Mientras la vida continuaba y poco a poco el cambio externo se volvía interno podía observar también la diferencia a mi alrededor. La frase de "el mundo no cambia si tu no cambias" fue más certera que nunca. Me volví más sociable, me sentía más cómoda conmigo, más segura y mi mente se amplió. Finalmente me importaba una mierda lo que pensaran los demás, era como si de pronto se hubiese encendido una luz que había permanecido apagada, o quizá se había apagado en el camino porque no recuerdo la última vez que me sentí mentalmente en paz. Decidí no mirar hacia el pasado, convertirme en mi mejor versión, una que siempre quise y no me esperaba. Por fin estaba en tregua con mis miedos y frustraciones, cada día era un nuevo comenzar para la mujer hermosa y valiente que me encontraba frente al espejo, esa que no pensaba en el pasado o el futuro.
A mitad de semana recibí nuevamente la llamada de Jim, había contestado algunos de sus mensajes y la verdad era que con los exámenes de fin de semestre no había tenido tiempo de nada. Aunque cada rato que mi mente se desocupaba pensaba en ellos, Peter y Lionel. Era difícil apartar de mi mente esa experiencia extraordinaria, casi imposible no sentir el deseo intenso al evocarlos.
- Hola Jim
- Antes de que me digas que no puedes, tomemos un café. ¿Estás muy ocupada ahora?
- Estoy saliendo del trabajo con un montón de carpetas por revisar, me vendría bien ese café
- Estoy en el centro. ¿Te envío la ubicación del café y nos vemos al fin? - reí - Te prometo que sólo será un café Maraí
- De acuerdo, nos veremos en un rato.
Jim indiscutiblemente era un hombre apuesto y dulce. Esta vez no traía sus anteojos, vestía semi formal y se veía estupendo con esa sonrisa cuando me dio un abrazo amistoso que me devolvió la sensación de aquella cita, era como si mi cuerpo reconociera su cercanía, el olor de su perfume, la caricia de sus manos. Aunque no dijera nada me miraba como si fuese la primera vez. Era la segunda vez que nos veíamos, pero nos era evidente que no pretendíamos ser los mismos que desordenaron sus sábanas esa noche, muchas cosas habían pasado en un mes. Lo notaba de vez en cuando algo nervioso sin mirarme demasiado, en cambio yo me sentía animada con una conversación fluida en la que fuimos retomando confianza. Comencé a hablar de mis alumnos que siempre tenían historias, le pregunte por su hijo y su trabajo por educación para luego incluir temas muy generales cada que la charla giraba a mí y mi vida personal.
No fue sólo un café el que compartimos, también un postre delicioso y una malteada. En aquella nuestra cita de una noche casi no hablamos, recordaba sus besos, su forma de hacerme sentir deseada y también mi falta de concentración. Al conocerlo mejor me di cuenta que me agradaba muchísimo, era más que consciente de la chispa s****l entre los dos por lo que ya habíamos compartido y no trataba de ocultarla, aunque no llegaba a ser coqueta pensé que probablemente en ese momento podría darle más de mi. Me acompañó a mi auto, se acercó lentamente dejando un casto beso en mi mejilla y pasando muy cerca de mis labios. Desee por un instante que me besara, me hizo prometerle que después de la temporada de exámenes saldríamos a tomarnos algo más fuerte y por supuesto la invitación a otra noche en su cama quedaba más que clara. Hoy en día no hace falta decirlo, al parecer vamos por allí dejando insinuaciones sutiles a la suerte, pero Peter no era así, era directo y picante, eso me encantaba.
Cuando por fin terminaron mis dos largas semanas de corregir exámenes y pasar notas mi carga de estrés era tanta que deseaba liberar tensiones e inmediatamente pensé en él, otra vez. Tenía que admitir que me hacía falta su cuerpo, su malicia, la forma espontánea en como nos acoplábamos en una completa liberación. Su invitación al bar siempre estaba abierta recibí un único mensaje dejando en claro que podía ir hacia él cuando quisiera. No éramos amigos, éramos amantes ocasionales del infierno, sólo eso y tal vez el sabía bien cómo marcar esa diferencia, pero para mí era un peligro, una constante alarma de que podía caer en el vicio divino que me ofrecía. Volverme loca. Convertirme en una persona más que caía a sus pies y había marcado esa distancia para protegerme. Todo lo contrario que con Jim, a pesar de que comenzó como algo más prefería su amistad y me era más sencillo desearlo.
