El resto de la tarde Priscille estuvo sola, ni siquiera hubo alguien que fuera a monitorear las vías o a realizar el registro de de sus lecturas, y quizas era mejor porque así evitaría dar explicaciones respecto al moreton que comenzó a aparecer en su mejilla y el hematoma que tenía en la garganta que dibujaba perfectamente las manos de su esposo, aunque si hubiera agradecido un analgésico que le permitiera tolerar mejor el dolor.
Pensó en Eloise y el señor Jeff, quienes ya eran unas personas mayores que difícilmente podrían encontrar trabajo, qué pasaría con ellos?, habían trabajado para su familia por más de 25 años y pensaban terminar su vida laboral a su lado pero Michael se había encargado de ellos y estaba segura que ni siquiera lo hizo conforme a la ley, era muy probable que los hubiese amenazado, y de ese modo finalmente la había despojado de la vida que alguna vez conoció, pues ellos eran los únicos eslabones que aún la sostenia a lo que alguna vez fue.
Y ahí en su cama, mirandola la soledad, comprendió que preferia morir antes de regresar a casa con su esposo, deseó haberse desangrado aquella noche, prefirió que Michael apretara su cuello un poco más, y pensó en por qué nadie se equivocó de medicamento inyectando una dosis letal, no quería volver, era la idea constante que la hacía llorar pues ya ni siquiera sentía el dolor del maltrato tanto como el dolor de su corazón y su alma.
Afortunadamente la enfermera Elizabeth llegó casi entrada la noche con una charola de comida, la mujer quedó lastimada al ver los visibles moretones en el cuello de la paciente y aquellas lágrimas que mojaban el rostro de Priscille se volvieron de una amarga alegría, a pesar de todo se alegraba de aún tener a alguien que la seguía tratando como un ser humano.
- Ese hombre intentó dejarte sin comer y el lame bolas del doctor Wallace estuvo de acuerdo, al parecer le importa más besarle el trasero a los amigos de tu esposo que su juramento hipocratico.
- Michael lo pidió?!- Priscille estaba tan consternada que parecía que su esposo era incapaz de maltratarla de alguna manera.
- Te sorprende?!......es lo que suelen hacer, ya olvidaste la historia de Dean?!
La mujer agachó su cabeza, efectivamente, aquel hombre había contado como su esposa solía castigarlo con comida y aunque no era algo para avergonzarse, Priscille vivía con la constante vergüenza, producto de una baja autoestima.
- Entonces cómo consiguió......- sentenció Priscille señalando la charola que llevaba Elizabeth.
- Bueno, él no es el único con amigos importantes.....y si la orden la dió el director médico, no hay mucho que pueda hacer, además el hospital no se iba a arriesgar a sufrir una demanda o la pérdida de la licencia por dejar a una paciente morir de hambre sin razón médica aparente.....creo que eso importo más que lo que tu esposo quisiera.
Pero Priscille no sabía si sentirse feliz por eso, en realidad el que la enfermera insistiera en llevarle comida solo agregaba una nueva preocupación, pues seguramente Michael se desquitaria con ella cuando volviera a casa.
- Así que ya intentó asesinarte?!- cuestionó Elizabeth mientras colocaba la charola de comida más cerca de Priscille.
- Qué?!
- Que ya intentó asesinarte........- indicó señalando la obvia marca en el cuello.
Priscille no se había acordado del moretón, en realidad ella estaba más preocupada por lo que podría pasar cuando regresará a casa, así que no le quedó más remedio que intentar cubrirse el cuello con la bata que traía puesta y de nuevo le desviaba la mirada a la enfermera.
- Lo intento antes?!- cuestionó tratando de ser amigable aunque cuando se topaba con mujeres como Priscille había ocasiones que deseaba ser un poco más brusca para hacerlas ver el peligro que estaban corriendo, pero ella no respondió, se limitó a negar sutilmente con la cabeza.
- Entonces ya llegó a la etapa final- exclamó con un pesado suspiro.
Y en esta ocasión si logró que Priscille le prestara toda su atención, ella volteó rápidamente intentando comprender de que estaba hablando la enfermera.
