Uno y Uno es igual a tres

3402 Palabras
Coloqué ambas manos sobre la pizarra verde antigua de tiza que quedaron marcadas por el sudor al tiempo que Lionel estaba detrás de mi manipulando mis caderas, quitándome el aliento. ¡Demonios! - pensé - eran tan jodidamente celestial y divinos sus movimientos que a pesar de tenerlo todo dentro haciéndome gemir de placer necesitaba más. Mis dientes rechinaron junto con el sonido que produjeron mis uñas al pasearse por ese pizarrón, la molesta e intensa sensación en mi mente y en mi boca se mezclaba divinamente con la que tenía entre mis piernas. Reí al darme cuenta que él también la había sentido, afianzando sus dedos, arremetiendo mas fuerte. Me giré abriendo los ojos para deleitarme con su apuesto rostro acariciando su boca, sus mejillas estaban encendidas y sus ojos de cielo dispersos. Mis manos se pasearon por su torso duro y se enredaron en su cuello. Peter estaba sobre el escritorio solo observando aparentemente tranquilo, excepto por esa presión de sus dientes sobre su labio inferior y el movimiento acelerado de su pecho por su agitada respiración, mientras que muy lento con su mano trataba de calmar sus ansias. Lo quería con nosotros como hace un momento, tener a ambos a mi placer. Lionel parecía adivinar mis pensamientos o quizá era demasiado obvia, besó mi cuello arrastrándome de espaldas hacia él hasta que mi espalda tocó su pecho y pude soltar el aire al sentir sus manos. Algo en mi mente me decía que vendría más, que me preparara de cualquier forma, pero nunca podría anticiparme para lo que sucedió luego. Éxtasis. Lujuria. Perversión. Fascinación. Había estado esperando para quitarme el pequeño encaje rojo con lentitud, con caricias, con la humedad tibia de su aliento nada parecido a la vez anterior cuando lo rasgó con desesperación. Lionel le sonrió, le miraba con deseo y tomando uno de los marcadores rojos que hacían parte de la escena escribió sobre mi pecho un 100/100. La punta humedecida se deslizó poco a poco entre mis senos endureciéndolos a su paso, al mismo tiempo que me hundía por completo en Peter. Lo escuché suspirar en mi oído. Me obligué a mirar a Lionel quien nos empujó suavemente dejándonos caer sobre el escritorio, me moví muy lentamente expuesta a sus deseos. - Uno más uno claramente puede resultar tres. ¿Tiene lógica profesora?. - Susurró con su voz profunda mientras nos miraba ambos claramente con el control Respiré hondamente atravesándolo con la mirada, tomé al marcador rojo de sus manos y escribí en su pecho obligándome a tener la mano firme en la correcta ecuación lógica mientras Rory me desconcentraba con sus movimientos. 3x(1+1+1) /3, fue difícil escribir. - Abre ese telón, muéstrales tu resultado - Me sonrió ampliamente y muy a mi pesar se alejó - Sentí a Peter apretar mi cintura - ¿Quién eres? - jadeó y comenzó un movimiento circular torturadoramente delicioso al tiempo que Lionel volvía a aparecer de cerca en mi campo de visión. Giré a mi izquierda, pude ver a dos hombres recargarse de la pared del pasillo expectantes, colocó mis piernas sobre sus hombros y muy lento se unía a nosotros. No creí que podría soportarlo, no estaba completamente segura de que lo que sucedía fuera real, me sentía fuera de este mundo en una especie de letargo mental en el que solo mi cuerpo estaba presente impulsado por mis instintos más animales. Las imágenes borrosas, los sonidos de la piel, sus respiraciones y sus manos comenzaron a nublar mis pensamientos coherentes, ya no pude pensar más solo sentir. Lamió uno de mis senos apretándolo, me concentré en la música mezclada con gemidos de fondo y dejé que pasara, me entregué por completo a ambos. Era como casi explotar, era una sensación muy al límite que exigía demasiado de mi, podía sentirlos a ambos e imaginar el roce entre ellos al mismo