Me serví una copa, tomé el teléfono y le escribí un mensaje a Peter, uno que borraba cada tanto buscando las palabras exactas sin que pareciera tan desesperada por verlo o necesitada de su piel. No era Lunes, no lo vería en el bar trabajar, tampoco quería conversar deseaba su sexo y tenía que ser en el averno así que chasquee la lengua y desistí. Además quería desquitar mi última visita con algo grande, hacer algo para que fuera inolvidable a sus ojos, a los míos el estaba más que tatuado. Podría también ir sola para jactarme de lo que me apetezca, pero si lo hacía no volvería a estar con él. Puse los ojos en blanco y le escribí a Jim. Antes de que lo pudiera enviar entró una llamada ---Regi con un corazoncito --
- ¿En dónde estás?
- En casa ¿y tú vendrás esta noche?
-¡Claro que no! es viernes y tengo dos entradas para la presentación de un grupo muy famoso por hacer tributo de Savage Garden - gritó - un cliente me las regaló, te envío la ubicación tienes una hora
Antes casi nunca salía con Regina, ella tenía su ambiente y yo el mío siempre fueron completamente opuestos, si algo teníamos en común era la música. Cuando mamá enfermó estaba de moda, ella nos sonreía apenas con su rostro pálido cuando cantábamos sus canciones a todo pulmón, sus ojos claros que había heredado mi hermana y una pañoleta envuelta en su cabeza en ausencia de su cabello le encantaba The Animal Song, siempre la cantábamos las tres y desde entonces su melodía había quedado como su sonrisa en nuestros recuerdos. Otra de las cosas buenas que tuvo mi ruptura trágica fue que desde que ocurrió habíamos tenido más planes juntas, habíamos reforzado el lazo. Fue ella quien sugirió primero irnos a vivir allí, comenzar de nuevo.
El lugar estaba lleno y la música era muy nuestro estilo popock adolescente de los 90 ́. Los tragos de colores con vodka eran deliciosos, estaba entusiasmada podría decirse que hasta emocionada. El grupo que comenzó a tocar era muy bueno y en menos de lo que esperaba ya estaba cantando junto a mi hermana a todo pulmón To the moon and back, al ritmo frenético de la guitarra y la batería. Yo que jamás fui de fiestas y desorden, de tragos y faldas de cuero. FUI, porque en ese momento estaba viviendo una etapa de mi vida que jamás quemé. Allí estaba dejando mi estrés, mis ganas de vibrar y gritar. Nos reíamos, brindamos, bailamos y casi nos quedamos sin voz Me sentí como cuando éramos niñas, no determinaba mas allá de nosotras. De pronto unas manos rodearon mi cintura, me sobresalté girándome de inmediato. La sonrisa ladina, hermosa y perfecta de sus labios rosados entre las luces del lugar me golpeó los recuerdos de una habitación con un cortinaje n***o pesado, las uñas sobre el pizarrón, un cuerpo divino y unas manos osadas
- De todos los lugares que me imaginé volver a verte éste no estaba preciosa - Besó mi mejilla y miró a mi hermana quien tenía sus ojos almendrados fijos en el hombre mientras bebía de su trago - y ella es tu…
- Antes de que insinuara cualquier cosa lo interrumpí - mi hermana. Regi él es un amigo. Lionel - con su camisa arremangada beige, su cabello oscuro y ojos de cielo se acercó hasta ella dándole un beso
- Es un gusto conocerte
- El gusto es completamente mío - respondió con la característica chulería coqueta, pero él volvió a clavar esos ojos sobre mí con diversión
- ¿Has vuelto al averno?
- ¡¡NO!! he estado ocupada - miré a mi lado a Regina expectante con las cejas arqueadas
- Es una lástima, he escuchado que te están esperando para otra función - tragué en seco
- Una mujer preciosa de cabello castaño claro se acercó sonriente, lo rodeó por la cintura y nos saludó con entusiasmo - Ella es mi esposa, Camille - dijo Lionel como si nada. Abrí los ojos como platos se me secó la garganta y bebí de mi trago por completo. ¡¡ES CASADO!!
