PARTE 1 El viento cortaba como vidrio cuando bajamos por el sendero estrecho que llevaba al lago congelado. El mundo entero parecía contener el aliento. Cada árbol desnudo apuntaba hacia el cielo gris, como si todos los bosques estuvieran señalando un mismo destino… el nuestro. Kai caminaba adelante, abriendo paso entre la nieve con pasos firmes, decidido, pero yo sentía el temblor en su respiración. Esa mezcla de miedo y amor que ya conocía tan bien. Me mantenía cerca de él, aunque la voz oscura dentro de mí insistía en susurrarme palabras que no quería escuchar. "Estás casi ahí, niña luna… donde todo empezó." Cerré los ojos un segundo para ahogar ese eco, pero la energía dentro de mí vibró igual que si me clavaran agujas. Desde el ataque en la cueva, mi poder no había vuelto a dormir