tiempo. Se movían despacio, cerré los ojos mientras me repetía que debía aguantar, pero la mas mínima presión que ejercía contraía los músculos de todo mi cuerpo y de pronto sentí algo frío en mi vientre, tuve que abrir los ojos aunque supe de que se trataba. Lionel tenía uno de esos lubricantes de colores en su mano, lo pasó por mi cuerpo y llegó hasta mis labios, al saborearlo cerré los ojos con fuerza, sabía a caramelo, lo mismo le hizo a él y por último lo paso por su boca de la forma más sensual que jamás había visto. Tuve que contener el aliento cuando comenzó a moverse más rápido, ambos lo hacían y yo estaba inmovilizada por sus cuerpos jadeantes convencida de que me partirían en dos. La presión estaba justo en donde los tres nos uníamos y aquello aumentó el calor, fue más fácil para mí adaptarme casi sin poder respirar solo gemir de una forma que hacía que ellos aceleraran sus arremetidas. Me aferré a ambos lados de la mesa. Por un minuto creí que me correría podía sentirlos latiendo en conjunto con mi corazón, gimiendo, tentándome, era consciente que habían personas no solo escuchándonos sino también disfrutando del espectáculo. Era la primera vez que hacia aquello, cualquier persona normal en su sano juicio estaría aterrorizada o cuando menos cohibida de algo así y sin embargo a mi me excitaba a tal punto que sentir sus miradas elevaba mi feminidad. La presión iba en aumento como un espiral que me atormentaba cada que se movían, iba a suceder, me aferre con fuerza a las caderas de Lionel quien se apoderó de mis pechos, Peter tenía afianzaba mi cintura, tomé el control de mi cuerpo y aceleré. Los gestos de Lionel, el sonido gutural de Peter en mi oído, pero en lugar de seguir mi ritmo hasta mi inevitable clímax lo esperaron inmóviles, aguanté lo mas que pude, entonces Peter paró. Le encantaba hacer eso. Sentí sed y abandono por un segundo detesté que lo hicieran, pero también lo comprendí. Peter me giró como si no pesara quedé a horcajadas sobre él, despejé su frente de una capa de sudor y me atrajo a su boca, no solo su lengua volvió dentro de mí. Lionel acaricio mis muslos y mi trasero antes de sentir su lengua jugando con ambos, también sus dedos suaves esparciendo la humedad haciendo círculos, estaba tan caliente que el contraste de su boca era frío, dejé de sentir a Peter y lo escuche gruñir, con él era tan sencillo sentir todo lo que no veía sin embargo mirar ese acto de reojo a mi espalda era increíble. de pronto se encargó de devolvérmelo, me inclinó hacia él y se arrodillo en la mesa. Peter gimió fuerte so hice un poco de presión y fue una reacción en cadena que me erizaba la piel, lo obligué a mirarme apretando su cara mientras me removía. Escuche a Lionel gemir a mi espalda mientras apretaba mis pechos y se hundía en él. Peter estaba perdido entre ambos, disfrutaba al máximo, los tres lo hacíamos y juro que sentí morir. Coloqué mi mano en su pecho que subía y bajaba, su corazón latía a nuestro ritmo, Lionel chocaba contra ambos, los gemidos se hicieron más fuertes a coro, mordió ligeramente mi hombro la humedad entre nosotros era un lubricante natural, un triángulo de placer perfecto que se sentía muy duro y profundo. Él no tenía control nos lo cedió a ambos y como si hubiésemos hecho un acuerdo lo poseímos hasta hacerlo delirar llegando casi al punto máximo de placer, yo lo sentía debía prestar atención a su cuerpo y al mío aquello era casi arte. Muy a pesar de querer llevarlo hasta el final miré a mi derecha a los hombres que se tocaban con placer recostados de la pared, se había sumado alguien más con ellos. Los dedos de Peter se hundieron más fuerte en mi cadera, paré, acaricié su barba rojiza lamí sus labios y bajé del escritorio directamente a los brazos de Lionel. Lo besé tan profundamente que su cuerpo me recibió con las