- Iré por otro trago, también se acabo el mío - Regina me quitó el vaso sonriéndoles y se giró para dejarme en la incómoda escena que esperaba no comprendiera
Casi me explota la cabeza de tantas preguntas, noté su anillo dorado en la misma mano con la que me tocaba de esa forma tan íntima, con la que tocaba a Peter y que obviamente no llevaba aquella noche. No supe identificar lo que me recorrió el cuerpo, se me revolvió el estómago, sentí la sangre agolparse en mi cabeza, tuve ganas de vomitar. Recordé las palabras de Julián, allí dentro eran quienes deseaban ser y fuera volvían a ser algunos lo que debían, era solo sexo, droga en placer, vicio.
- Cariño Maraí es amiga de Peter, nos conocimos la otra noche
- Con cuánta naturalidad… es un descarado - pensé mirándolo fijamente
- Peter... Hace mucho que no le veo siempre está ocupado. Lo extrañamos en casa ¿Entonces ella es tu novia?
- Es mi hermana - respondí rápidamente.
¿Por qué tenía que ser una amante?. ¿En qué clase de mundo poliamoroso me había metido?. Esta gente no era para nada normal. Seguramente notaron mi incomodidad, era pésima para disimular y estaba muy mareada no quería hablar demás como siempre pasaba cuando mezclaba mis frustraciones con alcohol.
- Nos gusta venir aquí porque la música es muy buena. Maraí me gustaría mucho volverlos a ver, quizá puedan venir a cenar. Cuando se tomen un tiempo ¡claro! - ¿Qué te parece cariño?.
- ¡Me encantaría!. - me sonrió ampliamente - Cuando veas a Peter dile que prepararé su postre favorito, a ti también te gustará - además era simpática, me hizo sentir peor o sinceramente no sabía que sentir
- Bien. Peter y tu son bienvenidos a casa oficialmente - sonrió con picardía - a cenar
¡Qué desvergonzado!. Beso mi mejilla por lo que me pareció mucho tiempo y su esposa tan tranquila con aquella forma tan natural que me dejó perpleja. ¿Tendrían una de esas relaciones abiertas?. Regina volvió con el vaso lleno y lo bebí tratando de pasar el nudo que se me había hecho en la garganta
- ¿De dónde lo conoces?. Me lo comí con los ojos hasta que llegó su esposa, supongo que no sabías porque te pusiste rara. Además estaba mirándote como si te desnudara. Si yo fuera su esposa estaría asechándolo como una sombra 24/7 espantándole las mujeres como moscas, habría explotado de celos al ver como se te acercaba ¿es muy descarado no crees?. No saliste con él por la app ¿o sí? - Regina me sacó de mi turbación y bebí a fondo de su trago también sintiendo el alcohol recorriendo mi cuerpo causándome escalofríos.
- No estoy saliendo con nadie
- Maraí si te conozco y mira como te pones. ¿Su esposa te dijo algo?. Me miró muy raro, me hizo sentir algo incómoda.
- Eliminé esa App. A Lionel.. lo conocí a través de alguien más, no pasó nada entre nosotros. - puse los ojos en blanco - Ella fue amable y ya no me preguntes más Regi
- Yo que ella también lo tuviera así de amarrándote. ¡Que hombre más divino! descarado y todo hay que reconocer que lleva algo, un no sé que en la mirada. Necesito uno soltero así para mi, con uno como ese haría el kamasutra al derecho y al revés. - levantó las manos y cerró los ojos al techo - Seres cósmicos astrales tráiganlo ante mí y prometo, no. Juro que lo intentaré, abriré mi corazón además de mis piernas - bromeó y dejé escapar el aire con cierta indignación, como si eso funcionara.
