—Hola, ¿acostumbras a correr por aquí diariamente o es en ocasiones?—Le pregunto a mi vecina, aun sabiendo exactamente cual sería su respuesta.
—¿Disculpa, nos conocemos?—me pregunta con gesto de alerta.
—Soy tu vecino de el frente, mi nombre es Robert, preciosa. —le digo siendo consciente de que estoy siendo muy atrevido.
—Ah, ok, disculpa... Bueno, vengo diariamente a correr por el alrededor de el conjunto residencial... No te había visto nunca, creo... —balbucea— Mi nombre es Agatha—finaliza con una media sonrisa.
Pude notar un ápice de nerviosismo en sus palabras, se me dificulta creer que no me haya visto nunca, vaya nombre tan sexy.
—Yo sí te había visto un par de veces, ¿te molesta si te invito a dar una vuelta al rato? —le pregunto de forma casual.
Se queda pensando y puedo ver como se ruboriza ante mis narices.
—Me da un poco de pena pero si me gustaría dar una vuelta contigo, ¿a donde me invitaras?—me responde.
—Mmm, ¿te gustan las costillas de cerdo? Son mi comida favorita, podríamos ir a comer y conocernos un poco, nena. —le digo con espontaneidad.
—Me parece bien, yo estaré satisfecha con una ensalada César. —dice con ligereza.
Asiento y le pido que anote mi número telefónico, lo anota con rápidez, luego cada uno toma un camino y continuamos nuestros ejercicios rutinarios.
Regreso a casa bastante agotado, me doy una larga ducha y decido bajar a prepararme algo para almorzar. Mi madre está hoy en un almuerzo de la empresa de mi papá, y Charlotte esta aún en el colegio, me preparare unos macarrones con queso y le guardaré una porción a mi hermana, siempre regresa hambrienta de clases...
Termino de preparar la comida y la sirvo en platos profundos, se me fue un poco la mano con los macarrones, guardaré un poco en la heladera al parecer.
Recibo un mensaje en mi móvil, dejo las ollas y lo reviso:
—Hey, Robert, ¿A que hora te veo hoy? —
Por supuesto es Agatha, mi tierna vecina... No me he planificado de la hora en que pretendo verla hoy, tengo que llevar a Charlotte a su cita con el odontologo... Y no puedo fallar, le prometí a mi mamá que sería responsable en lo inherente a cuidar por mi hermana por la tarde.
—Hola Agatha preciosa, ¿te viene bien a las 6pm? Tengo que llevar a mi hermana menor a su cita odontologica, después te recojo y vamos por esas costillas de cerdo. — me río cuando releo mi mensaje.
—Vale, me parece bien. Que tierno eres. —
—Perfecto muñeca. Esa palabra no compagina conmigo, la única tierna eres tú. —
—Mmm sí. Realmente me lo dicen muy a menudo por mis cachetes. —
—Eres toda tierna Agatha, me pareces preciosa además. —
—Bueno... Si así lo crees tú, muchas gracias. Nos vemos al rato —
—Vale. —
Ya es un hecho mi cita con Agatha, me gusta mucho esa chica... Es hermosa y no es consciente de que lo es, no es el tipo de mujer de esas que te hacen querer criar perritos y luego hijos, tener una casa con vista al lago y toda esa clase de romantiquería, pero si de algo estoy seguro... Es que puede proporcionar placeres memorables si se lo dispone además de una buena y cálida amistad. Sinceramente deseo que todo salga bien.
Charlotte llega unos diez minutos después de que he recogido todos los trastes de la cocina y ya luce todo realmente limpio.
—Buenas tardes Robert, ¿ya estas listo para llevarme con la doctora Maha? Te exijo no te pongas de coqueto con su secretaria, me haces sentir muy avergonzada —dice Charlotte con el ceño fruncido.
—Sí Charlie, ya estoy listo. No pienso coquetear con nadie, tengo una cita hoy... Con nuestra vecina, ¿que te parece? —le pregunto con sorna.
—¿Acaso tu no estas saliendo nuevamente con Camila?, no le rompas el corazón por favor. —me pide Charlotte con agresividad.
—Por supuesto que no Charlotte, Camila y yo solo somos buenos amigos, como siempre. Yo pronto me iré a otra ciudad, no estoy en condiciones de tener una relación con nadie. —le aclaro.
—¿Es un hecho que te iras para ser marine, estás seguro? —me pregunta con interés.
—Si Charlotte, estoy seguro. Por ende sé que tengo que ser lo suficientemente razonable y responsable para saber que no me conviene enredarme con ninguna chica que pueda hacer sufrir con mi ausencia. Después de terminar mi entrenamiento básico pienso venir a verlos, pero luego empezará mi entrenamiento de vocaciones, y luego de recibirme lo más seguro es que empiecen mis misiones, y casi siempre son fuera de Norteamérica. —le confieso con penuria.
—Vaya Robert... ¡Todo va a cambiar cuando te vayas! —exclama angustiada.
—Lo que no va a cambiar es que ustedes son mi familia y los amaré en cada lugar que vaya ¿ok?, así que mueve ese trasero hasta la mesa y come los macarrones con queso que te preparé. —le digo intentando apaciguar su preocupación.
—Ok, ya voy... —responde con precisión.
