Esta vez fui más paciente al salir de la cama, sin moverme demasiado o hacer ruido recogí todo el tiradero de ropa. Apagué el equipo de sonido e hice un recorrido por el lugar mirando todo lo suyo con sumo cuidado. Los títulos en derecho y la maestría, fotos del bar, con su enorme familia y una con él, con Murray. Parecían muy felices juntos y eso hacía un tipo de click en mi mente, no había pasado casi nada desde que ellos rompieron. No teníamos un futuro. No estábamos enamorados. ¿Se puede sentir un poco de celos por un hombre?. Chasquee la lengua y me metí en el enorme baño sin darle tantas vueltas al asunto. Tenía una ducha y una tina que me llamaba. La llené haciendo el tour con las cosas de Peter siempre en un orden impoluto. Olí su perfume y me convencí una vez más de que era un hombre normal a pesar de su versatilidad en las relaciones. Esa foto me había afectado más de lo que creí. Me sumergí en el agua y en la nada. Tenía que despejar mi mente.
- Vas a arrugarte allí adentro - escuché su voz adormilada y al abrir los ojos lo contemplé completamente desnudo apoyado del marco de la puerta, le sonreí y volví a cerrarlos.
- No me digas que no usas esta espectacular tina - el agua estaba tibia, la espuma olía muy bien. Lo sentí acercarse y plantar un beso en mi frente.
- Vino con el departamento cuando lo compré. No me gusta dejar el cuerpo en remojo. Siento que me deshago - En lugar de entrar conmigo escuché la ducha. No me decepcioné porque no estaba segura de querer tenerlo tan cerca. - ¿qué quieres desayunar?
- ¿Me devolverás a mi casa?
- Haré el desayuno
- Dejé escapar el aire - Son las 11:00am
- No había dormido hasta tan tarde desde… no recuerdo la última vez, pero muero de hambre y mi intención no es matarte de hambre tampoco
Abrí solo un poco los ojos para observarlo con el cabello húmedo y las gotitas relucientes bajando sensualmente por su espalda frente al espejo con una toalla en su cintura, me miraba a través de él con una sonrisa
- ¿Temes que me deshaga en el agua?
- Te ves hermosa, y me acabas de decir cosas que te preocupan con mucha paz mental
- No es paz mental, me dejaste sin energías RoRy no seas descarado
- Estamos a mano - sonreí
Allí recostada en ese elegante baño el agua enjabonada hacía más que arrugarme el cuerpo. Con mi mano en movimientos circulares creaba ondas similares a las que se formaban en mi mente. Si me concentraba en ordenarlos como cualquier operación sencilla era evidente que fuera cual fuera el orden de las circunstancias vividas, el resultado era el mismo por más que me empeñara en ocultarlo.
Él olor del café se colaba por la puerta abierta y podía escuchar nuevamente la música suave, lo escuchaba cantar y sonreía apenas con la certeza de ese lado sensible y tierno que me mostró. Lo odié, pero no como se odia a un enemigo. Sino como a todas las cosas que inevitablemente se escapan de mi control, como los sentimientos.
Salí de la bañera envuelta en un albornoz mullido, era como si siguiera envuelta por sus brazos. No me molesté siquiera en vestirme, o en pensar en el futuro o el pasado, o algo tan básico como la hora. Seguía en ese estado momentáneo de burbuja. Para ser honesta así quería quedarme. Caminé descalza lentamente a la cocina en donde su sonrisa preciosa se amplió, haciéndome sentir escalofríos. Me extendió una taza y un plato de hotcakes alineados con miel y mantequilla que se veía delicioso. Levanté apenas la vista hacia sus ojos, mi corazón empezó a latir desbocado como si jamás podría deshacerme de la debilidad que me causa y lo único que pude articular fue un "Gracias". No solo era por el desayuno, era por su simple presencia y todo lo que me estaba entregando. Aunque durara tan poco. No hablé más, no podía, no quería. No mientras todo siguiera revuelto dentro de mí.
- Quisiera saber qué es lo que piensas cuando callas por tanto tiempo. - Su voz me sonó lejana a pesar de que estaba a mi lado
- No estoy pensando en nada. Nada más allá de lo que no pueda resolver.
