CAPÍTULO 4. LA SUBASTA Era ya tarde y me había retrasado en el trabajo, pues al ser viernes, nos gustaba dejar las tareas terminadas para así poder empezar la semana más desahogadamente, ya que el lunes siempre solían llegar pedidos nuevos a los que atender con urgencia, cuando de repente me llegó un mensaje en el ordenador. Se trataba de una suscripción que había hecho a través de la web para que me comunicasen cuando se producían subastas sobre medios técnicos, con los que estaba poco a poco aprovisionándome. Había realizado una lista de aparatos, según las indicaciones del doctor con el que había contactado, quien me había comentado para qué servía cada uno de ellos, y cuáles eran las instrucciones y pasos de su uso. Algo que a cualquiera le parecería un rompecabezas, me lo había pu