- La etapa final es cuando atentan contra tu vida directamente, como......- señaló el cuello que no lograba ser cubierto- o indirectamente como con la comida......y después de eso......solo......bueno.....- sentenció mirando a Priscille con tristeza y lástima, sabiendo que quizas la próxima vez que supiera de ella seria en un obituario o en la plancha para cadáveres.
- Él....no....es....que.....yo......- extrañamente ella intentaba aún justificar su proceder, sin embargo, ya ni siquiera podía darse un argumento válido a ella misma, después de que su esposo no mostrará ninguna consideración hacia su vida empezó a comprender que quizas solo era cuestión de tiempo y aunque no quisiera admitrlo en el fondo sabía que Elizabeth tenía razón.
Pero la enfermera no dijo más, sabía que no había nada que pudiera hacer sin hacerla sentir peor, solo podía esperar lo mejor.
- Podría prestarme su teléfono?!- indagó Priscille con un poco de pena pero necesitaba averiguar qué había pasado con el matrimonio al que Michael despidió- yo....no....no puedo pagarle la llamada.....pero es importante.
- Por supuesto...... descuida.
Elizabeth de inmediato le ofreció el teléfono y acto seguido hizo la llamada, afortunadamente la señora Eloise respondió rapidamente y parecia estar bien.
- Si.
- Señora Eloise.....soy Priscille, cómo está?!- indagó con premura aunque con cierta calma al saber que aparentemente estaba bien.
- Ay señora, que bueno que me llama, estábamos muy preocupados por usted..........ese hombre nos despidió- la señora Eloise tambien se calmó un poco al escuchar que su señora estaba aparentemente bien.
- Eso me dijo....pero por qué?!....les dió alguna explicación?
- Ay no, ya sabe como es......solo nos dijo que no quería gente que siguiera tapando sus.....sus.....sus.....- pero la mujer parecía incapaz de terminar la oración.
- Descuide, puede decirlo- Priscille ya sabía muy bien los adjetivos que usaba para describirla y lo que pudieran decirle no podría sorprenderla.
- Discúlpeme......sus idioteces.....dijo que usted iba a aprender a comportarse, por las buenas o por las malas- dijo la señora Eloise con algo de pesar pues le dolía solo imaginar lo que aquellas palabras significarían para Priscille.
- Eso fue todo?
- Si señora, y despues nos corrió.....apenas y nos dió tiempo de sacar nuestras cosas.
- Y a donde van a ir?, qué van a hacer?
- No se preocupe por nosotros......lo importante es qué va a pasar con usted señora?, ese hombre es capaz de.....bueno no quiero ni imaginarme.
Priscille volvió a guardar silencio, obviamente no podía decir que no debía preocuparse pues incluso ella ya estaba preocupada.
- Afortunadamente tuvimos tiempo de sacar los titulos de propiedad y las inversiones confidenciales que su difunto padre nos dió a guardar y la información de la cuenta del banco que dejó para emergencias y suficiente efectivo por si lo llegase a necesitar........lo bueno es que ese hombre es un avaricioso fácil de deslumbrar y no supo de todo esto.....pero no pudimos sacar sus documentos oficiales señora.......lo lamento.
Y aunque la empleada parecía bastante apenada, lo que sacó era suficiente para que Priscille rehicera su vida lejos de Michael con las misma comodidades que siempre gozó y quizas hasta más, pues al menos las acciones valían casi lo mismo que la empresa que heredó y con las ganancias anuales, no tendría de que preocuparse.
- Gracias por eso.....pero y ustedes que van a hacer?
- Por el momento vamos a ir a la casa que tenemos, pero creo que su padre nos arreglo un empleo en la otra empresa en la que invirtio.....iremos mañana a averiguar.
- Lo lamento!!- sollozó avergonzada por no tener las agallas de defenderlos.
- No se preocupe.....ese hombre es el único responsable, pero.....qué va pasar con usted, señora?, quién la va a cuidar y ayudar?
- Estaré bien- pero no fue lo suficientemente convincente y todos lo sabían.
- Ay, señora.......ese hombre es capaz de matarla!.....no regrese a esa casa por favor, si usted lo desea ire por usted y con lo que tengo podremos irnos a dónde quiera.....sabe que podría vivir bien.
Sin embargo, escapar de Michael era imposible, él se había hecho amigo de importantes hombres en la política, no solo del comisionado sino también de un par de congresistas y una fiscal, y con el dinero que manejaba era un hombre con recursos suficientes para buscarla y matarla o en el mejor de los casos obligarla a regresar con demandas por abandono, y aunque pareciera increíble ella ya lo había considerado.