- Tomó mi mano con ternura, se me contrajo la boca del estómago. Apenas podía masticar - ¿Puedo ayudarte?
- Le sonreí sin mirarlo e irónicamente caí en cuenta de que había desaparecido de lo que debió ser una típica reunión por estar con él - hasta ahora pienso que... - reí - Regina se quedó con mi auto y jamás dejó que lo conduzca. No puedo llamarla porque también tiene mi teléfono y mi bolso en al asiento del copiloto. No me sé su número y aunque pueda hacerlo a mi teléfono, no me apetece mucho hacerlo
- ¿Tienes algo importante que hacer hoy?
- ¡IMPORTANTE! Renuncié al higth school - lo miré al fin
- Quédate conmigo, cuéntame de ti y de cómo eras cuando eras niña, no lo sé, alguna de tus historias graciosas en la universidad. De lo que has estado haciendo. De lo que quieres hacer. Tenemos tiempo.
Quizá sí y quizá no lo teníamos, porque mis planes estaban ya muy lejos. Puede que ese fuera el motivo principal por el que no me importó quedarme o quizá era la constante confirmación de que no podía negarle nada. ¡Qué más daba!. Me divertí entre horas de charla, risas, historias tan generales y tan personales que hicieron que el tiempo volara. De vez en cuando sentía su mirada cargada de un deseo que le devolvía con la misma intensidad, pero se calmaba con un simple roce. Cuando apartaba un mechón de mi cabello con delicadeza. Cuando acariciaba su mano. Jamás había hablado tanto sobre su vida y sus aventuras como si quisiera desahogar todo lo que era, lo que sentía, lo que quería al mismo tiempo sin nada que ocultar. Fue el Peter humano, frágil y soñador.
El cielo se nubló para cuando preparé el almuerzo a media tarde. Adoraba cocinar y varias veces tuve que espantar su mano de algún sartén como si fuera un niño. El día se nos pasó encerrados en su departamento como una pareja NORMAL de esas que solo puedes apreciar en una película romántica o leer en una novela. Poco a nada pensábamos en el mañana cuando no logramos controlar el deseo y volvimos a hacer el amor entre besos, poco o nada pensaba en que acabaría pronto, aunque lo tenía completamente presente por diferentes razones desde que lo conocí. Aquel juego de querernos por unas horas era probable que nos explotará en el rostro, pero esa era la idea de "vivir el momento". Era lo que yo necesitaba. O de eso me convencí.
Cuando paró la moto frente a la ventana iluminada de la casa que compartía con mi hermana apenas había claridad en el cielo sin luna. Pareció chocar en mi mente todas las razones por las que hubiese preferido volver a repetir algunos momentos más las últimas 24 horas. Me quité el casco y lo observe mirarme como si esperara que dijera todas las cosas que ocultaba. Miré hacia la ventana. Regina estaba de pié con los brazos cruzados como si fuera mi madre y yo había cometido una locura adolescente. Reí y me acerqué a Peter abrazándolo por el cuello.
- Te voy a extrañar - besé sus labios lentamente
- Solo serán dos días... tú me dejaste dos meses
- Pensé que ya me lo habías perdonado
- Quizá...- miró hacia la ventana y sonrió al saludarla a lo lejos - ¿Tu hermana saldrá a golpearme? ¿o crees que deba pedirle su permiso?
- Volví a reír - No lo creo. La conmoción de que esta vez fui yo quien no llegara a casa se le pasará en cuanto le cuente
- ¿Le contarás todo?
- Todo. Porque no tenemos nada malo que ocultar y Regi es una open mind
- Me dio un beso casto con una sonrisa - vamos a tener una cita muy entretenida. Estás segura...
- Por favor no vuelvas a preguntarlo. He pensado en eso desde que los vi en el concierto y creo que es la forma de conocer a tus amigos - sonreí con picardía
- Podemos solo cenar
- ¿Y dejar de conocer la cochera privada de la que me hablaste?. Sinceramente creo que la realidad superará a mi imaginación
- Bien. A Lionel le gustará verte otra vez - acarició mis labios y esta vez fue él quien me besó apasionadamente.
