6. Estás provocándome.

4199 Palabras
El camino de regreso a la habitación transcurrió en un completo y extraño silencio, Priscille trataba de comprender lo que había escuchado pero sin sentirlo como parte de su historia, a pesar de que habían narrado algo que vivía en su día a día, Michael la habia vuelto incapaz de aceptar el abuso en el que estaba inmersa. - Mi sobrina también murió en manos de su abusador- reveló la enfermera mientras esperaban que el elevador llegara, sorprendiendo a Priscille- ella tenía 21 años y su novio la mato....... después de una discusión en la que ella quiso dejarlo, harta de las humillaciones, golpes y hasta violaciones, por fin había encontrado el valor para dejarlo pero él no iba a permitirlo...... y cuando vio que sus chantajes y amenazas no servían...... decidió acabar con su vida, la apuñaló.......24 veces.....en el cuerpo y la cara......apenas y pudimos reconocerla...... recuerdo cuando llegó a este mismo hospital casi agonizando, una de las enfermeras de urgencias vino por mí y yo baje pensando que se trataba de alguna broma o de una confusión......pero no, era mi sobrina.....esa pequeñita a la que cargue cuando nació estaba en esa cama, luchando por su vida...... ví a los médicos ir y venir...... tratando de hacer hasta lo imposible por salvarla....mientras yo rogaba que no se la llevara, que aún tenia una vida por delante......pero era inútil, yo lo sabía......lo había visto antes, cuantas de esas heridas podian ser mortales?, y no importaba, sabía que una bastaba para quitarle la vida......y cuando ese horrible sonido se hizo presente, supe que efectivamente solo basto una para quitarle la vida- la mujer miró sorprendida a la enfermera ante ese relato tan inesperado mientras ella respondía con una sonrisa. Bing!, la campanilla del elevador las distrajo, Elizabeth de inmediato subió llevando a Priscille, que no dejaba de pensar en todo lo que había escuchado en la reunión y lo que acababan de confesarle. - Es difícil admitir que tenemos una relación abusiva, a veces no somos capaces de verlo hasta que ya es demasiado tarde........ pero...... pero tú todavía puedes irte antes de que ya no puedas hacerlo!- finalmente la enfermera abordo el tema con la esperanza que aquello que escuchó pudiera hacer mella en su corazón. Sin embargo, para Priscille era demasiado pronto, si bien había escuchado los relatos y sintió pena por esas personas, ella sentía que su propia historia era muy diferente, que Michael no abusaba de ella, que si, tenían problemas pero difícilmente podría decir que vivía violencia. - Cómo se atreve a pensar que soy igual a esas personas?!- cuestionó muy indignada como si Elizabeth acabará de hacer la peor insinuacion- mi esposo no es como esos hombres....... él jamás ha.....nunca....nunca!!! - Estás segura?!- pero la enfermera no se molestó, sabía que al principio era difícil admitirlo solo esperaba poder al menos hacer que dudara. - Por supuesto!!!- aseguró volteando a verla con arrogancia- Michael es incapaz!!! - Él no te violó? - Esa es una aberración....... cómo podría un esposo violar a su esposa?!- indagó con cierta incomodidad, pues aunque no quisiera admitrlo en voz alta algo en su interior le recordaba que aquello no fue consensual. - Los novios y esposos lo hacen........y quizás no quieras aceptarlo pero tu esposo te violó......el exámen médico no miente. - Yo tampoco!!! - Tal vez, pero si tú no quieres no debería pasar! - Eso es algo que no le interesa!- reclamo Priscille muy molesta por escuchar tan horrible palabra para referirse a sus encuentros con Michael. Elizabeth supo entonces que Priscille no estaba lista aún para admitirlo y eso la hacía sentir miedo por cómo terminaria esta historia, en el poco tiempo que estuvo a su lado no tardo en darse cuenta de la realidad de su situación y le dolía pensar que la próxima vez que la viera sería en una plancha para cadáveres. Sin embargo, ya no dijo más, Priscille no tenía interés en aceptar lo obvio así que lo único que le quedaba era hacerle saber que ella estaría ahí para ayudarla cuando finalmente estuviera lista, esperando que no fuera muy tarde. Y en completo silencio, llegaron