- Yo necesito otro trago - mencioné con la lengua enredada - Es mi turno de buscar el trago
Había abierto mi mente, pero eso no significaba que estaba de acuerdo con las infidelidades porque era claro que ella no sabía las andanzas de su esposo. ¿Qué mujer permitiría algo así?. Dos pensamientos me cruzaron por la mente. Como escribía en su pecho la ecuación con un marcador rojo y de Cal, lo que sentí al verlo en la cama con otra en una vida s****l secreta. Todas las veces que me crucé con alguna chica que presento como su alumna y pudo claramente haberse acostado con ella mientras yo lo esperaba en casa. Tomé el trago como si fuera agua buscando aclararme o nublarme lo suficiente para no pensar. Los miré de lejos compartir como una pareja feliz y mi indignación creció. Con molestia fui al área de la terraza, busque en mi directorio tenía la vista borrosa, poco equilibrio y respiraba como un dragón. Marqué a Peter necesitaba desahogar mi rabia, era su culpa.
- Acabo de conocer a la esposa de Lionel, ha sido un momento horrible. ¿Cómo demonios me haces algo así después de que estúpidamente te conté lo de Cal?. Eres un imbécil, razón tiene Regina todos los hombres son unos canallas no importa su identidad s****l piensan con el p**o - grité
- ¿Maraí? en donde estás hay mucho ruido
- ¿¡Que!? - miré el teléfono había marcado a Jim, mi cerebro estaba hecho papilla y en mi directorio estaba justo encima de Limón - Lo siento, demonios no debí tomar tanto siempre hablo demás y debo conducir no se en que estaba pensando. No debí salir de casa, pero porque no debería la he estado pasando perfectamente bien. Lo siento Jim, marqué a el número equivocado no quise decirte todo eso
- ¿Estás sola?. Voy por ti ¿en dónde estás?
-En.. teatro bar - cerré los ojos y dejé escapar el aire
- Ahora mismo estoy en la oficina queda a veinte minutos de allí
- Estoy con mi hermana no quiero molestarte, ya se me pasará. No necesito que me consuele un macho
- ¡Auch!.
- Lo siento, no quise.. o si pero no a ti
- Ahora que lo hiciste simplemente no estaré tranquilo, te escuchas alterada. Qué te parece si disfrutas de la noche con tu hermana, seguramente el "incómodo momento" pasará y me dejas lo del conductor designado. En una hora estaré allá
- Suspiré mas estresada que cuando llegué - te lo agradezco mucho. No hace falta tomaré agua y procuraré no sentir ganas de ahorcar a tu género
- De cualquier forma iré, quizá logre sacarte una sonrisa y convencerte de que todos no somos iguales
- Sé que no créeme, me vuelvo a disculpar que vergüenza y gracias por escuchar la cantidad de locuras que dije
- Es la primera vez que me llamas
Después de mi torpeza lo tome como una señal y no llamé a Peter, decidí que era mejor disfrutar mi noche como aconsejó Jim porque si algo había aprendido era que el pasado no se puede cambiar lo hecho estaba hecho.
Cuando llegue con mi hermana ya estaba bastante subida con el alcohol y sonó estridente la batería con I want you. Ninguna canción podría recordarme más a él que esa, no podía siquiera culparlo después que me había calmado. No hablábamos, solo teníamos sexo y si alguien era culpable era mi propia lujuria. Yo los desee a ambos y los tuve sin reparo a pesar de que eran unos desconocidos, ni siquiera podría compadecerme con la esposa de Lionel porque no la conocía. Quizá Peter también estuviese comprometido nuevamente con su ex o estar por allí con cualquiera, ese club era para lo que era y fuera de él la vida continuaba. Puse la mente en blanco, respiré profundo y disfruté del momento apartando esos pensamientos.
Estaba en la barra escuchando tocar a la banda que a pesar de haber terminado el concierto la batería y la guitarra seguían encendida, había que admitir que eran muy buenos. Jim llegó como dijo una hora después acompañado saludándome
- ¿Qué tal estuvo? y ¿Qué tal estas tu? - sonrió y yo compuse una mueca - Este es mi jefe Alec
- Su jefe no era un hombre tan mayor, debía tener unos 45 y se le notaba que se mantenía en forma, además de ser uno de esos rubios con rostro de Ken - El concierto estuvo magnífico y yo siento mucho haberlos hecho venir ese trago lo había tomado demasiado rápido, pero como conductora designada dejé de beber. - Aunque seguía achispada
- Me da gusto conocerte Maraí, de cualquier forma cuando Jim me dijo que tenía que representar a los caballeros que aún quedamos me ofrecí a traerlo
- Y voz de locutor, me recordaba a esos actores con todo el perfil de una vida llena de experiencias en la edad perfecta de un hombre - Gracias Alec. Mi hermana está….
