Capítulo 38

1408 Palabras
Capítulo 38 AXEL Estaba emocionado a más no poder, después de haber visto a Vale desfilando por la pasarela con total seguridad. Es cierto que, extrañaba a esa chica tímida de la que yo me había enamorado, pero ahora ella era ya, toda una hermosa modelo muy segura de ella misma y mucho más hermosa de lo que podía imaginarme cuando la volví a ver. Danna se había ido con Sofía a verla y yo, permanecí con Asereth y con el tío Esteban en nuestros lugares hasta que ella se reunió con nosotros y se abrazó con Asereth, con su tío, pero cuando me vio a mí, su mirada no era lo que yo pensé que sería, pensé que a ella le iba a dar gusto verme, pero me había equivocado. —Vale, ¿podemos hablar? —le pregunté y le entregué un ramo de rosas—te he traído esto, muchas felicidades. Estuviste increíble allá arriba. —Gracias, Axel. Pero, no puedo aceptarlas—respondió—y no sé, ¿qué haces tú aquí? Yo no recuerdo haberte invitado y según sé, yo no soy alguien de tu agrado desde la última vez que nos vimos o, mejor dicho, cuando nos corriste a mí y a Charles del set de grabación. Como era de esperarse, Vale me iba a sacar eso siempre. Ella era demasiado resentida y a mí me dolía demasiado como habían pasado las cosas, haciendo que lamentara el haberla corrido del set, pero desgraciadamente, ya no podía hacer nada, ya había actuado así de mal y ahora solo quedaba intentar que ella me perdonara o al menos, que dejara eso atrás. —Vale, ven un momento. Por favor—le pidió Danna—yo soy la responsable de que Axel esté aquí, pero al menos, déjame explicártelo antes que vayas a enojarte. —Claro, vamos. Vale se fue con Danna un poco lejos de todos, seguramente Danna quería disculparse con ella por haberme traído a mí en vez de a su marido. Me sentía mal de ver que Vale, ya no me quiso recibir, ni un simple ramo de flores, pero de inmediato supe el motivo de su negativa a hacerlo, en cuanto vi a Charles mirarme con desprecio, con resentimiento y con odio. —¿Sabes, Axel? —dijo Charles—es mejor que te vayas y que te lleves tu ramo de flores. Parece que no te cansas de andar pretendiendo a la mujer de otro. Búscate una vida y también a una mujer que sea para ti. —No, no me canso—lo enfrenté—y ella antes que fuera tú mujer, fue la mía y eso que no se te olvide nunca. Yo fui el primer hombre en la vida de Vale y eso, aunque ella se case contigo, no lo podrá olvidar jamás. —Pues yo creo que ya lo ha olvidado—se pavoneó Charles—o de lo contrario, ella no estaría comprometida conmigo y si mal no recuerdo, por lo que ella me ha contado, es algo a lo que jamás quiso llegar contigo. —Porque ella era muy joven cuanto estuvo a mi lado, mocoso imbécil—lo insulté—pero, de no haber sido por eso, ella sería mi esposa y no estaría comprometida con un principito como tú. Charles se molestó a tal grado que me golpeó y yo, le devolví el golpe y entonces nos terminamos agarrando en una pelea, ahí delante de todo el mundo y sin que ninguno de los dos se quisiera retractar de seguir peleando, más bien todo lo contrario. Disfruté al máximo de pegarle, hasta que Asereth se interpuso entre ambos y el resultado fue fatal. —Pero, ¿qué rayos les pasa? —nos gritó Sofía muy enojada—por Dios, Asereth ¿estás bien? —Asereth, lo siento—me disculpé—es que Charles es un imbécil y me ha golpeado, ¿dónde quedarían sus modales de príncipe? —Donde mismo que quedó el que sepas perder, Axel—Charles se incorporó—Asereth, vamos a que te revisen. Lo lamento mucho. —Son unos estúpidos, los dos—dijo Sofía muy alterada—prepárense para como les irá con Vale. No creo que le agrade nada de esto. Vale y Danna regresaron cuando vieron que levantamos a Asereth del piso y ambas se nos quedaron viendo muy enojadas a mí y a Charles. El tío de Vale nos reprendió, pero poco me importaba, lo único que me importaba era poder hablar con Vale a solas, así fuera lo último que hiciera. No la iba a perder y ahora estaba dispuesto más que nunca a no resignarme y a luchar por ella, con todo lo que soy. —Charles, mi amor ¿estás bien? —Vale se lanzó a sus brazos—¿qué pasa? Y ¿Por qué se han peleado? Esto no es un ring de lucha libre. —Díselo a Charles que, de paso, ha golpeado a Asereth—me defendí—es un animal y eso que tiene educación real. —Cállate, Axel—me gritó Vale—tú eres el que no debería de estar aquí y así como tú nos corriste aquella vez del set, ahora yo te estoy corriendo de un evento al que nadie te ha invitado. —Él se irá—dijo Danna—y yo me hago responsable de él, Vale. Pero, no lo hará hasta que haga lo que vino a hacer, él quiere hablar contigo y te pido como amiga, como hermana y de todo corazón que tú lo escuches. Danna era un amor de amiga y le agradecía infinitamente todo lo que hacía por mí, ella básicamente se estaba metiendo directo en el fuego por ayudarme y sabiendo que ya que ella y Vale se acababan de reconciliar, ella no se negaría a nada de lo que Danna le estaba pidiendo y así tal cual, pasó. Vale abrazó y besó a Charles y después me miró como accediendo a darme unos minutos de su tiempo. —Tienes 5 minutos, Axel, vamos a caminar—me dijo—y es todo lo que te daré. Quiero volver para celebrar con todos el éxito del desfile. —Con eso me basta, Vale—salí con ella a caminar—gracias, por darme algo de tu valioso tiempo, ahora que tu tiempo vale mucho dinero. Danna, tiene razón y estoy aquí para que sepas que te amo, que te extraño y que te necesito todos los días de mi vida. —Axel, yo… —Déjame terminar—dije impidiendo que me dijera algo, hasta que me dejara terminar lo que vine a decirle—ahora sé que he sido un estúpido y un pendejo en soltarte, lo sé de sobra. Pero, quiero pedirte que me des una oportunidad de mostrarte que siempre has sido tú, la mujer de mi vida, la mujer que me hizo conocer el cielo que uno ve cuando se ama de verdad. Por favor, Vale, no te cases con Charles. Elígeme a mí, quédate conmigo porque yo te amo y sé que a pesar del tiempo que no estuvimos juntos, soy yo… él único hombre que te puede hacer muy feliz. —Ya es tarde para eso, Axel y siento mucho que estés sufriendo por lo mío con Charles—respondió con los ojos llenos de lágrimas—debiste luchar por mí, debiste intentarlo cuando teníamos la oportunidad. Ahora, le he dado mi palabra a él y aunque te duela, debes aceptar que has perdido y que a quién amo es a Charles. —No lo acepto, porque sé que una parte de tu corazón me sigue amando y apelo a ese sentimiento para luchar por ti—declaré muy seguro—dejé que una vez, nos separara Suzette, pero esta vez, no va a ser así, ni por Charles, ni por nadie… No dejé que ella me dijera nada, la abracé con la seguridad que siempre tuve y la besé intensamente, ella se resistió al principio y después se rindió ante el beso por unos momentos, en los cuales me di cuenta, que sus labios me decían lo que ella no podía, que aún me amaba y eso me bastaba, hasta que ella sacó fuerzas de no se donde y se soltó de mi agarre y no conforme con eso, me dio una cachetada y se fue corriendo.
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