a la habitación, la enfermera la ayudo a subirse a la cama y acomodó los sueros y vias, mientras Priscille evitaba verla y mantenía ese semblante de enojo y molestia. - Yo formo parte de un grupo de personas que ayudamos a víctimas de violencia.....brindandoles apoyo a veces por la vía legal y otras....... ayudándolas a escapar.......si conoces a alguien que necesite mi ayuda, recuerda que yo siempre podré hacerlo- fue lo último que dijo Elizabeth antes de retirarse no sin brindarle una amigable sonrisa. Priscille no respondió, no quería y no podía hacerlo, aún a pesar de escuchar aquellos relatos no podía aceptar que ella estaba viviendo algo similar, y los interminables cuestionamientos que se hacía mentalmente siempre terminaban encontrando alguna excusa para refutar la verdad, aunque fuera algo muy absurdo, ella lograba convencerse de lo contrario, y así permaneció el resto de la noche hasta que al fin la venció el sueño. Desafortunadamente a la mañana siguiente, después del desayuno, la policia se presentó en su habitación, Priscille quedó muy sorprendida pues al principio creyó que se trataba de alguna mala noticia, sin embargo, la situación que los llevó a visitarla fue muy diferente. - Buenos días señora, soy el oficial Curtis, y estamos aquí para hacer un seguimiento de la denuncia por posible agresión y violencia que reportó el hospital- indicó mirándola fijamente tratando de encontrar rastros que corroboraran las sospechas de los médicos. - De qué denuncia están hablando?!- cuestionó Priscille bastante confundida y ligeramente asustada por lo que esto podría provocar. - Se recibió un reporte de violencia domestica. - De quién?!........quizás están equivocados porque yo jamás he dicho algo parecido!- se excusó con nervios y sin dejar de ver la puerta de la recámara a espaldas de los oficiales, temiendo que su esposo entrase en cualquier momento. - No, efectivamente usted no hizo la denuncia pero por ley el hospital debe reportar cualquier posible abuso y nuestra obligación es revisar la denuncia y darle el debido seguimiento- repuso el oficial con cierta sospecha por el obvio nerviosismo de la mujer que a pesar de sus intentos no lograba disimular. Priscille no comprendía porqué razón alguien sospecharia algo así pero fuera de eso lo que más le asustaba es que Michael pensase que fue ella quien realizó la denuncia, su objetivo ahora era deshacerse de los policias antes de que su esposo se enterara o de lo contrario sabía que sufriria las consecuencias. - Creo que ha habido un mal entendido, yo llegué aqui por un aborto espontaneo- indicó tratando de parecer calmada pero los nervios solo aumentaban a cada segundo. - Esta segura?! - Si....si.....si.....por supuesto. - Su aborto, no fue consecuencia de algún golpe?- desde luego que un par de oficiales con tanta trayectoria de sobra sabían cuando algo no era lo que se decía pero sin que Priscille dijera algo, ellos no podían intervenir. - No, no.....pueden preguntarle a mi médico- respondió con una fingida sonrisa mientras su respiración comenzaba a agitarse. - Entonces......usted jamás a sido victima de algún tipo de abuso por parte de su pareja? - No, desde luego que no...... jamás. - No ha sido golpeada o abusada de alguna forma? - No. - Su esposo no ha ejercido algún tipo de violencia psicologica, fisica, emocional o s****l?- indagó de nuevo el oficial mirando a su compañero con resignación. - No, por supuesto que no........no somos un matrimonio perfecto pero.....pero mi esposo sería incapaz de algo así. - Esta segura? - Si. - Sabe que la policia esta para brindarle apoyo en caso de que desee presentar una denuncia? - Si, lo sé- pero Priscille solo deseaba acabar con este absurdo interrogatorio lo antes posible. - Entonces podemos asentar que usted declara no haber sufrido nunca un episodio de violencia de ningun tipo por parte de su cónyuge?- y aunque los oficiales sabían que lo reportado por el hospital tenía bastante fundamento para considerar este caso como violencia doméstica sin la denuncia de Priscille no había nada que pudieran hacer y eso era algo común, quizas por miedo o amor o tal vez a veces por la poca acción de la policia, era difícil saberlo, las victimas terminaban arrepintiendose y a ellos solo les dejaban esperar lo mejor. - Si, nunca.....mi esposo jamás......