- Apareció por el otro lado con mucha adrenalina - ¿Adivina qué? Estuve hablando con el cantante de la banda y van a presentarse en dos semanas en el galpón amarillo, tenemos que ir..
Se percató de los caballeros y se presentó sola movida por su espontanea personalidad, la euforia y el alcohol. Pude notar en seguida la mirada que le dio Alec y que evidentemente ella le devolvió. Casi al instante recordé otro momento. "Eso en mi diccionario se llama un pase de corriente, TS tipo 1". Seguro fue lo mismo que ella vio en mi cuando conoció a Peter
- Por fin te conozco Jim
- ¿Maraí te ha hablado de mi?
- ¡¡Por supuesto!!...
- Vinieron a constatar que estoy apta para conducir y lo estoy. Paré su enorme y amable mentira desviando en tema
- Yo necesito un trago más antes de irnos, además la batería suena genial y ellos acaban de llegar. ¿Me acompañas Alec? - Regi era muy hábil y por supuesto con gusto aceptó.
Ningún hombre con los ojos bien puestos dejaría pasar una oportunidad con mi hermana, Regina podía conseguir al hombre que fuera porque era preciosa, voluptuosa y espontánea Alec era presa fácil
- ¿Alec es casado?
-Divorciado - rio y me miró de forma extraña
- ¿Y tú eres casado? ¿tienes novia o estas comprometido?
- No me casé. Viví un tiempo con la mamá de mi hijo, pero lo nuestro terminó hace años y actualmente estoy soltero. Es extraño que lo preguntes ahora - se cruzó de brazos y me sonrió de una forma muy dulce - creí que lo sabías
-Lo deduje o asumí, pero con los hombres nunca se sabe
- Se acercó mucho y colocó un mechón detrás de mi oreja - tu nunca me preguntaste y no iba a contarte de mi ex si quería conquistarte. Me alegra mucho haber venido, puede que no sea ni Lionel ni Cal, pero me gustaría que contaras conmigo y no solo me llamaras por accidente. Estabas muy enfadada, ¿paso algo malo con ellos? ¿salías con un hombre casado?
- No. Ni siquiera esas personas son parte de mi vida - miré alrededor con la esperanza de que Lionel se hubiese ido, no lo volví a ver entre la gente - Fue un momento incómodo con un conocido.
- Entonces no los mencionaré más. Ya que estamos aquí y no seré el conductor designado beberé una cerveza. Puede que mi jefe nos acompañe un rato
Miramos hacia el extremo en donde Regina le hablaba con una sonrisa y claramente él estaba embelesado.
- La misión de borrar ese amargo momento comienza ya, Maraí te prometo que no siempre pienso en sexo, parece difícil estando cerca de ti, pero tengo más curiosidad por conocerte - sonreí - y parece que estoy haciendo un buen trabajo
Por la mañana me concentré en revisar los últimos procesos administrativos para cerrar semestre con un café bien cargado, el cielo estaba gris con pronósticos de lluvia y pretendía quedarme todo el fin de semana en pijama con mi moño desordenadamente amarrado sobre mi cabeza mordisqueando galletas de mantequilla
- ¡Tengo una resaca de los mil demonios! - Regi se dejó caer en la silla de enfrente con una vaso enorme y dos Alka Seltzer - Pero valió la pena totalmente. El grupo fue fantástico, me divertí con mi hermana y luego… ella atrajo a dos hombres solteros, broche de oro ¿Qué te pareció Alec?. Es divertido y está divino
- Es un caballero. Atento, amable y ya sé que te gustó desde que lo viste
- Tengo su número. Es divorciado, dos hijos y está como para comerlo
- ¿Solo comerlo?. Eres muy rápida averiguando datos
- Maraí no me interesa una relación, pero hay que investigar al sujeto comestible en cuestión para no tener sorpresas luego - Puse los ojos en blanco - Además no seré una madrastra soy muy joven para ello. La pasaré bien ¡y listo!