mismas ganas con las que hacía un minuto tomaba a Peter y lo desaparecía de este plano. No quería que parara porque era extremadamente bueno en lo que hacía y se dejaba llevar como nosotros tan fácil que no dejaba momentos para concentrarse ni analizarlo. Sentí a Peter en mi espalda y me susurro al oído - Que no se te olvide que sólo puedes correrte conmigo Lamió mi boca como yo había hecho antes, tomó mi mano y de pronto estaba en medio del escenario sola, desnuda y con las ganas recorriéndome rápidamente como la sangre por mi cuerpo. Miré a la audiencia con las mejillas ruborizadas, jadeantes, tocándose. Mis amantes soltaron unas cadenas atadas a la pared roja de fondo amarrando mis muñecas con unos grilletes de cuero rellenos de espuma suave y al tirar de ellas el sonido me hizo sentir como una fiera enjaulada. La goma gruesa alrededor no permitía daños y de algún modo, pero me impedía juntar las manos casi quedaba como Cristo, me inquietó no poderlos tener a mi alcance. Lionel acaricio mi cuerpo calmando esa sensación, apartó mi cabello y lo ató en una cola alta como si fuera un experto para tirar de ella ligeramente haciendo que gimiera, cerré los ojos cuando delineó un estúpido tatuaje que me había hecho en la parte de atrás del cuello en la universidad que decía "Indomable" porque había logrado pasar con éxito 4 materias y podría decirse que resulto lo mas rebelde que hice en mi juventud. La ironía me hizo reír, maldije en voz baja. En comparación a lo que estaba viviendo atada en medio del salón cogiendo con dos dioses bisexuales expuestos a un público elegante, aún era joven y estaba viviendo la mayor de mis rebeldías. ¿Quién soy? buena pregunta, automáticamente una vocecita descarada respondió que era una jodida adicta s****l, era una pervertida y me encantaba serlo. Apreté las piernas, levanté la barbilla y observé el impacto que aquella visión ofrecía a los excitados espectadores. Sabía cómo obtener la atención, ellos también. Lionel se paseó alrededor de mi observándome como una presa a la que evidentemente le provocaba, me enseñó cuanto haciendo que me relamiera los labios mientras se tocaba ya había estado allí, hice sonar las cadenas, abrí las piernas y le sonreí con un descarado desafío. Llegó hasta mi espada pegando mi trasero a su entrepierna dura - ¿Sabes lo que te haré? Te voy a coger tan duro que gritarás para ellos y para nosotros, pero no te atrevas a correrte. Peter no nos perdonaría - paso el pulgar por mi espalda inclinándome hasta llegar a un lugar más intimo. - En donde está él - jadee y traté de girar, pero me tomó de la barbilla con la mirada al frente - ¿En donde quieres que esté? - Te lo mereces - me removí contra su cuerpo Lo escuché cambiarse de condón, mis sentidos estaban demasiado alerta, miré a los tres hombres que nos observaban siguiendo las caricias de sus manos sobre sus trajes elegantes. Uno de ellos dejó caer su pantalón a sus pies y me sonrió, quien estaba a su lado se relamió los labios arrodillándose. Cerré los ojos y gemí. Tres vestidos, dos desnudos, una atracción. Casi pierdo el equilibrio cuando recibí su ímpetu con un grito, trataba prácticamente en el aire de sostenerme de las embestidas del demonio de Lionel quien comenzó a Gemir más fuerte, lo sentí endurecerse aún más y supe en donde estaba Peter. Sonreí brevemente al sentir sus manos en mis pechos y las de Lionel frotando un punto que no podía controlar o viceversa, ya no lo sabía con certeza. Las cadenas comenzaron a sonar más, los gemidos a hacerse estridentes Lionel iba a correrse lo sentí, la audiencia también quería lo mismo y los maldije a ambos tratando de tomar aliento y aguantar. Mire al frente uno de los espectadores había abierto su pretina, una mujer con un vestido de seda azul le estimulaba. Escuche la dulce voz que apenas