Capítulo 50
AXEL
Vale no estaba muy convencida todavía de grabar la disculpa a Charlotte, pero no le quedaba de otra y como ella aún tenía tiempo antes de ir a reunirse con Charles, nos fuimos a tomar un café a un lugar cercano a mi casa. Estuve tentado a invitarla a ir a mi casa, pero no la quise incomodar, era mejor quedarnos ahí en la cafetería para que ella se sintiera más cómoda. Estábamos tomando nuestro café en silencio y conociendo a Vale, ella estaría hablando con ella misma respecto a doblegar su orgullo y dejar que yo grabara su disculpa pública.
—Vale, sé que esto no será nada fácil para ti—me reí—eres muy orgullosa, pero si quieres un consejo, es mejor que la grabes ahora tú disculpa pública y no que esperes hasta que estés allá con Charles, si no te animas a hacerlo ya, no lo harás.
—Odio que tengas razón, Axel—negó ella con la cabeza—pero, sí es mejor que grabe esa disculpa y así cuando vea a Charles, lo pueda sorprender cuando él vea que ya me he disculpado.
—Bien, ya que estamos pensando lo mismo, hagamos una prueba—Vale se levantó de la mesa y se quedó de pie, recargada en una de las paredes del café—ahora relájate Vale y trata de memorizar lo que te dictó Danna, no pasará nada es solo una prueba.
—De acuerdo, Axel.
La primera prueba estuvo demasiado forzada y después de varios intentos de Vale, al final se logró ese resultado. Grabé una disculpa bastante convincente y ella de inmediato la subió a sus redes para que Charlotte viera que ya se había disculpado y de paso también sorprender así a Charles. Me quedé pensando que Vale, estaba realmente muy enamorada de él, porque de lo contrario no estaría haciendo nada de esto. A ella nunca se le ha dado bien, esto de pedir disculpas. Terminando de grabar la disculpa de Vale, ambos regresamos a la mesa y pedimos un segundo café cada quién, había sido demasiado estrés para que se calmara por sí sólo.
—Gracias, Axel—me agradeció—por ayudarme a grabar esto, que no sabes como me pesó en el alma. Es lo más difícil que he tenido que hacer, claro después de posar para Charles, eso sí que ha sido todo un reto.
—¿Posar para Charles? —pregunté incrédulo—no lo puedo creer, tú ya no eres la Vale que conocí, pero para nada. No puedo creer que ahora hasta eres modelo de tu chico y ya no tienes pena de ser vista por el mundo, pensé que ese tipo de carácter solo sería por tu trabajo.
—Es por mi trabajo en gran parte sí—admitió—pero, es que no sabes que a Charles le han pedido un cuadro y no es que a mi me guste posar, pero prefiero hacerlo yo a que lo tenga que hacer otra modelo que tenga que estar ahí encuerada posando para él.
—Sí, eres muy celosa y ahora estoy más que sorprendido. No me digas que Charles está pintándote así, desnuda—me burlé un poco—nunca lo hubiera pensado y bueno, debe tener mucha fuerza de voluntad para poderse concentrar teniendo frente a él a toda una belleza como tú.
—Soy la misma Vale insegura en el fondo, aunque no lo quiera reconocer—dijo bajando la mirada—es solo que lo hago también por apoyarlo en su carrera. Charles es muy bueno en lo que hace y sé que va a llegar muy lejos.
—Me alegra ver que, si has logrado ser feliz, Vale—reconocí—y aunque no lo creas, agradezco al de arriba, a la vida y a quien tenga que agradecer que Charles haya aparecido en tu vida y que te esté queriendo, amando y cuidando del modo en que lo hace. Sé que, si él no hubiera llegado a tu vida, hubieras sufrido mucho más de lo que te tocó sufrir.
Odiaba reconocer aquello, pero era así. Vale tenía todo lo que tenía gracias a que Charles la ayudó a unir los pedazos del corazón que le rompí yo y no solo eso, ha sacado lo mejor de ella y la ha hecho brillar, convirtiéndola en alguien super exitosa y en una persona independiente que ha podido salir adelante, algo que yo nunca pude lograr pues cuando ella estuvo conmigo, siempre dependía en todo de mí y le daba miedo poder volar sola.
—Sí, Axel. He sido muy feliz—admitió—pero, ¿tú lo has sido? Es decir, no me lo tomes a mal, pero en todo este tiempo no sé si has tenido a alguien, así como yo he tenido a Charles, ha pasado demasiado tiempo sin que nos viéramos, sin que tuviéramos trato.
—No, Vale. No he podido ser feliz del todo, pero no te preocupes ya sabes lo que se dice que no se puede tener todo en la vida—respondí—yo he tenido mucho éxito profesional y me ha ido muy bien en mis proyectos, pero no te he tenido a ti y tampoco he tenido ninguna relación estable y ya te diste cuenta de lo que pasó cuando intenté hacer algo con Eugenia.
—Eugenia no era para ti y yo pienso que no debes darte por vencido—dijo al terminarse su café—creo que el amor tarde o temprano te va a encontrar, tal y como me encontró a mí. Yo después de lo nuestro, no quería saber nada del sexo opuesto y lo que es la vida que me hizo conocer a Charles.
Vale y yo estuvimos compartiendo cosas sobre como había sido nuestro tiempo separados y me gustaba verla así de feliz y de relajada contándome como había empezado su historia de amor con Charles. Era la primera vez después de mucho tiempo en la que realmente podíamos compartir como amigos y eso me gustaba mucho. Estuvimos otro rato más y después subimos a su auto, porque ella insistió en acercarme a mi casa.
—Vale, en serio no es necesario—le dije—vivo aquí cerca y mejor no te desvíes, no vayas a tener esperando a Charles y que luego se enoje contigo, lo que menos quiero es que tengas problemas.
—No los tendré, eso te lo garantizo—respondió—Charles ya está en el piso, pero le he avisado que ahora voy. No pasará nada por dejarte en tu casa y además, quiero saludar a Bobby rápido.
—Está bien, vamos y gracias Vale.
Ella me acercó a mi casa y cuando llegamos, saqué a Bobby para que la saludara. De cualquier manera, ya le tocaba a él que lo llevara a dar una vuelta y fue muy bueno que él y Vale se encontraran. Ambos siempre habían disfrutado de su mutua compañía y al menos, me daba gusto ver que, en eso, las cosas no habían cambiado para nada. Vale le daba muchos abrazos a Bobby y después, ocurrió algo inesperado.
—Axel, ya me tengo que ir—dijo Vale despidiéndose—no quiero entrometerme, porque se ve que tenemos compañía.
—Claro que la tienen—dijo una de las actrices de mi película que se acercó a nosotros—Axel, he venido por ti para ir a cenar, pero no sabía que estabas ocupado. Tengo un rato esperándote.
—Hola, Mónica—la saludé—ella es …
—Es Valentina, por supuesto—respondió Mónica muy irritada—no pensé que estuviera así tan joven. En fin, ¿vienes para ir a cenar?
—Un placer, Mónica—dijo Vale y le dio la mano—no les quito más su tiempo. Que tengan linda noche y nos vemos, Axel.
—Nos vemos, Vale—dije desanimado—regresa con cuidado.
Ahora que poco a poco me iba acercando a Vale, se les daba a las actrices de mis películas andarme buscando hasta en mi casa. Mónica me acompañó a llevar a su caminata a Bobby y después volvimos a mi casa para pedir de cenar, era lógico que no iríamos a ningún lado ya que ellas solo buscaban algo de mí y en cierto modo, también yo de ellas, el llenar el vació que sentía por no estar con Vale.