- indico con nerviosismo y con un nudo en la garganta pero evidentemente no pudo terminar la frase. Los oficiales escribieron sus notas sin decir más y se retiraron algo decepcionados pero su trabajo no era convencer a la victima, desgraciadamente; Priscille apenas y pudo contener sus nervios lo suficiente para no darse a notar pero su corazón comenzó a latir como loco mientras comenzaba a hiperventilar por los nervios, sin embargo, su pecho tambien experimento una extraña opresión, algo que la hacía sentir incómoda por lo que acababa de decir, pero ella se negaba a aceptar que vivía violencia, sin importar las evidencias, no lo creía así, Michael la trataba bien en general y solo la golpeaba cuando ella lo hacía enfadar además, lo de sexo, si, quizas fue algo más rudo de lo que ella esperaria pero tal vez solo era porque su esposo era algo apasionado pero llegar a llamarlo violación era simplemente inaceptable Y el resto de la mañana continuó justificando el proceder de Michael, aunque algo en su cabeza habia cambiado desde el día anterior que comenzaba a hacerla consciente que su situación no era tan normal, y tal vez, por miedo o necedad, ella seguía tratando de acallar esas sensaciones, sobre todo porque sabía que los amigos de Michael eran muy poderosos y sin duda lo ayudarían dejandolo libre para desquitarse, y ese pensamiento solo confirmaba que Priscille ya era más consciente de su terrible situación. - Qué hiciste?!- fue el fuerte grito que la descontroló sacandola de sus pensamientos. Michael acababa de llegar y parecía más molesto de lo normal, su rostro estaba absurdamente rojo, la vena en su frente se marcaba con la vividez de un tatuaje recién hecho, los ojos estaban tan oscurecidos y carentes de alma que parecían los de un lobo a punto de atacar y ante eso Priscille solo pudo echarse para atrás mientras usaba las cobijas como un escudo que nada podía hacer para protegerla. - Qué.....no.....de que......yo no sé.....- respondió con ese habitual temblor de cuerpo producto del miedo que su esposo le provocaba instantáneamente. - No me salgas con tus pendejadas......dime que mierda hiciste?!- repitió jalándola del cabello bruscamente lo que la hizo intentar soltar un fuerte grito pero sabía que no podía hacerlo- qué hiciste?!- gritó otra vez tirando del cabello de Priscille un par de veces. La pobre mujer comenzó a llorar mientras sostenia la muñeca de Michael para disminuir el tirón sobre su pelo que ya comenzaba a arder. - Yo.....no.....no sé.....no sé de que.....te juro que no sé.....- tartamudeo intentando dar una explicación pero realmente no podía entender que lo había enfadado tanto. - Te dije.....que mantuvieras tu puta boca cerrada.....perra!!!- le reclamó directamente a la cara jalándola del cabello hacia atrás con tanta fuerza que de verdad estaba a punto de arrancarle el cabello desde la raiz. - No he hablado con.....con....con ......con nadie.....te lo juro!!!- dijo en medio de su incontenible llanto. - Y la policia que?!....... maldita mentirosa!!!- Michael la tomó por debajo de la barbilla apretando las mejillas de su aterrada esposa con tanta fuerza que le impedía cerrar la boca. - Ellos......yo.....no le....no les dije....nada.....ellos vinieron......pero no dije nada.....te lo juro...... por favor......te lo juro- apenas y pudo explicar de forma casi inaudible. - Y piensas que voy a creer que no los llamaste tú o la perra esa de la enfermera con la que tanto andas?- reiteró apretando aún más las mejillas de Priscille. - Yo no dije nada.....ellos vinieron para cerrar la investigación...... urgencias los llamó......pero yo no dije nada......te lo juro. - Maldita mentirosa!!!- pero la furia de Michael estaba llegando a limites demasiado peligrosos, obligándolo a soltar la primera bofetada del día. El rostro de Priscille se ladeó con impresionante velocidad pero dado que su esposo aún la sujetaba del cabello el tirón le dolió más que el mismo golpe. - Te juro.....te lo juro!!!