El silencio es sepulcral, lo único que puede escucharse son los quejidos de cierta castaña que se encuentra mal herida. La hemorragia ha parado un poco pero sigue siendo muy peligroso para la chica. Carlos se mantiene callado junto a Darel que pilotea la nave con cuidado, se dirigen nuevamente a Rusia, precisamente a Moscú. Florencia y Francis intentan sacar la bala del cuerpo de Micaela, a cada minuto empeora la situación y es la mayor prioridad en este momento. —Debemos ir a un hospital— dice Francis utilizando sus manos para refrescar el rostro de la castaña.— Si no le quitan la bala, morirá. —No podemos llevarla a ningún lado. Estamos sobre pleno océano Atlántico.— dice Víctor nervioso. —Liesse debes quitar la bala— Florencia se pone de pie— Utiliza tu telekinesis y sácala, yo me