- No es posible.....sabe que él no se quedará tranquilo.
- No puede volver a esa casa, por favor!- la señora Eloisa prácticamente estaba a punto de rogarle pero debía hacer hasta lo imposible por sacarla de esa vida porque sabía que solo era cuestión de tiempo.
- Y qué hago?!.....tengo miedo Eloise, tengo miedo!!- Priscille finalmente liberó su llanto, y sin importar lo que pudo decirse, el miedo la estaba consumiendo y más después de ver el rostro de Michael tan cerca cuando intentó asfixiarla, no había humanidad en esos gestos, solo odio y desprecio.
- Váyase de ahí..... por favor, vayase!!!- le pidió sabiendo que su jefa al fin estaba consciente de lo peligroso que sería continuar así.
- Y a dónde?, cómo?! si él tiene mis papeles y si solicito otros lo sabrá!!!
El miedo de Priscille ya era algo palpable, las lágrimas que habían cesado hace pocos minutos volvían otra vez mientras ella se mordia las uñas pensando que podría hacer para evitar regresar a esa casa.
- Jeff y yo iremos por usted.
- No!!!.....no.....no!!!
- Señora no puede volver, por favor, deje de intentarlo!
- No es.....es solo que.....que...... él lo sabría y probablemente ni siquiera los deje llegar hasta la entrada!- Priscille sabía que Michael no se quedaría tranquilo y que seguramente ya habría tomado medidas para evitar cualquier inconveniente.
- No puede volver!!
- Y qué hago?!
- Denuncielo!!!
- No puedo Eloise, Michael tiene amigos muy poderosos!
- Algo tenemos que hacer, sin nosotros usted será presa fácil de esa bestia!!- la señora Eloise sabía que no podía evitar que la golpeara pero al menos cuando estaban en casa ellos se aseguraban de cuidarla durante su recuperación.
- Y qué otra cosa podemos hacer?!- Priscille cuestionó resignada pues sabía que la señora Eloise tenía razón, sin ellos para atenderla seguramente terminaría tirada en el piso hasta desangrarse después de que Michael terminara con ella.
- Señora.....no regrese..... por favor, no lo haga!
- Tal vez....tal vez.....ya no hay alternativa!- y en efecto, ella se estaba resignando a morir y probablemente era lo mejor, descansar al fin de todo lo que la había agobiado por 8 años.
- No señora, no se lo deje tan fácil......usted no es así, la conozco desde que nació y sé que aún esa mujer fuerte, inteligente y alegre, está ahí..... luche por favor.....por favor, si usted quiere iremos a buscarla y le aseguró que mi esposo llevara a muchos hombres armados hasta con palos si es necesario, pero la sacaremos de ahí!!- Priscille sonrió con algo de melancolía, aún cuando el matrimonio debía preocuparse por su porvenir, estaban al pendiente de ella y trataban de ayudarla, y esos eran los últimos rastros de familia que Michael le arrebataba.
- No lo sé.....no lo sé Eloise, te hablaré después.
- Señora, no..... tenemos que resolver esto!
- Te hablaré más tarde...... gracias por todo, cuidense mucho- y sin importar las quejas de la mujer, Priscille colgó la llamada, seguir hablando del mismo asunto no resolvería el problema y ella misma se había cansado de buscar alguna salida pero siempre terminaba en el mismo lugar, sin opciones.
Elizabeth la observó fijamente mientras le entregaba el teléfono, ya era un avance que quisiera salir de ahi, no importaba si era por miedo o por cansancio pero eso era un aliciente, desgraciadamente conocía el otro lado de la moneda a lo que Priscille le temía, el poder que ese hombre tenía no solo sobre ella si no por sus amistades.
- Yo puedo ayudarte!- intervino Elizabeth al ver que Priscille parecía consciente del inminente final que tendría si no abandonaba a su esposo.
- Y qué puede hacer?!- cuestionó mientras su mirada volvía a perderse en el paisaje de la cuidad- qué puede hacer por mí?!- Priscille repitió totalmente desesperanzada de encontrar alguna luz que le brindara una alternativa por mínima que fuera.