Mi hermana se termina su almuerzo en medio de cotillearme como estuvo su día de clases y la relación de ella con sus compañeras, sube a arreglarse y yo me distraigo pensando en Camila... A Charlotte le agrada mucho, la conoce desde que esta pequeña y siente un gran aprecio por ella, mi mamá igual, ambas serían felices de que me hiciera novio de ella y tuviéramos una familia feliz y convencional, sin tener que irnos de Florida. Lastimosamente, no nací para complacer a todas las personas que amo.
Escucho el típico golpear de talón en la escalera, es Charlotte que viene bajando, tomo las llaves del auto y salgo de la casa para esperarla afuera.
Se puso una falda color blanco y una blusa color crema, se ve muy angélical a diferencia de muchas chiquillas de su edad.
Se sube al automóvil y nos conducimos hasta el consultorio de su odontologa, no queda tan lejos de nuestra casa, todo el camino transcurre mientras escuchamos canciones de The beatles. Es mi banda favorita, podría pasar todo el día escuchando sus canciones.
Llegamos a el centro comercial donde se ubica el consultorio de la doctora Maha, mi hermana baja del carro y yo le pregunto si quiere que le acompañe, me dice que no y yo asiento. Es importante que aprenda a desenvolverse de forma independiente, dentro de poco ya no estaré todo el tiempo para pisarle los talones cada vez que ella vaya a hacer algo, aunque me duele el hecho de pensarlo. Me preocupa mucho que alguien se aproveche de ella en un futuro próximo por su carácter apacible y su apariencia inocente, es todo lo que buscan los hombres sinvergüenzas.
Mientras espero a mi hermana, observo todas las chicas guapísimas que transitan por este lado de la ciudad, definitivamente en Florida se disfruta de las mejores vistas cuando de mujeres se trata, ¡unos cuerpos que derriten a cualquier hombre!
Apenas veo la hora me doy cuenta de que ya son las 5:15pm, necesito que Charlotte se apresure, no quiero llegar tarde a mi encuentro con Agatha, sería una muy mala impresión.
Ya son las 5:30 y nada que mi hermana sale de su consulta, estoy empezando a desesperarme, decido bajar del auto y ver porqué esta demorando tanto en volver.
—Buenas tardes, señorita Deyna, que guapa se encuentra usted hoy, ¿tiene información de porqué Charlotte O'Sullivan esta demorando tanto en su cita? —Digo a la secretaria dentro del consultorio.
—Hola, jóven Robert, ¿que tal?, bueno... La doctora Maha solo me comentó que estaba teniendo una conversación extensa con la señorita Charlotte, por eso están tardando tanto. —responde sonrojada.
—Ah, entiendo, ¿puede hacerme pasar, por favor? —le pido con gesto galante.
—Sí. Usted es el responsable de la chica. Puede entrar cuando desea. —me responde con vergüenza.
—Muchas gracias belleza. —le guiño el ojo cuando pasó por su lado para no perder mi encanto de siempre.
Abro la puerta y entró a él consultorio, es muy acogedor, sus paredes son color crema y esta ataviado de cuadros de honores con el nombre de la doctora Maha, tiene un lindo bonsai en una de sus esquinas, me gusta mucho su decoración en general.
Charlotte voltea a ver quien acaba de entrar en el lugar y me mira de forma acusadora.
—¡Robert, acaso bajaste a espiarme o estabas coqueteando con la señorita Deyna hasta que te pateó! —dice con gesto de molestia.
—No Charlie, calmate. Solo estaba preocupado porque estabas demorando mas de lo acostumbrado y yo tengo un compromiso a las 6pm. —le respondí.
—Uh. Disculpa. —dice con aspereza.
La doctora Maha interviene:
—Hola Robert, ¿cómo has estado?, tus dientes lucen realmente geniales ahora. Nuestra tardanza se debe a que tu pequeña hermana esta transitando la difícil etapa de la adolescencia... Y me estaba pidiendo que le colocará carillas dentales. Cosa que sería anti ética de mi parte por tratarse de una menor, además de que jamás le dañaría los dientes a una chiquilla que sólo necesita ser un poco más paciente para ver notables resultados con su ortodoncia. —
Me hace sentir mal escuchar que mi hermanita esta padeciendo problemas de inseguridad, ni siquiera sé cómo canalizarlo, siempre que conozco una chica que tiene ese tipo de inconformidades le hago entender que es hermosa mediante atenciones normales de un hombre con el que tienes planes de tener relaciones íntimas, ¿pero cual es el el protocolo cuando de tu hermana se trata?
—Gracias doctora Maha, por ponerme en contexto de la situación de Charlotte. No estoy a favor de las carillas tampoco. Mi hermana con el paso de 6 meses más con el uso de sus brackets va a tener unos dientes perfectamente hermosos. No hay necesidad de limarlos y dañar su esmalte para poner resina, es una falta de conciencia. No se preocupe, voy a hablar con Charlie. —le dije con franqueza.
Mi hermana me miraba apenada, ella normalmente es una chica muy fuerte, tengo que tener una conversación con ella que la haga sentir apoyada en todo esto, ¿quizás puede ser un tontuelo de la secundaria quién le esté generando inseguridades? Realmente no lo se, ni sería justo para ella. Pretendo hablar con ella apenas llegue a casa.
Hasta que me doy cuenta que son las 6:03pm... ¡Joder, mi cita con Agatha!