PARTE 3 — POV KAI Elara cayó. No como alguien que se desploma en la nieve… sino como si le arrancaran el alma del cuerpo. La luz que la rodeaba se contrajo de golpe, explotó hacia afuera y luego se apagó, dejándola inmóvil en mis brazos. Su piel estaba fría, tensa, como si ya no recordara que pertenecía al mundo de los vivos. No respondía. No respiraba normal. Cada exhalación era un hilo, apenas un murmullo. Y yo… yo no sabía si gritar o suplicarle a los dioses que siempre me abandonaron. —Elara… mírame, por favor… —apreté su rostro entre mis manos—. No te vayas. No ahora. No sin mí. Pero ella no me escuchaba. Sus ojos seguían cerrados como si estuviera atrapada en un sueño profundo, uno del que no sabía si podía regresar. No quería moverla. No quería romper algo. No quería admiti