- Yo puedo ayudarte a denunciarlo- pero ella negó con desilusión, sabía que su esposo jamás permitiría que se le acusara de algo semejante y recurriría a cualquiera artimaña para evitarlo- o.....o.....o......- Elizabeth parecía titubear pero dado el caso de Priscille, las medidas desesperadas eran la única alternativa- puedo ayudarte a salir del pais!!- no era lo mejor por las implicaciones legales pero en el caso de Priscille, como en el de muchas otras, no había más.
- Cómo?....no tengo papeles!!
- No los necesitas, pero debes saber que no es algo legal en realidad.......todo funciona a través de conocidos, con documentos.....
- Falsos?!- cuestionó pero no quería empeorar su situación si llegaban a atraparla pues no terminaría en prisión lo suficiente para librarse de Michael.
- No, son documentos de personas que no aparecieron, mujeres que....... seguramente murieron a manos de sus parejas y que no hubo jamás una denuncia o su caso murió en los archivos empolvados de la policía.
Priscille apenas y volteó a verla, no estaba segura de que fuera una alternativa viable, al menos no para ella.
- Es bastante seguro.......no terminaras abandonada en la nada, descuida, funciona como el ferrocarril subterráneo de los esclavos, es una red bien organizada........sacamos a las mujeres del pais, a traves de una red de contactos viajaras hasta llegar a tu destino en donde te recibira una persona de nuestra entera confianza, quien te llevará a la casa de seguridad donde te alojarás y te ayudara a encontrar un trabajo...... aunque con otro nombre.
Priscille soltó un suspiro de resignación, parecía algo demasiado rebuscado y peligroso.
- Lo has hecho antes?
- Más de lo que desearía.......he ayudado a llegar a otro país y he albergado......en realidad en este hospital hay un par de mis casos.
- Y cuál es el riesgo?
- Te pueden atrapar y terminarias en prisión o pagando una multa...... pero eso casi no ha ocurrido, créeme, en el tiempo que llevó haciéndolo solo han atrapado a una y ella prefirió la cárcel.
- Gracias- respondió regresando su vista hacia la ventana- pero creo que ya no hay nada que pueda hacer........
Elizabeth le acarició la cabeza, no podía dejar de pensar que Priscille tenía los días contados y más después de ver esa visible marca en su cuello, pero así era siempre el proceso, el miedo era más fuerte que ellas y no podía obligarla.
Así que le brindó una última sonrisa y la dejó comiendo sola, ella también tenía actividades que atender y ya había intentado hacer lo posible, el resto dependía de Priscille.
Y aunque no lo parecía, ella si estaba pensando qué hacer, sobre todo cuando le fue imposible comer por lo adolorido que tenía el cuello, aparentemente Michael había ejercido más presión de la que inicialmente creyó dificultando la ingesta incluso de agua, las lagrimas volvieron a los ojos de Priscille, las historias que hasta ayer le parecían lejanas y ajenas, hoy, aqui y ahora, le resultaban extrañamente familiares, su esposo la había castigado con la comida y llegó al grado de atentar contra su vida, ya todo era posible.
Y pensando en ese momento, se perdió nuevamente hasta que el teléfono de su habitación comenzó a sonar, confundiendola, y mientras miraba el aparato se preguntó quién podría ser, pues nadie le había llamado antes y no parecía posible que alguien lo hiciera, sin embargo, un extraño nerviosismo y el sudor en sus manos comenzó a hacerse más tangible, ella sabía perfectamente lo que estas sensaciones significaban, las había vivido antes cuando Michael le hablaba del trabajo a horas muy especificas, las experimento cuando su marido llegaba a media noche despues de una reunión y las vivió innumerables veces cuando pensaba que responderle para evitar su furia, no quería creer que fuera su esposo pero algo le decía que sí así que respondió tan rapido como pudo.
- Hola- dijo con la boca casi seca y apretando el teléfono entre sus manos.
- Ahhhh.....qué bueno que estas donde se supone y no andas paseando por el hospital con esa perra!- exclamó Michael muy satisfecho de saber que Priscille había acatado sus ordenes.
- Me lo prohibiste así que....
- Pero no lo digas así, cualquiera pensaría que soy un monstruo desalmado y no es verdad.....- y una tensa pero pequeña pausa acompaño la llamada- o si?- pero el tono de voz de Michael se volvió frio de nuevo a la espera de una respuesta que no le agradara.