Muy a mi pesar lo deje ir. Esperó a que Regina abriera la puerta y me dejara pasar para arrancar el motor de su moto. Cerró la puerta y se cruzó de brazos recostándose en ella como mamá solía hacerlo antes de soltarnos algún sermón. Me hizo reír al tiempo que ella fruncía más el ceño.
- Esto supera todas las posibilidades que he imaginado desde el momento en que te vi salir con Peter del bar. Por cierto... sin avisar. - Fue una sorpresa. Un minuto antes parecían hostiles y luego salían juntos como si nada. No sabía si volverías, si te había secuestrado. No sabía que decirles a los hombres sentados en la mesa y uno de ellos es mi novio. Tú no eres así Maraí ¿en que demonios estabas pensando? - abrí la boca sin ocultar mi sonrisa, pero me interrumpió - No es necesario que me respondas, si llegas a casa al siguiente día por la noche seguramente porque se les acabaron las páginas del kamasutra. Me dejaste tu auto, tu teléfono y tu bolso. No traías llaves. No pude comunicarme contigo, aunque si trabajé como tu asistente agendandote citas. Busque el teléfono de Peter y resulta que no lo tienes. Me preocupé mucho más - hablaba muy rápido entre el reproche y una clara preocupación
- Eres una combinación chistosa entre mamá y yo en este momento Regina.
Me dejé caer en el sofá gris de la sala de un suspiro y la señalé al asiento a mi lado. En cuanto se acercó le cambió el semblante. Como si estuviese a punto de sentarse al lado de una desconocida. Mis primeras palabras fueron. Lo siento y Gracias
- Pensé en llamarte, pero luego me resultó mas acorde portarme mal por primera vez en mi vida. No quería preocuparte tanto. Me disculpare con Alec y Jim
- Bien pensado. Es lo que yo hubiese hecho - hizo una balanza con sus manos - llamar a mi hermana o seguir entre las piernas de un hombre divino. Realmente me sorprendió porque pensé que entre tú y Jim había algo. Luego haciendo conjeturas. ¿Lo hiciste para darle celos a Peter?. Porque estaba que echaba chispas
- Suspiré - Tengo mucho que contarte Regina. Peter no es un hombre celoso y jamás lo será. Si no te dije nada antes fue.. porque estaba confundida conmigo misma. Me sentí perdida por mucho tiempo. Peter ha sido tormenta y sol y si lo tengo agendado, como Rory. es su segundo nombre
- ¿Rory? - pareció pensar - el mismo Rory con el que discutiste por teléfono una vez
- Aquella vez que fui al bar a buscar tu teléfono. Él estaba allí con su novio
- Abrió los ojos lo mas que pudo - ¿Su qué? - asentí
Comencé mi relato y por primera vez en años era honesta con mi hermana. Con mí única mejor amiga. Me escuchaba sin hacer preguntas, soy profesora y se cómo explicar con exactitud y precisión. Se me dá naturalmente sólo si no se trata de mí y mentalmente me sentía como una tercera persona en la historia. Algunas veces abría y cerraba la boca, parpadeando como si fuera una fantasía increíble. Mientras llenaba el espacio de él y lo que había causado en mí, mi corazón se llenaba de una emoción distinta con la que fácilmente contagiaba a mi hermana. La mención del averno y su reglas la hizo servirnos un poco de tequila, esa que aun quedaba en una botella abierta de cuando nos mudamos y explicarle que hasta la noche anterior Peter había sido ese galán apasionado y efímero que todas tenemos alguna vez en nuestra historia, solo para el sexo contrastaba mucho con la última parte en la que pasamos el día conociéndonos y desató una sola pregunta después de casi una hora de todo lo que pude detallar.
- Tomó de un solo trago otro trago hasta el fondo y con los ojo brillantes lanzó a quemarropa - Los vi allá afuera como tortolitos ¿estás enamorada de él?
