PARTE 4 — POV KAI La grieta en la Luna Negra no era una simple fractura. Era una boca. Una abertura que pulsaba como si respirara, como si algo detrás de esa superficie negra estuviera listo para desgarrar el cielo y caer sobre nuestro mundo. Sentí un escalofrío recorrerme la espalda. No uno normal. Uno de esos escalofríos que te anuncian la muerte. —Demonios… —murmuré. Elara se movió entre mis brazos, apenas un suspiro, un gemido frágil… pero suficiente para recordarme que, aunque el mundo se estuviera partiendo en dos, ella era lo único que importaba. Regresé dentro de la cabaña y la acomodé suavemente en el suelo. Su cuerpo temblaba como si estuviera atrapado entre dos realidades que querían tragársela. —Kai… —susurró, sin abrir los ojos. Me agaché de inmediato. —Estoy aquí.