- Por supuesto que no.
- Hum.....que bueno que mi cariñito lo cree asi.......
- Por supuesto- Priscille se había vuelto una muñeca prácticamente programada para responder lo que debía y no lo que sentía pues incluso que su esposo la llamara de forma tan cariñosa le resultaba repulsivo y de inmediato le producía ganas de vomitar.
- Me alegra.....porque me entere que la perra esa te llevó comida aún en contra de mi decisión......espero que al menos tú fueras lo suficientemente sensata para rechazarla.
- Por supuesto......no he comido nada- y no porque no lo hubiera intentado sino porque la agresión de su esposo le dificultaba ingerir alimento.
- Que bueno.....porque tu sabes que no lo mereces, yo he estado trabajando muy duro dia y noche para evitar una locura en la empresa si los socios se llegan a enterar que estas hospitalizada como para que mi esposa decida no corresponder a mi sacrificio........además suficiente tengo con la decepción de mi mamá cuando le tuve que informar que no vas a poder darme un hijo y creo que eso ya es castigo más que suficiente......me has metido en muchos problemas, no te parece?
- Si....si..... y lo lamento.....perdóname!
- Bien, en realidad creo que mi madre tiene razón al decir que soy casi un santo por aguantar tantas tonterias de tu parte, perdonarte y aún seguir casado contigo, pero te quiero y creo que puedes mejorar.
- Por supuesto.....hare mi mejor esfuerzo.
- Como sea......acabo de salir de una tienda de armas, decidí comprar un par de pistolas ahora que ese matrimonio se fue no confío en que no regresen y traten de asaltarnos, será mejor estar prevenido- sin embargo, Priscille sabía que la razón para comprar las armas no era precisamente por seguridad o para evitar que un par de adultos de casi de 60 años llegasen a robarles con lujo de violencia, las armas eran para evitar que ella se marchara si la señora Eloise y su esposo iban a buscarla, o evitar que ella misma decidiera irse por su cuenta, y fue entonces que recordó la frase que escuchó de una de las personas del grupo, "Solo muerta me vas a dejar", y parecía un extraño déjà vu o una premonición de su futuro- guardare una en nuestra habitación y la otra la escondere en algún lugar seguro que solo yo conozca, como ves?
Pero Michael no quería su opinión, eso era lo que menos le importaba, pues efectivamente, él trataba de amedrentarla de manera muy sutil, pero lo hacía, y quería hacerle saber que no iba a ser tan facil irse si es que llegaba a considerarlo, solo permitiría que se fuera muerta pero no iba a decirselo directamente para que aprovechara su estadía en el hospital para intentar fugarse.
- Si tú crees que es lo mejor para nosotros......confió plenamente en ti- y aunque lo dijo serenamente, las lagrimas volvieron a salir de sus ojos, su temor ahora se hacía más latente, casi al punto de poderlo llamar terror.
- Sabía que estarías de acuerdo.....y no me costó nada de trabajo conseguirlas, el comisionado me dió un permiso especial para sacarlas y son de uso oficial......claro que le prometí que iremos con él y su esposa a la playa el siguiente verano- obviamente Michael le prometió algo más a ese hombre, le prometió, aunque no directamente, que podría sobrepasarse con Priscille y para eso era el viaje- pero a cambio de nuestra seguridad un pequeño viaje no es nada......así que espero que te recuperes pronto y te pongas en forma para que luzcas un sexy bikini- y esa era la confirmación de los asquerosos planes de esos dos hombres.
- Claro.
- Perfecto.....recuperate y te llevare de compras para que elijas la ropa más linda y sexy......- y el tono de voz de Michael se volvió absurdamente adorable, haciendo imposible que alguien creyera que la maltrataba- me tengo que ir pero no olvides que no debes moverte de tu habitación y mucho menos salir con esa mujer......entendiste cariño?
- No lo hare......descansa.
- Te llamaré más tarde y espero me contestes puntualmente.
- Uhum- era todo lo que ella podía responder ante tan contundente amenaza, y sin más ambos colgaron aunque la mujer no pudo dejar el aparato en su sitio, sin importar el intermitente ruido, solo podía pensar en lo que se dijo en esa llamada.