- exclamó la pobre mujer tocándose la mejilla y tratando de disminuir de algún modo el tirón en su cabello. - No mientas....no mientas.....no mientas!!!- le recriminó tirándole del cabello tres veces más, lo que ya comenzaba arder. - Michael......te juro......que yo......no.....no.....- Priscille ya no sabía que hacer, si intentar detener el tirón, sobarse la mejilla, explicarle lo que realmente ocurrió o evitar llorar, sabía que cualquiera solo lo irritaria más por lo que debía eliminar el que generara mayor peligro, aunque en el fondo supiera que era inútil. - Y entonces por qué vino la policía?!......por qué?!- le reclamó presionando un costado de su cara contra la almohada con tanta fuerza que la pobre mujer sentía que si presionaba un poco más podía romperle el cráneo- por qué? - Ellos dijeron......que urgencias..... urgencias los llamó y quer.....querian ahhhh.....- exclamó con dolor cuando Michael clavó sus uñas en su cabeza- que.....ahhhh - Qué querían?! - Quer...... querían...... cerrar el caso...... - Y qué les dijiste?!- cuestionó y de nuevo la tomó del cabello pero ahora aún más cerca de la cabeza, levantandola, lo que la obligó a sujetarse del brazo de su esposo. - Yo no les dije nada...... nada........ - Y qué te preguntaron?- finalmente Michael la soltó pero lo hizo aventandola, haciendo que se golpeara en el brazo contra el buro junto a la cama. - Ugh!- involuntariamente Priscille emitió un pequeño quejido por culpa del golpe. - Qué?!..... de qué mierda te quejas?! Y ese simple cuestionamiento le hizo saber a Priscille que había llegado el momento de guardar su dolor para ella, Michael estaba comenzando a enfurecerse más y si hacía el menor ruido que le resultara desagradable desataria el infierno que de sobra conocia, así que se tragó su dolor y sus lágrimas para decirle lo que deseaba. - De n.....de nada..... ellos.....querían saber porqué llegué aquí....... pero yo les dije.....que fue por un aborto espontáneo y después solo pre.....preguntaron si había recibido algún golpe o.....o.....maltrato pero yo sé que no..... así que se los dije y finalizaron diciendo que si podían cerrar el caso y les dije que.....que.....que....si- explicó tratando de sonar convincente pero dado su estado era imposible. Michael arqueó la ceja, clavando su penetrante mirada en Priscille que trataba de verlo fingiendo una sonrisa aunque su cuerpo ya era presa del miedo y el temblor era difícil de disimular. - Eso espero......porque tú sabes que no hay nada que decir, verdad?!- cuestionó entre cerrando los ojos y apretando los labios. - Si.....lo sé!- Priscille repuso con una deprimente sonrisa. - Más te vale- Michael se acercó a ella otra vez mientras la mujer se replegaba contra las almohadas pues la forma en que él la veía parecía que no estaba del todo conforme- porque me doleria saber que tú.....o esa enfermera que es tu amiga......y con la que has andado saliendo sin mi permiso...... están diciendo cosas que no son ciertas- sentenció muy cerca de la cara de Priscille. - Jamás te haría algo así. - Lo espero.....por tu bien.....ahora explícame por qué has estado paseando por el hospital sin mi permiso? Priscille volteó a verlo con sorpresa, había sido una vez y según le había comentado Elizabeth, nadie llegó a buscarla, lo cual la había dejado tranquila pero al escucharlo hablar de eso supo que su esposo siempre la vigilaba, como tantas se lo dijo. - Solo salí ayer con ella.....fuimos a la cafetería de este piso.....eso fue todo. - No mientas- pero el tono tan bajo que usó la hizo sentir un horrible escalofrío que le recorrió todo el cuerpo. - Te juro que así fue .....fuimos a comer solamente. - Sé que no fue así...... a dónde más fuiste? - Fuimos a comer.....te lo jur..... Desgraciadamente, la mujer no pudo terminar su explicación, Michael le soltó un fuerte manotazo directo a la cara. - Creés que soy un idiota al que puedes engañar?!.....eh?!- repuso empezado a empujarle la cabeza cada vez más fuerte. - No....no....no.....te juro que solo fuimos a la cafetería a comer y luego me llevó a dejar unos papeles y regrese aquí. - No mientas!!!