Capítulo 49

1388 Palabras
Capítulo 49 VALENTINA Me había dolido mucho, tener que hacer así las cosas con Charles, pero no había tenido alternativa, el amor es sacrificio y si yo me tendría que sacrificar en lo de la disculpa a esa mujer nefasta de Charlotte, también Charles tenía que dar lo mismo por mí. Así que dos días después de haber visto a Axel aquella tarde, lo estaba esperando afuera del set de cine, lo iba a acompañar al consultorio del psicoanalista para que tomara una sesión con él. Sé que para él no era nada fácil ir y hablar de sus problemas en un consultorio, pero era necesario por su propio bien y paz mental. Él vio que llegué y me hizo una señal que en breve salía y así lo hizo pasados unos minutos. —Hola, Vale—me saludó de abrazo y beso en la mejilla—vaya has llegado muy puntual para acompañarme con el psicoanalista y te lo agradezco. —Hola, Axel. Claro que sí, no quiero que me salgas con un pretexto para no ir a tu consulta, así qué ¿nos vamos? —le pregunté—no quiero que se te haga tarde. —Claro, nos vamos. Nos fuimos en mi auto rumbo al consultorio del psicoanalista y en el camino íbamos metidos en nuestros pensamientos cada uno. Ignoro lo que pasaba entonces por la mente de Axel, pero por la mía solo pasaba que deseaba que Axel si se acomodara a tomar las sesiones con el psicoanalista, porque yo en verdad quería que él mejorara en su carácter y que pudiera estar mejor con él mismo y con los demás. Cuando estábamos a punto de llegar al consultorio, al estarme estacionando, Axel tomó mi mano cuando la coloqué en la palanca de las velocidades y me miró con mucha ternura, como no me había mirado desde que habíamos estado juntos. —Vale, ¿qué piensas? —me preguntó—dime, si tú crees que todo esto si va a funcionar. Todo el camino has venido muy callada. —Bueno, es que tampoco tú me has dicho nada—respondí—pero, claro que sé que todo va a funcionar. No va a ser fácil, porque nada en esta vida lo es. Pero, te va a ir muy bien. —Gracias, Vale. Espero que no tengas problemas con Charles por esto—me dijo preocupado—porque una cosa es que yo siga amándote y otra muy diferente es que quiera que tengas problemas con Charles. —Tranquilo, él y yo tenemos un trato—respondí—así que no pasará nada malo. Vamos, ya casi es hora de tu consulta. Axel se bajó del auto primero para ir a abrirme la puerta, como era su costumbre y al hacerlo, nuestras miradas se cruzaron. Solo que esta vez, yo rehuí al contacto visual o me podía quedar perdida en el gris de sus ojos por toda una eternidad y eso iba a causar solamente que él no pudiera llegar a tiempo a la cita. Caminamos juntos hasta el consultorio y una vez que llegamos, la recepcionista lo nombró para que entrara. —Creo que es hora de pasar—me dijo un poco nervioso—nos vemos en un ratito, Vale. —Claro que sí, aquí estaré. Axel desapareció detrás de la puerta del consultorio y yo, me quedé ahí en la sala de espera, con una libreta que había llevado en la mano junto con un lapicero. Tenía que empezar a redactar la disculpa que tenía que darle a esa infeliz de Charlotte, pero no me salía nada de nada. No era mi estilo disculparme, eso me costaba más que un sacrificio y más que nada. Pero, al menos tenía a una hermana que sí tenía la humildad de pedir disculpas y entonces, salí de la sala de espera un momento para llamar a Danna y afortunadamente, ella tomó mi llamada de inmediato. —Vale, qué bueno que me llamas. No podías ser más oportuna—dijo emocionada—me agarras en buen momento. Tony se fue con los niños allá a casa de Jhonny y tengo un momento de paz. —Hola, Danna. Pues, creo que entonces me iré para no perturbar tu momento de paz—me reí—es que resulta que te llamaba no solo para platicar, también porque necesito un consejo y tu ayuda o más bien, ambas cosas. —Lo sé, las modelos son unas cabezas huecas—Danna se empezó a reír como demente contagiándome la risa a mí—es broma hermanita, pero ya sabes que eso es lo que dicen de ustedes. Dime, ¿qué necesitas de tu sabia hermana? —Necesito ayuda para escribir una disculpa—dije sintiendo que las palabras se atoraban en mi garganta y me asfixiaban—ya debes saber todo el relajo que pasó con la imbécil de Charlotte. —Claro que lo sé—respondió riéndose todavía—una que es ama de casa, vive pendiente de los chismes y más cuando mi hermana está involucrada. Supongo que todo lo que dijiste fue por celos porque ella es la ex de Charles y tú eres muy celosa. —Eso es en parte, pero ahora en serio Danna, necesito que me ayudes—dije preocupada—tengo que dar esa disculpa a esa mujer a más tardar mañana. —Bien, me voy a concentrar. Danna fue de mucha utilidad y literal, me dictó todo lo que debía decirle a esa tipa cosa que le agradecí. Yo no hubiera sido capaz de decir nada como eso y al menos, solo lo tendría que memorizar para decirlo y ya estaba. Me quedé platicando un rato más con mi hermana y después nos despedimos porque el tiempo se pasó volando y Axel ya iba a salir de su consulta. Volví a la sala de espera y fue justo a tiempo pues Axel salió a los 5 minutos de la consulta. Él pasó a agendar la siguiente cita con la recepcionista y después salimos del lugar. —Axel, no me tengas con la duda ¿cómo ha ido? —le pregunté—me alegra ver que no tan mal porque ya has agendado tu siguiente cita. —Así es Vale, pensé que sería más complicado—dijo muy relajado—pero, me sentí cómodo hablando con el doctor. Es muy buena persona, ahora veo porque a ti te ayudó mucho. —Me alegra escuchar eso—dije muy contenta—verás que cuando termines de tomar las terapias, vas a ser un nuevo tú. —No quiero ser un nuevo yo, Vale—me miró con sus ojos encendidos—quiero ser yo, el de antes. No sabes las ganas que tengo de volver a ser ese Axel, el que te enamoró, ese hombre al que amabas. —Axel, no debes decir eso—dije evadiendo lo que decía él—esto no lo debes hacer por mí, lo debes hacer por ti. Debes tener la convicción de hacerlo por tu bien o no te va a resultar, tienes que estar convencido que es un bien para ti y no para mí. —Eso es verdad, con el paso de los años te has vuelto más madura Vale—me dijo mirándome con ternura—y tú ¿no te aburriste esperándome? O me vas a decir ahora que ya has ganado paciencia. —No seas así, Axel—me reí como loca—paciencia casi no tengo, sigo casi igual que antes, pero estuve ocupada con Danna. Es que tuve que llamarla para que me dictara eso y ya que estamos juntos, dame el visto bueno ¿está bien para una disculpa a Charlotte? Axel tomó mi libreta y leyó lo que Danna me dictó para disculparme con esa mujer y aunque le daban ataques de risa, al final me miró con sus ojos llenos de aprobación y eso significaba que Danna había dado en el clavo y que la disculpa estaba perfecta, lista para que la grabara y la subiera a mis redes. —Está muy bien, aunque todos sabemos que no sería algo que harías tú—Axel se burlaba—ahora que si necesitas un director para dirigir este momento icónico de tu vida, aquí me tienes, Vale.
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