Priscille sabía que ahora que no podía darle a Michael el hijo que tanto deseaba, solo iba a ser usada como canje para favores y quizás en ese viaje su esposo dejaría que el comisionado se aprovechara de ella haciéndose el desentendido o tal vez llevándola personalmente con él, en este punto creia que era capaz de todo.
Y su miedo comenzó a crecer hasta que se volvió angustia y ansiedad, de pronto su cuerpo súbitamente comenzó a experimentar extraños e ilógicos síntomas que no parecían tener relacion con el motivo que la trajo al hospital, su frecuencia cardíaca aumento fuertemente, la sudoración y el temblor en su manos eran muy obvios, comenzó a jalar más aire por la dificultad para respirar y la desesperación por la sensación de ahogo la llevo a apartar bruscamente las cobijas, mientras su pecho dolía y su estómago se contrajo con náuseas, Priscille estaba experimentando un ataque de ansiedad.
Lo sorprendente era que después de 8 años sufriendo violencia doméstica no lo hubiera experimentado antes, pero su estado requirió la intervención del equipo médico de guardia quienes tuvieron que contenerla pues ella estaba tan ansiosa que quería salir corriendo, lo que se dejó en claro los verdaderos motivos de su estado, obligandolos a inyectarle un calmante.
Priscille cayó en un profundo sueño pero su estado de ansiedad no disminuyo tan rápido, incluso aún dormida estaba sollozando y respirando más rápido de lo normal hasta que despertó sobresaltada cerca de la una de la madrugada, mirando a su alrededor con ansiedad para corroborar que aún estaba a salvo tras los muros del hospital.
- Tranquila..... tranquila!- sentenció la enfermera Elizabeth que se apresuró hacia ella para recostarla- tranquila....estas bien y a salvo!
- Qué me paso?!- preguntó aferrándose a la mano que se cernía sobre su brazo.
- Tuviste un ataque de ansiedad..... por eso tuvieron que inyectar un calmante.
- Por qué?
- Creo que la respuesta a esa pregunta la sabes mejor que nadie.
Priscille volteó a verla con los ojos inundados de lágrimas, era cierto que ella sabía perfectamente a que se debió ese repentino ataque de ansiedad y negarlo ya era una pérdida de tiempo.
- Sigues pensando en volver con él?
- A dónde voy?
- No me parece que seas una mujer pobre y tal vez tengas algo o alguien a quien recurrir.
- No tengo amigos, ya no..... él se encargó de alejarlos a todos.
- Es lo que hacen, te aíslan para que sea más fácil contolarte.
- Cómo paso?!..... cómo paso?!- Priscille había soportado tanto durante tantos años que ahora todo aquello que empezó con un simple "cámbiate esa falda" terminó en ataques de ansiedad y hospitalizaciones- cómo paso?, cómo pasó?.... cómo.....- repitió una y otra vez víctima del incontrolable llanto y la amargura por lo que estaba viviendo.
- Ocurre tan paulatinamente que no te das cuenta.
- Por qué?!.......por qué?!......por qué?!.... qué hice?.....por qué a mi?!- lloró tratando de encontrar consuelo en la mujer que la sostenia, abrazándose a ella
- No es tu culpa, jamás es tuya.....son ellos.....es de ellos la culpa......
Priscille no podia dejar de llorar y temblar, por miedo, dolor, desesperación, angustia, eran demasiados sentimientos acumulados por años de maltrato en los que se calló y siguió adelante, justificandolo y repitiéndose una y otra vez, que esto era su culpa y que nada podía hacer pero ahora completamente sola y con una amenaza tan real a su dignidad y su vida todo aquello que guardó se había vuelto contra si.
Y en un afortunado cambio, comprendió que no podía seguir así, no podía seguir aguardando el día que Michael decidiera acabar con ella, tenía que hacer algo al respecto y sin más opciones, tomó la única alternativa que le quedaba, volteó a ver a la enfermera y supo que ella era su última oportunidad de al menos seguir con vida.
- Ayúdame a salir de aquí, por favor- pidió aún con miedo de que algo pudiera pasar, pero al menos debía intentarlo.
- Estas segura?- claro que Priscille no estaba segura pero Michael ya le había arrebatado todo, no pensaba regalarle su vida.
- Si..... ayúdame!