- y de pronto Michael le soltó otra bofetada con el dorso de la mano sacandole sangre- el doctor dijo que saliste sin su permiso!!! Priscille se quedó atónita, según la enfermera Elizabeth había pedido el permiso del médico y él lo había autorizado, no era posible que ella le mintiera al respecto, lo único que podía ser es que ese hombre mintiera para evitarse problemas con Michael y sus poderosos amigos. - Pero él doctor...... él dijó.....- y aunque ella trataba de justificar su proceder, su esposo ya estaba más allá de eso por lo que de nuevo la jaló del caballo sin embargo, en esta ocasión también la tomo por el cuello. - No mientas...... él ya me lo dijo todo!!!- exclamó muy enojado apretando su agarre. Michael la soltó del cabello, solo para sujetarla del cuello con ambas manos mientras la presionaba contra las almohadas, la mujer apenas y podía manotear y patalear contra la cama y el cuerpo de su esposo, porque si, el hombre la estaba estrangulando. Los ojos de Priscille se abrieron producto de lo que su esposo hacía pero también por la sorpresa, él jamás había llegado a este nivel, jamás, aunque le había dado golpizas tan brutales que la tiraron en cama incluso por semanas, nunca había intentado atentar contra su vida y sin importar lo mucho que estaba luchando para que la soltará, cada movimiento de ella producía el efecto contrario en Michael, haciendo que su cuerpo sintiera que comenzaba a caer en un agujero profundo. - Mich...agh....Mich....agh agh agh.... po...fa...agh...agh...Micha.....agh.....- pero sin importar lo que intentara pedirle, él no podía o quería detenerse, el semblante de Michael desprendía una furia tan bestial que la mujer sintió terror absoluto. Afortunadamente, Michael no tenía intenciones de matarla, al menos por ahora, así que la soltó provocando tos en la mujer que apenas sintió que las manos de su esposo la habían soltado, se enderezó de inmediato con la esperanza de recobrar el aire que por un instante le fue arrebatado. Mientras Michael se peinaba su cabello y se sentaba en los pies de la cama con increíble calma que no parecía el mismo que acababa de intentar quitarle la vida a su esposa. - Por qué haces que me enfade contigo, preciosa?!- cuestionó acariciándole las piernas- yo no quiero lastimarte y lo sabes.....sin embargo me obligas a hacer cosas que no quiero..... perdóname cariño...... pero trató de entenderte y mira como me pagas...... Pero Priscille aún no podía responder, la garganta le dolía y le era imposible recobrar la respiración con normalidad. - Perdóname mi amor...... pero tú sabes lo mucho que odio las mentiras además......no fue fácil para mi enterarme que no podré ser padre, fue muy fuerte para mi....... tú sabes lo ilusionado que estaba por eso y me duele saber que decepcione a mamá por tu culpa......es demasiado!- sentenció provocando que su esposa volviera a verlo. Al fin Michael se había enterado, era consciente que eventualmente se enteraría, era algo que no iba a poder ocultar por mucho tiempo pero ahora era consciente que eso solo significaba que el resto de su vida sería un constante de reproches. - Tú sabes que mi madre quería un nieto mio.....su único hijo varón......ahora no podré verla a la cara......y todo por tu culpa. Michael ya comenzaba con los reproches y Priscille sabía que era solo el inicio pero lo más increible de todo esto, era que ese hombre no fuera consciente de la responsabilidad que tenía sobre la condición de su esposa, al fin y al cabo era el único responsable del aborto, no solo por los golpes que le dió semanas antes sino por lo insensible que fue al momento de intimar con ella. - Cómo es que me casé con alguien que ni siquiera puede darme un hijo?!- se preguntó mirandola con desprecio pues aunque quisiera ocultarlo, eso era lo que sentía por ella. - No....no fue mi culpa- sentenció tontamente pues lo que menos quería escuchar Michael era eso. - Qué dijiste?!...... qué dijiste?!- preguntó levantándose de la cama mortalmente serio y al ver como su semblante se oscurecio la mujer se arrepintio en el acto. Y no tardó en comprobar lo poco oportuno que fue, el hombre le soltó otra bofetada con tal fuerza que la parte superior del cuerpo de Priscille casi salió de la cama mientras una pequeña cantidad de sangre salía disparada de su boca. - Cómo te atreves a decir que no es tu culpa?!