POV ELARA El viento helado me cortaba la piel como si quisiera dejarme marcas nuevas. A veces pienso que las montañas no nos quieren aquí… o tal vez sí, pero nos prueban. Nos exigen. Nos miden. Kai avanzaba delante de mí con paso firme, aunque yo podía sentir la tensión en su espalda, como si temiera que en cualquier momento volviera a escuchar la voz que me acosaba desde la luna. Desde que ese ser habló por última vez dentro de mí, Kai no me había soltado ni un segundo. Dormía conmigo, respiraba conmigo, vigilaba mis crisis silenciosas cuando mi marca ardía. Pero hoy… hoy había algo más grande que nosotros dos esperándonos. El lago apareció tras una curva de rocas gigantes, salpicado por nieve y hielo. Pero lo que más llamó mi atención fue la quietud. Ningún animal. Ninguna brisa movi