- Recuerdo que le pediste un hombre a los astros, estrellas y no sé que otros no especificaste que fuera "a estrenar", para ello tendrás que buscar entre mis alumnos y con lupa
- Si me gustó y si voy a comerlo, no necesito uno virgen, en el caso de que me guste demás y repita sabré cuando parar
- ¿Cómo sabes? Quiero decir... cuando estás pasando a algo más con un hombre
- ¿Cuándo te estás clavando por él...?. No lo sabes lo intuyes y es allí cuando debes parar. Cuando lo ves se te hace un hoyo en el estómago, quieres pasar más tiempo con él fuera de la cama, acariciar su mejilla darle besitos tiernos. Es el momento de decir Adiós o de caer, pero si lo haces que sea con estilo, con un hombre que valga que entregues tu lado sensible.
- Él…. es mucho riesgo
- Si lo vale.. - se encogió de hombros, a veces pasa y no te enteras - ¿Te estás clavando de Jim?
- Como crees... Jim es un amigo
- Con el que pasó algo ¿o no?
- Si pero... es como dices solo paso y ya estuvo - Hice un ademán - debería ser más abierta con mi hermana y con todos como extrañamente lo era cuando estaba con Peter
- Estas diferente.. y no solo por toda esa ropa nueva y la forma en cómo te peinas o maquillas ahora.. Es algo más... me divertí contigo anoche como hacía mucho tiempo que no, es mas como siempre quise que nos divirtiéramos juntas - tomó mi mano y me sonrió - quiero salir más con esta nueva versión tuya, aunque sigues de reservada. Cuando ese imbécil te hizo esa porquería no me contaste. Fue tata quien me lo dijo. Y antes cuando tenias dudas... Odiaría verte de nuevo con el corazón roto. Quiero que confíes en mi
- Confío en ti, en este momento de mi vida estoy recuperando más la confianza en mí misma y nunca voy a permitir que algún hombre vuelva a hacerme de su tapete Regi - Mi teléfono hizo vibrar la mesa y se encendió con la llamada entrante
- ¿Limón? preguntó alzando la ceja y colgué de inmediato, pero volvió a llamar - ¿Por qué no le contestas a la fruta ácida Maraí?
- No quiero hablarle - colgué de nuevo
- ¿Quien es?.. ¿El tipo de anoche?
- NO… Es.. Alguien a quien no vale la pena contestarle, estoy molesta y no quiero verlo ni escucharlo
- ¿Es "él" mucho riesgo?. Porque es muy insistente - volví a colgarle y no le contesté la pregunta - Me voy a dormir un rato tengo un cliente esta tarde y parece que va a llover. Si no le contestas a un hombre que insiste tanto es más probable de que sea culpable.
La vi tomarse el vaso entero y caminar pesadamente hacia el pasillo a su habitación. Puse los ojos en blanco y escuché el mensaje que me dejó de 3 segundos
- Maraí si no contestas el teléfono te juro que averiguo donde vives - resoplé y dejé que repicara un par de veces antes de contestar
- Te creo capaz de cualquier cosa
- Lionel me llamó esta mañana, me dijo que te saludó en un bar y te presentó a su esposa. Puedo explicarlo hablemos
- Estamos hablando
- Evidentemente no quieres que tu hermana o alguien más sepa que nos vemos así que dame un lugar
- Va a llover
- Consigue otra excusa, esa es inconcebible
- Olvídalo, no necesito que me expliques nada yo tomo mis decisiones y tu las tuyas
- Dame una dirección o la conseguiré de todos modos - no contesté - Mara puedo hacerlo con un par de llamadas por favor
- Sanibel Park
- Te veo allí en media hora - Tuvo el descaro de colgarme y eso me enfureció, no sabía porque estaba tan enfadada cuando había determinado que ambos éramos culpables, pero le marqué de vuelta en una pataleta infantil - ¿Que sucede?
- Soy yo la que está indignada y soy yo la que te cuelga el teléfono Rory - le grité pateando el suelo después de colgarle
- ¡Eh! el señor Rory Limón está en problemas, El riesgo que corres es grande para que te ponga de ese modo - se asomó mi hermana por el pasillo.
- Lo siento vuelve a dormir
-¿Irás a verlo?
- Si no lo hago seguirá atormentándome
- No dejes que te convenza - resoplé. Doblegaba mi voluntad solo con mirarme era yo la que estaba en problemas.