- La respuesta flotó en mi mente repitiéndose como una oración, no tenía que pensarla demasiado porque hacía tiempo que sabía la respuesta muy a pesar de mi fallida resistencia - No - frunció el ceño, sin duda era una respuesta incongruente - suspiré por enésima vez al evocarlo - Estoy loca por Peter, que es peor
- Sonrió mirándome de una forma que jamás había hecho - sus ojos se llenaron de pronto - supongo que esto cambia totalmente tus planes…
- La sonrisa se me esfumó por completo - No Regi. Mis planes siguen en pie
- ¿Pero cómo? no dices que estás loca por Peter ¿lo vas a dejar?. Él por muy libre que sea…. ¿son años que piensa de eso?
- Dije que estoy loca por él, pero me amo y estoy primero. Me hice una promesa y a mamá esto es lo que quiero. Y no.. no le he dicho nada. Lo nuestro es de momento, lo disfrutamos así, él ya era libre y me enseño a serlo. No le pediré que me espere y tampoco que me acompañe porque tiene su vida aquí, somos adultos que saben perfectamente bien como dejar ir. Lo hemos hecho muchas veces antes.
- ¿Entonces porque no se lo contaste?
- Me arrebujé en el sofá tras los embates del tequila seco - Es que… estábamos tan bien, era todo tan perfecto que no quise arruinarlo con una despedida que no llegara sino hasta dentro de un mes. ya he intentado decirle Adiós estando aquí y no ha funcionado. Sólo lo hará la distancia.
- Deberías decirle antes
- Lo sé. Tampoco hablamos de que la próxima semana conoceré a toda su familia
- La sesión del aniversario ¡Menudo lío!. ¿Cómo te presentará a su familia? ¿o fingirán que no se conocen?. Lo dudo si es como dices… y si dice que eres su novia, una novia que le durará un mes.
- No soy su novia, soy su amante. Por lo pronto… cenaré con sus amigos - vacié el tequila de mi vaso y apreté los ojos cuando me quemó hasta el estómago - Swinger
- Sabes Maraí. He sentido pasión por muchos hombres. Eso de ir por la vida siempre avasallando con sexo sin involucrarme era simplemente un desafío
- ¿A qué?
- Al amor. Desafiaba a la sociedad que creía en los finales felices, y esa estúpida idea de que el amor lo curaba todo. Cuando la pasión de a poco la iba reemplazando un sentimiento, me alejaba del hombre como si tuviera una enfermedad de la que no quería ser contagiada. Incluso cuando estabas tan aparentemente feliz con Cal llegué a sentir repulsión y en el fondo, muy dentro en mi parte más egoísta deseaba que todo saliera mal para que el universo me diera la razón. Cuando sucedió… cuando te vi llorar de esa forma… Me sentí culpable.
- No es tu culpa prevenir y te doy la razón. ahora entiendo tu preferencia
- El sexo me hacía libre de esos sentimientos, pero me di cuenta de que es netamente una decisión. Decidí no sentir nada más y quizá me perdía de algo mejor. Ahora solo quiero.. - sus ojos se llenaron de lagrimas, dejándolas salir en un respiro - ser amada
- Yo no soportaría, no tengo armas. Solo un gran muro con un cartel enorme que dice "De momento no hay nada más que dar" - Si lo poco que me quedó después de Cal me ha servido para reconstruirme y lo entrego a alguien que sé desde el principio romperá mi corazón, el cartel desaparecerá y el muro será impenetrable. No quiero ser ese tipo de mujer y por eso también debo irme. Quiero hacerlo. - La miré fijamente - ¿Estás enamorada de él?
- Decidí que si - sonrió - Lo amo
- Lamento haberme perdido nuestro momento de conocernos
- No te vieron salir del bar. Salí a buscarte, pero ya te habías ido y cuando regresé no conté una historia rara excusándote. Simplemente dije que te tuviste que ir. Jim notó la ausencia del bartender y Alec me acompañó a casa él desde su camioneta mientras manejaba tu antigüedad. Me dijo sonriendo que describía siempre a otra persona y que claramente no te conocía bien. Tenía Razón
- tampoco me conocía Regina.
- Ambas hemos cambiado.