pronunciaba una palabra tras otra con esfuerzo detrás de mí, al tiempo que dejaba de tocarme, las cadenas no paraban de sonar - Espera un poco preciosa. - Espera Maraí. Detente. Mantente cuerda. Mantente aquí demonios - Me dije como mantra, pero escucharlos detrás de mí, sentirlos, imaginarlos era perturbador. Sentía calor, necesidad, desesperación y no podría aguantar mucho tiempo así. Alguno soltó una cadena y como una demente casi arranque la otra que me mantenía atada. Menos mal que me sostenían o hubiese caído de bruces, me tomó unos segundos separarme de ellos escapando de sus manos y me giré para ver la escena que había estado en mi mente por largos minutos. El cabello corto y oscurecido de ambos por el sudor de su frente. sus cuerpos perfectos moviéndose chocando con sus ojos cerrados en placer por las salvajes embestidas, los gemidos masculinos ¡JO-DEER!!. La punzada hizo que aguantara el aire y las ganas de correrme. Rory me miró con intensidad, una mirada de advertencia y mi señal. Lionel se puso de rodillas, le quitó el condón e hizo con su boca que Peter gruñera casi perdiendo el equilibrio. Tomé rápidamente una cadena que se movía cerca y la até a su muñeca, estaba tan cerca que con solo alzar la mano suelta me atrajo hasta su cuerpo y su boca de una forma casi eufórica al tiempo que sus dedos se hundían en mi interior. Iba a correrme y él lo sabía, adoraba que lo supiera y que Lionel fuese tan hábil como para actuar por nosotros tan rápido como Peter volvía dentro de mí y me recostaba en el escritorio puesto para algún alumno a un lado del escenario, atado de una muñeca hizo sonar la cadena halándola fuerte y haciendo que las venas se le notaran. Solo tuve unos segundos para ver a nuestro amante amigo masturbarse frente a nosotros antes de correrse en mi pecho como si se le fuera la vida en cada gota, miré a nuestros espectadores, también fue suficiente el hombre se corrió en la boca del otro que lo tocaba y fue mi turno sentía a Peter en cada fibra de mi cuerpo. La acción de Lionel lo había puesto al límite y a mi también, me dejé ir larga, lenta y casi dolorosamente con profundas contracciones en mi vientre. Un par de embestidas más y Rory se dejó ir sacando el envoltorio y llenándome de su simiente revolviéndola con la de Lionel. ¿Cómo era que ambos después de haberse hecho mutuamente de todo y no ser nada típicos terminaban con la fantasía recurrente de cualquier macho común?. No había diferencia. Cerré los ojos con fuerza cubriéndolos con mis manos, lancé una maldición abiertamente mientras me reía tratando en vano de recuperar un poco el aliento. ¡Dios estaba loca!. Alguno de ellos me limpió mientras aun no podía abrir los ojos ni moverme. El corazón lo sentía en la garganta seca, casi muero. - Tienes la boca muy sucia Maraí - escuche la voz de Peter ahora más calmada, pero jadeante - Aunque muy rica hay que admitir - Lionel besó mis labios brevemente eso si podía distinguirlo - puedes abrir los ojos sigues en el infierno. Volví a maldecir varias veces y los escuché reír, las voces se escuchaban lejanas y también el telón cerrarse Descubrí mis ojos, seguía desnuda y ellos también. Fue entonces que me di cuenta de que lo que había pasado lo repetiría mil veces, me pregunte cuanto tiempo había pasado. Fácilmente podrían haber sido veinte minutos o una hora. El cuerpo me pesaba, los ojos, la lengua y agradecí a la vida por no dejarme ser la esposa de un infiel que jamás me dio ni una tercera parte de satisfacción como esa, de hecho jamás nadie lo había hecho, quizá se necesitaban dos hombres de mente abierta, pensé y reí nuevamente. Peter se acercó, toqué su piel tibia y suave acariciando las pecas diseminadas por su hombro. - ¿Estas lista? - - ¿Para volver a la normalidad? - Eso no existe - vi a Lionel vestirse. Ese hombre estaba como