero, te amo Charles—dijo y me agarró a besos—te amo tanto, gracias por estar conmigo, por enseñarme a luchar por mis sueños. Y sí, a Danna le encantará esto y claro espero que nos arreglemos y ella quiera ir con nosotros. —Eso pasará, ella querrá estar ahí para ti y es más, si les avisamos a mis padres, en una de esas vienen ellos y tus cuñados—dije animado—entonces, princesa ¿vamos al pueblo el fin de semana? —Sí, mi príncipe. Vamos al pueblo—me dijo emocionada—contigo iría al fin del mundo y de regreso, te amo mucho. —Yo también te amo, mi princesa hermosa. Sólo quiero ser ese hombre que te ame, por siempre y para siempre.
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