Capítulo 40

1378 Palabras
Capítulo 40 VALENTINA Charles era un hombre maravilloso y perfecto, tanto qué no podía creer mi buena suerte al estar con él. Estaba feliz disfrutando de la cena que él con tanto amor organizó para mí y todo estaría de lo mejor, si Axel no se hubiera presentado aquí. Él me había venido a desequilibrar la vida que apenas estaba empezando a despegar y eso no era justo en absoluto. Danna, se acercó a mí muy apenada y más que nada porque la pobre de Asereth era la que había salido más perjudicada con todo esto. —Vale, me he disculpado con Charles—me dijo muy afligida—ustedes no se merecían esto y yo me equivoqué. Pensé que te iba a dar gusto ver a Axel aquí celebrando el éxito del desfile como todos nosotros. —No te preocupes, Danna. Ha sido lo mejor que ya he dejado claras las cosas con él—declaré—Axel, ya es cuestión olvidada. Sólo es alguien de mi pasado y ahora mismo, me preocupa lo que vaya a pasar con Charles y con sus padres, ellos lo van a querer colgar por el pleito entre él y Axel. —Pleito del que me siento responsable, Vale—Danna bajó la cabeza—pensé que Axel y tú, solo necesitaban de un empujoncito para poder ser felices como antes, pero te prometo que muy a pesar de lo que yo piense, nunca me volveré a meter en tu relación con nadie. —Te lo agradezco, Danna. Porque mira lo que ha pasado, Asereth ha salido lastimada sin tener ella la culpa. Pero, bueno lo que importa ahora más que nada es que nosotras estamos mejor que nunca y nos hemos reconciliado. —Sí, estamos mejor que nunca—nos abrazamos—extrañaba platicar contigo y sé que no tenemos ahora muchas cosas en común, pero siempre vas a ser mi hermana. Quiero que nos pongamos al día, quiero saber cómo te lo propuso Charles, debió ser algo super hermoso. —Claro que lo fue y, es más, que te lo diga él mismo—respondí—ahí viene. Charles venía caminando rumbo a nosotras muy contento y me abrazó dulcemente, Danna sonrió al verme feliz y ambos le contamos el relato de lo de nuestro compromiso. Danna, nos escuchaba con atención y después, nos felicitó oficialmente y nos tomamos varias fotos con ella. Más tarde cuando terminó el evento y nos fuimos al hotel Charles y yo, me di cuenta que él estaba muy triste y pensativo. —Charles, tienes esa mirada triste, dime ¿qué pasa? —pregunté—son tus padres seguramente que ya se han enterado de lo que ha pasado entre Axel y tú. —Sí, ya lo han hecho mi princesa—respondió muy triste—no quiero hablarles ahora, no quiero arruinar la noche más especial de tu vida. —La noche más especial de mi vida, siempre será cuando te dije que sí—dije abrazándolo con ternura—pero, coincido contigo. Ahora es mejor que no los llames, vamos a dormir y así mañana tendrás más claridad de ver las cosas. —Claro que sí, preciosa—respondió—vamos a dormir, mi hermosa princesa. Charles y yo, nos fuimos a dormir y apenas nos metimos en la cama, nos arrastró a los dos el sueño. Me sentía relajada en sus brazos y era de verdad que me quería quedar ahí por siempre. Lamenté que Axel volviera a mi vida, debió quedarse como un recuerdo de mi pasado, no sé para qué se ha presentado en el presente. Por la mañana cuando me desperté, Charles ya estaba vestido, arreglado y viéndose como lo que era, mi príncipe guapísimo. Él me besó dulcemente y después me froté los ojos para despertar bien. —Mi hermosa Vale—me dijo dulcemente—por fin ha despertado mi princesa. Danna me habló para que vayamos a desayunar con todos, pero si quieres no lo hacemos. Estás muy cansada, ¿cierto? —Sí, lo estoy. Los pies y la espalda me duelen horrible—respondí—pero, me meto a bañar y bajamos con ellos. No podemos darnos el lujo de despreciarlos, Charles. Ellos han venido desde el pueblo a acompañarme y es justo que vayamos a compartir con ellos. —Claro que sí, te espero a que estés lista y Vale, ponte ropa con la que tú te sientas cómoda, no te sientas comprometida para nada. —Gracias, mi amor. Por eso te amo, porque siempre me cuidas, me proteges y me comprendes—respondí—te amo Charles. —Te amo, Vale. Te amo como no tienes idea. Me metí a bañar y me apuré a alistarme y después nos fuimos a desayunar con Danna, con mi tío y con Asereth. También allá apareció Arthur quién se perdió toda la noche, así como Elisa, Max y Sofía que estaba de melosa con Rodrigo comiéndose a besos todo el tiempo. Desayunamos tranquilamente y cuando me levanté para ir por un postre, Elisa me miró con mucha preocupación y sabía que ella quería decirme algo, la conocía de siempre y además éramos muy amigas. —Vale, ayer nos pusimos muy locos todos en la cena, pero ya que estamos solas aprovecho para decirte que estuviste de lo más increíble—me dijo Elisa—y también, me disculpo en nombre de Axel, espero que ese incidente no haga que Charles te prohíba también mi amistad. —No pasa nada, Elisa. Charles nunca me ha prohibido nada—respondí—tú eres mi amiga y él lo sabe y sobre lo de Axel, no sé qué fue lo que le pasó que lo llevó a actuar así. —Axel, está muy mal y él no te ha podido olvidar y temo que jamás pueda y no lo justifico de ninguna manera, él tiene que entender que tú ya tienes tu vida ahora y que es una vida que ya no lo incluye a él. Yo hubiera deseado que así fuera, que al menos por el amor que nos habíamos tenido, pudiéramos tener ahora una hermosa amistad y por mi mente ingenua me pasó que sí era posible, pero no lo era. No lo podría ser pues Axel, no iba a resignarse nunca a perderme y ahora más que nunca lo sabía por el beso que me había dado y que yo, no supe que hacer cuando me besó después de todos estos años. —Lo siento mucho, yo quería que tuviéramos esa amistad. En serio, Elisa—dije sinceramente—pero, creo que las cosas no se pueden dar así y nada podemos hacer. —No, nada podemos hacer y sé que él quiso intentar con Eugenia, pero no se logró—dijo Elisa muy triste—sabes lo mucho que los quiero a los dos y no sabes lo que daría porque Axel, encuentre a una mujer ideal para él, así como tú ya has encontrado a Charles. —Sí, eso sería maravilloso, pero seamos sinceras Elisa. Axel, nunca va a encontrar a ninguna mujer, mientras siga necio conmigo. Él tiene que olvidarme y darse cuenta que lo nuestro se acabó. —Para mí no se ha terminado—dijo Axel presentándose en el restaurante—siento presentarme así, pero tú y yo, no hemos terminado de hablar Vale y tuve que rastrear el teléfono de Elisa, para poder localizarlas. Me alejé de él y de Elisa, no quería otro problema con Charles, así que lo busqué en la mesa y lo tomé de la mano para irnos, pero su mirada y la de Axel se cruzaron y supe dentro de mí que nuevos problemas estaban por venir. —Lo siento mucho, pero no te pienso perder Vale—dijo Axel—te lo digo delante de todos los presentes que han sido testigos de todo lo que nosotros nos amamos. Nadie aquí puede dudar que lo nuestro fue un amor maravilloso. —Fue y en eso tienes razón—respondí—pero ya no es, tampoco ya no será. Yo estoy con Charles y lo amo, nos vamos a casar. Por favor, Axel. Delante de todos ellos, te pido que me dejes en paz.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR