Capítulo 39

1401 Palabras
Capítulo 39 CHARLES Estaba que me llevaba el diablo de coraje, Axel no tenía nada que hacer aquí y mucho menos cuando mi Vale, nunca lo invitó al desfile. Estaba alterado, porque Danna la puso entre la espada y la pared haciendo que ella tuviera que hablar con ese desgraciado y después de esperar un poco, al ver que Vale no regresaba, decidí salir yo a buscarla y ella venía corriendo y llorando, al chocar conmigo por supuesto que la abracé y la mantuve en mis brazos con el fin que ella se calmara, lo cual tardó mucho tiempo en pasar y me hizo que me preocupara un poco. Sí Axel, le había hecho daño me las pagaría y eso era seguro. —Vale, mi princesa ¿qué tienes? —pregunté muy preocupado—no quiero que te pase nada, preciosa. Dime, ¿te hizo algo ese desgraciado? —Charles, sólo abrázame mi príncipe—me pidió—te amo y es todo lo que necesito ahora, que me abraces. Y sobre Axel, no me hizo nada. Es solo que me incomoda todo lo que pasó entre ustedes dos, no tenían que terminar, así las cosas. —Siento mucho aquello, en serio Vale—me disculpé—sé que no debí comportarme así. Tengo que admitir que estuve fuera de lugar, pero siéndote sincero mi princesa, sí me molesta y mucho la cercanía de ese tipo contigo. —No te preocupes, amor. Te entiendo perfectamente, sólo no quiero que vuelvas a pelearte con él. No quiero que los medios te acaben por cosas como esas—dijo preocupada—vamos a volver con los demás para celebrar y por la noche, celebramos en privado ¿te parece? —Encantado, preciosa. Vale y yo, entramos de regreso al evento y no debimos de haberlo hecho, lo lamentamos de inmediato, en el momento que una avalancha de periodistas se nos dejó venir y empezaron a molestarnos interrogando con el asunto de mi pleito con Axel, del compromiso con Vale y acosándonos de una forma insoportable. Entonces, mis guardaespaldas, nos separaron de todos los medios y nos sacaron por otra puerta del lugar, junto con mi hermano Arthur, quién estaba de lo más emocionado apenas nos retirábamos en la limusina. —Charles, vas perdiendo el trono poco a poco—se burlaba mi hermano—ahora sí lamenté haberme ido con las modelos. Debí ver como se pelearon Axel y tú, dijeron todos que estuvo muy bueno. —Arthur, eres incorregible—respondí negando con la cabeza—sólo soy una decepción para mis padres. Ahora ya imagino lo que me dirá papá. —Lo que diga es lo de menos, quiero que pierdas el trono para ganarlo yo, seguro que estuvo genial—Arthur no dejaba de reírse y de pronto, nos contagió la risa a Vale y a mí—ya puedo leer los periódicos diciendo que el príncipe de Mónaco, pierde el piso y los modales. —Arthur, no es de risa—dijo Vale sin poder contenerse—Asereth salió herida por ese pleito y ahora, los dejamos allá y nosotros ya vamos a otro lado. Las cosas no salieron como debieron. Tenemos que avisarles que los veremos en otro lado. —Es verdad, qué pena con Asereth—lamenté—espero no haberle pegado muy fuerte. La pobre hasta al piso fue a dar y no te preocupes, mi princesa. Yo me encargo de avisar a los demás. —Gracias, Charles. Eres un amor—dijo Vale y se relajó en mis brazos—por eso te amo. —Sí, ámense—se burló Arthur—pero, le diré a mi prima Sofía que invite a las demás modelos, porque no quiero estar en tu festejo yo solo como un gato sin dueño. Mi hermano era totalmente incorregible, pero en momentos como estos llenos de tensión, sus ocurrencias nos hacían sentir llenos de alegría y por así decirlo, también de vida. A veces viendo lo despreocupado que él es, recuerdo cuando yo era así y que me vendría bien volver a serlo de vez en cuando. Vale, se quedó dormida en mis brazos después de haberse relajado por completo, había pasado muchos días de tensión y ahora lamentaba no poder llevarla a descansar, ya que todas sus amistades ahora debían estar camino al restaurante exclusivo donde yo mandé organizar la cena del festejo del desfile. Mi hermano iba a ser el más feliz, ya que había sido nuestra prima Sofía la que había organizado junto conmigo, todo el asunto y desde luego, estarían varias de las modelos ahí para el deleite de mi hermano. Arthur miraba a Vale, con mucha compasión pues la pobre estaba rendida y esta vez, me iba a doler mucho el tener que despertarla, pero ni hablar. No podíamos dejar plantados a todos allá con el asunto del desfile en pie. —Vale no se espera el detalle que le tienes preparado hermanito—me dijo Arthur—está muy cansada, viene bien dormida. —Sí, quisiera que descanse al menos en lo que llegamos al restaurante—tapé a Vale con mi saco y ella se movió un poco, pero no despertó—sé que le encantará la sorpresa. —Sí, le gustará mucho. Mis padres hubieran deseado venir, me lo dijeron—confesó mi hermano, pero lamentablemente, ellos tenían muchos compromisos estos días. —Ha sido mejor así—respondí aliviado—sé la que me espera con ellos. Y más que nada con papá. No le gustará nada que yo ande metido en problemas para nada. Y si hubieran estado aquí, las cosas se habrían puesto peor por lo del pleito con Axel. —No entiendo, ¿qué hacía Vale con él? —Arthur negaba con la cabeza—no es porque seas mi hermano Charles, pero ese tipo no es competencia para ti. —Yo sé que no, ella me ama a mí y nos vamos a casar—afirmé—pero, lo que sí sé es que no puedo volver a pelear con él, ni con nadie si no quiero que mis padres se vuelvan locos por todo el asunto de los medios y de lo que digan de mí. Yo me sentía preocupado por todo ese asunto. Primero había sido el escándalo del pleito entre Charlotte y Vale y después, esto de mi pleito con Axel. Ya podía escuchar la voz de mis padres, diciéndome lo decepcionados que están de mí y en cierta manera, yo también estaba decepcionado de mí mismo. No podía creer que yo me estuviera metiendo en ese tipo de problemas, en especial cuando siempre he sido un buen tipo y además de eso, alguien demasiado tranquilo. Muchas cosas, pasaron por mi mente y cuando menos lo esperé llegamos al restaurante, desperté a Vale con mucho cuidado y bajamos los tres de la limusina. Ella tomó mi mano y entramos juntos al lugar y ahí, ya estaban todos los demás para celebrar el éxito de Vale. —Charles, esto es increíble—dijo Vale y sus ojos brillaban de emoción—gracias amor, tú lo tenías todo planeado. —Por supuesto que lo tenía planeado, mi bella princesa—la besé con ternura y con amor—esto es una muestra de mi amor por ti y un premio a tu increíble talento. Te mereces más que esto, pero sé que querías una celebración con toda la gente que amas y yo te amo, Vale. Quiero siempre tu felicidad. —Mi felicidad, eres tú Charles—declaró emocionada—te amo, esto es maravilloso. Pasamos una noche excelente en compañía de todos los amigos y del tío de Vale y por supuesto de mi prima Sofía y sus amigas modelos con las que Arthur estuvo encantado. Él lo había dicho, venía a México a divertirse y era justamente eso lo que estaba haciendo. Vale y yo, estuvimos encantados platicando, riendo y celebrando el éxito de esa encantadora noche y lo mejor de todo es que Axel, no se había presentado ahí. —Charles, siento lo que pasó allá en el desfile—dijo Danna—no debí traer a Axel, sabiendo lo que podía pasar. —No pasa nada, Danna—respondí—todo pasa por algo y él y yo, teníamos que terminar así peleándonos, para que él pudiera dejar a Vale en paz.
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