- reclamo molesto jalándola del brazo bruscamente haciendo que Priscille sintiera un tirón en el cuello- entonces de quién fue la culpa?!......eh......de quién?! - Yo no.....no sabía que.....que.....que mi cuerpo no servía......yo no.....eso fue lo que traté de decir- Priscille trataba de calmar la molestia de su esposo que ya comenzaba a sentirse en el agarre de su brazo. - Si.....no sirvió para eso.....pero también es mi culpa, te he consentido demasiado pero ahora.....ahora será diferente, desde hoy aprenderas cual es tu sitio!- y la soltó de pronto dejándola consternada pues eso sonaba a una amenaza. Priscille trago grueso y fue incapaz de levantar la mirada, el miedo se hizo más latente en su cuerpo ahora que conocia las crueles intenciones de su esposo. - Ya he comenzado a reparar ese error.....despedi al ama de llaves y a su esposo, no quiero gente que te consecuente tus tonterías en casa- y esa noticia la dejo devastada, la señora Eloise y Jeff eran los únicos que le mostraban un mínimo de consideración en esa casa y sin ellos ahora estaría a su suerte, tendría que encargarse de la comida, del arreglo de la ropa de Michael, incluso cuando ni siquiera pudiera moverse, no habría nadie que la cuidara o le ayudara a limpiar cuando a su esposo se le despertara el monstruo que llevaba dentro, ahora si estaba completamente sola- espero que así empieces a comportarte como mi esposa.....a la altura de mi nivel.....escuchaste?!- cuestionó, tomandola de la mejilla bruscamente, obligandola a verlo. A ella no le quedó más remedio que asentir, después de todo ya no habia nada más que pudiera hacer, y por primera vez en años sintió un absoluto terror, se sintió sola y abandonada, Michael no parecia él mismo, al menos no el que había mostrado en sus ultimos años de matrimonio, ahora su rostro se veía siniestramente amenazante y si, ni siquiera estando en el hospital se detuvo para golpearla, no quería imaginar lo que pasaría en cuanto regresara a casa. Sin embargo, por el momento no habria nada que pudiera hacer más que permanecer con la incertidumbre, le quedaban menos de dos días en el hospital y ahora que su esposo sabía lo de su infertilidad, el odio que sentía hacia la enfermera Elizabeth que fue la unica que le mostró un poco de humanidad aunado al despidió de los únicos empleados que la veían como un ser humano y no como un desperdicio, había llegado al punto cumbre y lo que se avecinaba parecía ser la muerte. - Me tengo que ir.....y no quiero enterarme que volviste a salir sin mi autorización.....y limpiate esa sangre, dios, que insoportable!- pero no hubo amabilidad en sus palabras y mucho menos en el golpe que le dió con la almohada en la cara. Michael se fue sin más, solo se arregló la ropa y su aspecto para salir con una satisfecha sonrisa en la cara, Priscille observó todos sus gestos y le pareció increiblemente absurdo como cambio su semblante de un momento a otro, al salir no parecía un hombre amenazante o agresivo, en realidad era bastante encantador con el resto del mundo y por eso todos pensaban que era el marido perfecto. La pobre mujer se quedó limpiando su rostro e intentó levantarse para ir al baño, aún le dolía la cabeza y le ardía el cuello, pero tambien sintió cierta inmovilidad, hacer algunos movimientos de cabeza le costaba pero ya lo había pasado antes y no necesito un medico para saber que el tirón que Michael le dió tan bruscamente le provoco el latigazo cervical. Priscille se sobó el cuello desde el frente a la parte posterior mientras el llanto comenzaba a salir de sus ojos, pues aunque su esposo no lo dijo directamente, la había amenazado pero lo peor fue pensar en la forma que la estranguló, jamas llegó tan lejos y al fin comprendió que su vida corria riesgo, Michael ya habia visto que podia herirla aún más y dados los acontecimientos, era muy posible que se volviera su método favorito para atormentarla y por primera vez se cuestionó si estaba dispuesta a convertirse en una historia más o en una simple estadística.
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