quería y las ganas de apretar esa corbata que ataba a su cuello desataba la sensación que quemó cuando me tocó de todas las formas posibles. Ninguno había perdido esa masculinidad y eso me encantaba. - Me quedaré por aquí a observar. - Lionel se acercó lamiéndose sus labios rosados - Espero podamos vernos los tres de nuevo Mara. Lo estaré deseando - Le di una larga mirada y le sonreí - Yo también Mi adrenalina estaba al máximo y al parecer no disminuiría mientras siguiera en ese lugar con olor a frutas dulces y sexo. Después de todo ya había llegado demasiado lejos como para retroceder. Era adictivo y sin pedirlo o pensarlo siempre había más. Miré a Peter colocarse la camisa grabándome el tono de la luz tenue en su piel y yo ni siquiera pensaba en cubrirme. Me miraba intensamente, no lo podía creer parecía un sueño divino. - ¿Qué tienes en mente? - pregunté - Estoy debatiendo muchas cosas sobre ti. Puedes quitarte eso de… la aburrida profesora de matemáticas. Ya no te va - se acercó y me susurró besando mi barbilla - en lugar de tus conocimientos expones mejor tus deseos. Te vi allí dando clases esta tarde y te imaginé perfectamente aquí, aunque debo añadir que superas siempre mis expectativas - ¿Debo tomarlo como cumplido?. En cuanto a tu pregunta… No lo sé, lo estoy averiguando. Mas te vale mantenerme cuerda en el proceso, es mi condición. - No me hagas rogarte Maraí, es la mía Miré a mi alrededor el escenario fetichista y suspiré, ya sabía que era una fantasía común en los jóvenes, imagine que los adultos tendrían tantas ganas de revivir sus épocas de estudiante de esa forma, pero lo que jamás esperé era participar de ello y que me causara mas placer que mi profesión. Quizá de ahora en adelante cuando esté dando clases en medio de mi rutinaria vida añada las imágenes de la ecuación estadísticamente errada físicamente posible 1+1 = 3, sonreiría y me pondría caliente. - Hasta pronto… - ¿Te vas? - No puedo quedarme toda la noche a jugar contigo estoy agotada - sonrió tímidamente como un niño - ¿Te llevo a casa? -Traje mi auto Rory - me acerqué dejando un beso en su mejilla mientras subía el cierre lateral de mi vestido - Nos veremos luego, aún me queda una entrada a este divino infierno. Te llamaré - Luego… me llamarás - repitió lentamente y resopló - Tengo un par de semanas ajetreadas por delante - Escuché cuando le advertiste tus alumnos que serias implacable - sonrió - a veces me desconciertas Mara - Siento lo mismo sobre ti todo el tiempo, pero está bien nos entendemos de ese modo - Si quieres puedes tener una membrecía - Me lo pensaré esto una adición como cualquiera y no pretendo valerme de ella por mucho para escapar de mi realidad. Tu pregunta de hoy me ha hecho pensar mucho, quiero llegar a casa, mirarme al espejo y seguir siendo la mujer que desnudas en cuerpo y mente dentro de este club ante cualquier extraño - Salir de lo que los demás creen que eres y que además te hicieron pensar no es fácil, por ello muchas de las personas que ves están aquí, aunque sus motivos sean distintos - Ni siquiera puedo hablar de esto con la persona en quien confío más - Puedes hablar conmigo. Ya lo has hecho antes -Contigo hago otras cosas mejores - ¿entonces oficialmente me convertiste en tu objeto s****l de ayuda? - ¿Acaso toda esta gente y yo no somos el tuyo? Di media vuelta sin darle tiempo a decir nada más y salí del lugar. Afuera al respirar el aire limpio de la noche y exhalar con fuerza sentí que podría lograr cualquier cosa. Me sentí completamente libre, aunque me doliera un poco el cuerpo pensé en todo lo que quería lograr antes y que siempre pospuse. Era el momento de hacerlo, era el momento de vivir en libertad en todos los sentidos. Era la ocasión de descubrir quién era ante mí y ante todos.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR