18. Un sincera sonrisa.

4499 Palabras
El trayecto hacia la casa estuvo envuelto con interminables sollozos que Priscille dejaba escapar, pero es que en realidad nunca estuvo en una situación tan peligrosa, al menos no con un perfecto desconocido y quizás pudo haber salido de ahí pero parecia que sus recuerdos simplemente no dejaban de atormentarla, y no era solo por el acoso que tuvo que soportar con anuencia de Michael sino por el recuerdo de las violaciones que sufrió a lo largo de los años a manos de su esposo. Pero Jacques no la dejo sola ni un solo momento aunque eso significara preocupación para Gabrielle, él se sentó a su lado en el automóvil y la contuvo todo el viaje consciente de la desagradable situación que estuvo a punto de vivir. Gabrielle en cambio se limitó a observarlos a traves del espejo retrovisor sabiendo que Jacques no se había comportado de esa manera sin razón, después de todo llevaba demasiados años de conocerlo para saber que ahí había algo que quizás ni siquiera él estaba dispuesto a reconocer. Pero nada se dijo durante el trayecto a excepción de las miradas que de pronto se cruzaban entre si, pero todos lucian preocupados o molestos, no fue hasta que llegaron a casa de Gabrielle que el silencio se rompió. - Jacques...... deberías......- Gabrielle comenzó a hablar tenía toda la intención de repetir aquella advertencia que le hizo en su oficina pero al verlo proteger a Priscille y la forma en que la consolaba sabía que en este punto resultaba inútil, lo conocía lo suficiente para saber que esta no era una preocupación pasajera. Así que solo lo miró fijamente tratando de discernir si valía la pena o solo le quedaba esperar lo mejor de todo esto pero dado el estado en el que se encontraba lo mejor por ahora era dejarlo pasar y mañana hablar tranquilamente, de cualquier manera lo que pudiera decirle solo provocaría más molestia y por la forma en que la veía de vez en cuando era claro que la culpaba de lo que pudo haber pasado, así que se limitó a dar un par de palmadas en la portezuela del automóvil acompañado de un asentimiento como consciente que quizas ya era demasiado tarde. Y en cuanto ella se acercó a la entrada de su casa, el chófer se dispuso a poner en marcha el vehículo, ellos tampoco estaban en mejor condición que Gabrielle, sin importar que no habían estado presentes en la fiesta, por órdenes de Inès, la furiosa mirada que Jacques les dirigía cada que le era posible les dejaba en claro que ellos tambien eran culpados; así que todos parecían querer pasar desapercibidos y evitar el golpe de su furia. Pero lo único que a Jacques le importaba era que Priscille finalmente había podido encontrar un poco de calma, su llanto lentamente se fue convirtiendo en sollozos en los brazos del hombre hasta que terminaron por ser solo eventuales suspiros de dolor y frustración al recordar cómo pudo ser tan inocente, o tal vez tonta, de permitir ser arrastrada a un peligro tan evidente. - Señor, hemos llegado!- repuso el guardaespaldas con un tono demasiado amable pero dadas las circunstancias era mejor parecer demasiado complaciente a ese enojo en Jacques. - Guarda el vehículo- sentenció como única respuesta mientras tomaba la mano de Priscille para que ambos bajaran. Así rápidamente otro de los guardaespaldas del automóvil que iba detrás de ellos se apresuró a abrir la puerta dejando que la pareja descendiera en tanto hacía un pequeña reverencia, Jacques no dijo nada, no hubo el habitual gracias o el discurso de agradecimiento por su labor, no, lo único que hubo fueron miradas de reproche a cada persona que se cruzaba en su camino y que de alguna forma pudo evitar ese desaguisado. Sin embargo, su principal prioridad por ahora era el bienestar de la mujer a su lado por lo que de inmediato la rodeó con su brazo sobre el hombro para llevarla al interior de su casa en donde tendría la oportunidad de saber con exactitud lo que había ocurrido con aquellos tipos. Pero Priscille había notado el constante enfado en la forma en que miraba a sus colaboradores, y aunque hubiera querido culpar a alguien más, en el fondo sabía que fue ella, ella y sus fantasmas los que la habían orillado a actuar de forma tan ingenua y tenía que admitirlo y disculparse frente a él. - Yo solo trate de ayudar- sentenció mientras subían los escalones hacia la entrada principal. Sin embargo, esa respuesta no era algo que Jacques deseara escuchar y de inmediato se detuvo un par de escalones, mientras Priscille continuaba su andar, mirándola con incredulidad y al sentir su ausencia, volteó a buscarlo dándose cuenta que la veía con un semblante preocupado y el ceño bastante contraído además de que cierta confusión asomaba entre sus rasgos, la pareja se quedó mirándose fijamente tratando de comprender lo que había ocurrido en ese incidente pero algo era seguro para él, esa no era la clase de ayuda que deseaba y debía dejárselo en claro así que la alcanzó, subiendo el par de escalones, se paró en frente de ella y con suavidad la tomó de los hombros, viéndola con esa irremediable ternura que solo ella le despertaba. - Escúchame bien- exclamó con mucha calma para hacerse entender- jamás, nunca, jamás aceptaría conseguir algo de forma tan cuestionable, jamás, hacer algo así o permitirlo siquiera sería una deshonra para mí, no podría verte a la cara, a ti o cualquier otra mujer si accediera a usar tácticas tan despreciables......no es así como voy a conseguir ganar, porque no sería un triunfo honorable, preferiría mil veces perder con la cabeza levantada que ganar con el rostro agachado. Esas palabras dejaron desencajada a Priscille, ella solo había sido parte de esos ofrecimientos e intercambios y jamás vislumbró un asomo de vergüenza o arrepentimiento, y eso solo la confundía pues no podía entender como Jacques, un hombre que acababa de conocer le mostrara más respeto y consideración que aquel con el que se había casado. - Así que no vuelvas a creer que tienes que ayudarme de cualquier manera, entendido?!- dijo con ternura y una amble sonrisa que iluminó el triste y derrotado corazón de Priscille- ahora ven.....te daré algo para que te calmes!!- y de nuevo la rodeó con su brazo, llevándola al interior de la casa. No se dijo más, la pareja solo caminó hasta la sala de la casa en donde Jacques ayudó a Priscille a sentarse para después encender la chimenea y dirigirse a la cocina, no sin antes ofrecerle una suave manta a la mujer que no dejaba de temblar, aunque era dificil distinguir si esa reacción era consecuencia del miedo o del frio, pero ella solo podía agradecer ese amable gesto que parecía ser único en un caballero como él. - Te preparare un té que solía darme mi nana desde que era niño para calmarme cuando estaba asustado.....es bastante efectivo y te aseguro que te ayudará a dormir- gritó desde la cocina mientras Priscille miraba a su alrededor lo solitario que parecía el lugar- es algo bastante ancestral y poco ortodoxo, pero es una receta que preparaban sus antepasados.....o al menos es lo que ella solía decir. - Y es legal?!- cuestionó al escuchar la afirmación de Jacques, provocándole una estruendosa carcajada. - Ahu.....si, al menos para su pueblo, ella era de la tribu kawchodinne, una nativa canadiense. - Entonces debe ser algo bueno. - En realidad si, a mí solía dármelo para ayudarme a descansar o relajarme cuando estaba muy preocupado- sentenció llevando consigo una taza con una infusión que tenía un olor a flores bastante sutil y agradable, que en cuanto tocó las manos de Priscille inundó su nariz. - Huele delicioso, qué es?! - No lo sé- repuso ganándose la confundida y divertida mirada de Priscille- es una receta ancestral. - Y cómo es que la consigues?!, ella aún te lo prepara?! - No, Ahnah falleció hace 12 años.......y su cuerpo fue enterrado en el Gran Lago del Oso, en el noreste- exclamó Jacques sentándose a su lado. - Y cómo es que sigues consiguiendo esto?!- cuestionó la mujer levantando su taza. - Su hija me lo manda cada que se lo pido pero nunca ha compartido la receta. Priscille asintió tomando el primer sorbo de su bebida que sabía a rosas y brandy. - Tú nana te daba brandy cuando eras niño?!- preguntó con un poco de sarcasmo pues era difícil ignorar el sabor a alcohol. - Jajajaja- de nuevo Jacques soltó una risilla un tanto avergonzada- no, así lo preparaba cuando ya era un poco mayor- aceptó guiñándole el ojo. - Ya veo- pero la pena que sintió Priscille al ver ese gesto la llevó a agachar la mirada. Y así otra vez, el silencio volvió a reinar en aquella sala, la pareja se limitó simplemente a ver el danzar de las llamas de la chimenea en completo silencio hasta que Priscille terminó su bebida, y si, sorprendentemente podía decir que tuvo un efecto casi inmediato, pues su cuerpo se relajó y todos sus temores y angustias parecían quemarse en aquel fuego. - Lamento que hayas tenido que salir así de una fiesta tan importante- Priscille sabía que a pesar de lo mucho que Jacques se preocupó por ella y la defendió, ese evento no dejaba de ser un parte aguas para su campaña. - Lo único que yo lamento es no haber podido comer!!- respondió sobándose su estómago mientras se recargaba contra el respaldo del sillón. Priscille sonrió al ver que parecía un pequeño preocupado por su estómago más que por lo que ese incidente podría significarle. - De verdad lo siento- repitió con seriedad pues aparentemente él no le quería dar la importancia que debía. Jacques volteó a verla y en efecto lucia bastante contrariada, no podía decir que él no estaba preocupado pero, como bien lo dijo, tampoco pensaba hacer tratos a base de algo tan despreciable y mucho menos podía aceptar que alguna mujer lo hiciera por él, qué clase de hombre sería entonces? - Bree- habló enderezándose y tomándola de la mano- lo que te paso en la fiesta fue inaceptable......y no iba a permitirlo o permanecer impasible, si pierdo el apoyo de Inès, bien, pero jamás lo aceptaré a través de una condición tan asquerosa.......y no te disculpes porque la única que no es culpable eres tú, yo no debí irme sabiendo que esos hombres estaban comportándose de forma tan......lasciva, Gabrielle no debió dejarte sola y los guardaespaldas deberian estar haciendo su trabajo- aclaró muy serio, ante lo que Priscille comprobó que, en efecto, Jacques los culpaba a todos menos a ella y sabía que nadie era responsable más que sus traumas y miedos, lo que la obligaron a ponerse en peligro. - Aún así yo debí ser más cauta. - Quizás pero eso no debió significar que te tratarán asi. - Ellos eran importantes para tu campaña?!- era una respuesta que de sobra conocia pero aún así deseaba saber que tanto podría afectarle. - Auh....ni mucho ni poco, eran un par de sindicatos bastante importantes pero nada que marcara una gran diferencia.......pero no te preocupes por eso, deberíamos estar pensando en que vamos a comer- Priscille lo miró fijamente ante la respuesta, no sabía si confíar en lo poco que parecía importarle a Jacques, sin embargo, no tenía más opción que confíar en su palabra, al menos hasta que pudiera averigüar con Casey que tanto lo afectó el incidente de esta noche. - Ya es algo tarde para eso. - No, tal vez no......creo, y si no te importa, que tengo algo de pizza...... quizás podamos cenar eso. - No hay problema siempre que no incomodes a tu servicio por eso- exclamó Priscille mientras Jacques se levantaba del sillón. - En esta casa no hay servicio, lo detesto para ser honesto- Priscille lo miró algo confundida sobre todo porque el lugar parecía muy limpio aunque si solo habitaba él, no habría mucho que limpiar en realidad- solo vienen a hacer el aseo y se marchan...... así es mejor y tengo privacidad- aclaro mientras la mujer miraba a su alrededor. - Y también te cocinan supongo- dijo Priscille siguiéndolo hasta la cocina. - Si, aunque regularmente de eso me encargo yo.....es como un calmante, después de un estresante día me sirve para relajarme......en realidad la pizza que vamos a comer, yo la preparé- sentenció con total orgullo. Y de inmediato puso manos a la obra, sacó la pizza del refrigerador y la colocó en el horno mientras se dedicó a poner la mesa con todo lo necesario y hasta lo que no, pues no sabía como comía Priscille esta clase de alimentos así que optó por poner cubiertos y servilletas e incluso puso un lindo florero con lavanda un poco marchita pero que aún mantenía cierto encanto. - Lavanda?!- Priscille señaló el pequeño detalle pues parecía que la flor se estaba volviendo algo muy de ellos. Jacques levantó su mirada risueña hacia ella pero no respondió en lo absoluto, no había sido algo planeado, aunque resultó perfecto así que hizo que la mujer le respondiera con complicidad a traves de una sonrisa, después de todo, aquello era su secreto. El hombre volvió a sus labores en tanto Priscille lo observaba maravillada, Jacques no parecía la clase de hombre que supiera incluso calentar agua pero se movía tan orgánicamente por la cocina que empezaba a creer que probablemente tenía más experiencia que ella y eso le resultaba fascinante. - Lista?!- cuestionó el hombre deteniéndose de pronto frente a ella y extendiendole la mano. Priscille miró ese gesto, el contacto con Jacques se había vuelto demasiado constante en los últimas horas y en cualquier otro momento se habría negado rotundamente, sobre todo, por lo que eso significaba ante Michael y aún sabiendo que estaba mal, pues seguía casada, sentia una agobiante calma con ese sutil toque así que correspondió sin dudarlo. El hombre caminó con ella de la mano hasta el comedor donde ya los esperaba un jarra con clericot y una deliciosa pizza que lucía mejor de lo que ella pudo imaginar y para ser justa olía muy rico así que ansiaba saber si todo esto terminaría confirmándose con el sabor. Por lo que en cuanto tomó asiento, Jacques la agasajó sirviendole un gran trozo de pizza que parecía derretirse por el suculento queso que escurria de ella y dado que también tenía hambre, no esperó a darle el primer mordisco comprobando que el aspecto y el olor eran prueba suficiente de su exquisito sabor. - Uhummmm......esta..... deliciosa!!!- exclamó bastante complacida por el sabor. - Gracias!!!!......a poco tenías tus dudas?!- cuestionó fingiendo indignación y lo que obtuvo como respuesta fue una pícara mirada cargada de una ligera culpa- ya veo......- asintió Jacques. - En mi defensa no pareces la clase de hombre que cocina. - Mi nana solia decir que un hombre que no sabe cocinar es un inútil en esta vida...... así que...... - Parece que te enseñó muy bien...... aunque si me permites darte un consejo......con un poco de eneldo en la salsa le darías un sabor más italiano. Jaques miró su rebanada de pizza a medio comer mientras arqueaba la boca hacia abajo y asentía con agrado. - No lo había considerado...... deberé probarlo aunque tendrás que enseñarme exactamente como usarlo. - Quizás debería cocinarla yo.......- indicó muy alegre sin embargo, recordó su estado civil y lo inapropiado que sería- como agradecimiento por lo que hiciste por mi está noche- desde luego que no iba a retractarse pero al menos debía dar una excusa válida para la propuesta que hizo con tal impulsividad. - Seria aún mejor.......- y de pronto el silencio se apoderó de Jacques y la seriedad se reflejaba en su rostro, pero necesitaba saber que había pasado con exactitud en aquella cava- qué paso realmente?!- cuestionó mirando fijamente a su acompañante. Priscille ya había olvidado aquel incidente, la compañía de Jacques había logrado ese milagro sin siquiera proponérselo así que volteó a verlo con curiosidad. - Qué ocurrió con esos hombres?! La mujer asintió mientras dejaba su comida en el plato y se limpiaba la comisura del labio pero la pregunta de Jacques era bastante justa y desde luego que merecía una explicación. - Me invitó a bailar y accedí..... tontamente.....en la plática me insinuó que necesitabas su apoyo y que si yo era amable con ellos, podrían considerarlo- aceptó bastante avergonzada- aunque no creí que se refería a...a....a....bueno- aclaró mirando su cuerpo- tú sabes. Jacques asintió pues para él fue evidente desde un inicio a que se referian esos hombres con aquella frase así que levantó su mano para que ella no tuviera la necesidad de decirlo en voz alta. - Y de pronto me jaló......no me dejó reaccionar y me llevó prácticamente a rastras hasta la parte trasera de la cava...... ahí llegó su amigo y ambos intentaron que bebiera con ellos...... desde luego que me negué aunque no les importó, siguieron insistiendo que si aceptaba beber con ellos una copa tú obtendrías su apoyo...... por eso acepté el primer trago pensando que me dejarian ir......pero volvieron a insistir y ya que negué con más firmeza me acorraló con su.....su....su..... asqueroso cuerpo- sentenció con repulsión al pensar como aquel hombre había intentado sobrepasarse recordándole los momentos en donde Michael era el primer promotor de tal aberración. Jacques volvió a apretar la mandíbula y al escuchar aquella historia no pudo evitar que su cuerpo se tensara al imaginar como ese grotesco ser pudo haberla lastimado. - Y bueno el resto ya lo sabes........afortunadamente llegaste a tiempo...... - Y por qué accediste a bailar con él en primer lugar? Priscille agachó la cabeza, aunque Jacques parecía muy comprensivo de alguna forma la responsabilizaba y no podía discutir que fue un acto bastante ingenuo de su parte además la vergüenza por haber permitido que la hicieran creer que ese era su deber era algo que no deseaba admitir. - Pensé que te ayudaría- aceptó con una pena tan profunda que casi lloraba. - Y por qué creíste que ese sería un buen modo de ayudarme?!- cuestionó bastante intrigado ante lo que Priscille solo agachó la cabeza, claramente no podía, ni debía, ni quería contarle sus razones o la historia que cargaba a cuestas pues no solo era el hecho de haberle mentido sobre su vida sino más que otra cosa se avergonzaba de las razones que la orillaron a actuar de esa manera, cómo podía decirle que alguna vez la orillaron, a base de amenazas y golpes, a ser amable con ese tipo de hombres sin sentir asco por si misma? - No....solo.....traté de ayudar- fue lo único que fue capaz de decir. Jacques suspiró con pesadez, no podía negar que pensaba que fue un acto bastante arriesgado de su parte, eso sin mencionar que no comprendía por qué creyó que debía hacer tal cosa, si, le había explicado que sintió que tenía hacerlo pero lo que no lograba comprender era por qué hacia algo que muchas mujeres habrían rechazado contundentemente desde el primer instante, y ya comenzaba a sospechar que aquello tenía que ver con su historia, una historia desconocida al menos para él y aunque deseaba saber que guardaba detrás de esos melancólicos ojos, al ver el semblante tan contraído y los ojos tan llenos de lagrimas que intentaba contener supo que no era necesario agobiarla con cualquier tipo de reproches pues después de todo no fue su culpa y solo trató de ayudar. - No lo vuelvas a hacer......jamas podría permitirlo- respondió con una dulce voz- por mi no tienes que hacer nada que no desees. Priscille levantó la mirada, aquellas palabras que sonaban tan simples para ella significaban tanto pues fue algo que Michael nunca le dijo y en cambio, Jacques había sido tan valiente y decidido que la defendió e incluso la protegió a riesgo de perder algo por lo que había luchado tanto e inevitablemente lloró, su llanto ya no pudo contenerse más y todas esas emociones que la habían agobiado finalmente se desbordaron de sus ojos. Pero no era un llanto triste, si bien se sentía aún avergonzada y deprimida por todo lo que este incidente le recordó, su llanto se debía más a la calidez que sobrecogió su corazón al escuchar la absoluta sinceridad en tales palabras, porque simplemente había olvidado como se sentía aquel respeto y dignidad que podías obtener a través de otros y hoy aquí un perfecto desconocido se lo devolvía. - Descuida.....nada de eso fue tu culpa y jamás dejare que pase de nuevo, no te atormentes.....por favor, no lo vale- Jacques trató de consolarla porque al ver lo desbordado de su llanto creyó que seguía asustada por lo ocurrido. - Gracias!!- exclamó Priscille con una mezcla de regocijo y dolor y desde luego que Jacques no esperaba tal respuesta así que se quedó mudo causándole una risilla a la mujer- gracias por esto!!- sentenció aclarando ligeramente la situación. De nuevo Jacques atribuyó tal respuesta a lo que hizo al defenderla y cuidarla pero a lo que en realidad Priscille se refería era al hecho de que comenzaba a devolverle algo que creía había perdido. - Gracias!!!- repitió con alegría. Jacques sonrió al verla más tranquila y levantó su copa para brindar con ella, esperando que este mal trago quedara en el olvido para ella pues para él difícilmente era algo que podría superar y aunque por el momento no podría hacer nada esperaba poder ganar y darles un escarmiento suficiente para asegurarse que esto no volviera a pasar con ninguna mujer. - Y entonces..... cuándo podré probar tu famosa pizza con eneldo?!- cuestionó Jacques para romper el pesado momento que acaban de revivir. - Jajaja.....- Priscille soltó una gran carcajada algo que la dejo sorprendida a ella misma pues hace tiempo que no se había reído o sonreído siquiera, con tanta honestidad como acababa de hacerlo- jajaja.......uhum.....en agradecimiento por lo que hiciste lo cocinare tan pronto como sea posible. - Conozco esas promesas.......soy político, será mejor que le pongamos fecha!!!- exigió acentuando más la sonrisa en Priscille. - Bien, mañana por la tarde lo haré.....te parece?! - Una fecha bastante plausible.......trato hecho- exclamó extendiendo su mano hacia su acompañante para sellar su pacto. Y en este punto Priscille ni siquiera consideró lo cuestionable de lo que estaba pasando, comenzaba a sentirse tan bien y tan relajada, a pesar de lo que paso en la fiesta, que simplemente accedió a sellar el trato. - Entonces es un pacto de sangre- repuso Jacques con tanta solemnidad que de verdad parecía que habían hecho un juramento inquebrantable y Priscille volvió a sonreír genuinamente, incluso, aunque no lo decía, a ella misma comenzaba a sorprenderle escuchar esos pequeños ruidos de alegría saliendo de su boca y a diferencia de tantas veces, las mejillas comenzaban a dolerle pero ahora no era por los golpes. Por primera vez estaba disfrutando un momento y durante el resto de la cena pudo olvidarse de su pasado, compartiendo una amena charla sobre temas sin importancia, incluso permanecieron en el comedor despues de haber terminado su comida, solo disfrutando su charla y su copa de clericot, hasta que los bostezos de Priscille comenzaron a hacerse constantes. - Creo que es hora de dormir!!- exclamó Jacques quien, sin importar sus deseos de permanecer ahí a su lado, supo que no era correcto para ella así que decidió que el día tenía que terminar. - Ya es algo tarde....- admitió un tanto apesadumbrada pues tampoco deseaba terminar esta charla. Y mientras ambos se levantaban de su asiento se sonrieron con fingido convencimiento, pero el tiempo los sorprendió cuando el reloj de la sala marcó las doce de la noche, aparentemente el día si había terminado y algo más tarde de lo que pensaron. - Deberás quedarte esta noche- sentenció Jacques atrayendo la confundida mirada de Priscille, pues si bien habían compartido un agradable momento, quedarse era algo que para ella ya salía de toda proporción, era su jefe, ni siquiera podía decir que era su amigo y no era correcto, muy a su pesar seguía siendo una mujer casada- la casa la cierran a las 11 de la noche- exclamó señalando hacia afuera en donde las luces de la casa de huéspedes eran inexistentes- y por seguridad ponen la alarma......yo no sé cual es la clave y si entras terminaras despertando a toda la casa.....eso sin mencionar que la seguridad de la zona llegara a averiguar que esta ocurriendo y lo hará acompañada de las patrullas- explicó al ver la confusión de Priscille- no quieres eso o si? La mujer miró hacia el jardín para comprobar lo que Jacques decía y en efecto, ya no había ninguna señal de movimiento, y no era una persona tan desconsiderada para armar semejante escena, lo único que esperaba es que la casa de Jacques estuviera habilitada para recibir huéspedes. - La recámara que suele usar Gabrielle cuando se queda a dormir, esta perfectamente acondicionada- indicó Jacques dirigiendose hacia las escaleras. Priscille ni siquiera había dado una respuesta pero aparentemente ya no le quedaba alternativa, y en ese instante los nervios por imaginar lo que podría pensar y hacer Michael si la viera bajo estas circunstancias comenzaron a agobiarla, sin embargo, a pesar de su estado siguió a Jacques hasta una elegante y cómoda habitación en el primer piso, aunque lo hizo en completo silencio. - Aqui suele quedarse Gabrielle- y efectivamente, en cuanto entraron, Priscille descubrió que la recámara esta muy bien acondicionada para acogerla. - No se molestara.......- cuestionó pero no pensando en Gabrielle precisamente. - Por qué lo haría?- y ante la pregunta, la mujer levantó sus ojos hacia Jacques, parecía bastante confundida por la pregunta que le acaban de hacer pues ella soltó ese cuestionamiento sin querer pensando en Michael, sin embargo, no iba a decirlo. - Porque no soy ella- fue lo único que atino a decir. - No lo eres y no me vas a despertar a las cinco de la mañana o si?!-Jacques contestó muy tranquilo y de nuevo, y a pesar de su nerviosismo, Priscille volvió a sonreír mientras negaba con la cabeza- además....es mi casa.....entonces bien, descansa y si necesitas algo mi recámara esta al otro lado del pasillo. Y esa pequeña y tímida sonrisa volvió a hacer acto de presencia. - Gracias!!!- exclamó Priscille en cuanto él llegó a la puerta. El hombre volteó a verla y asintió en respuesta, sin embargo, y aunque él no lo supo, el agradecimiento no era por hospedarla esta noche, quizas si hubiera prestado un poco más de atención se habría dado cuenta que el tono que Priscille usó estaba cargado de un fuerte y profundo simbolismo, pues lo que ella realmente le agradecía es que sin darse cuenta le estaba devolviendo la confianza y más importante la fe que le habían arrebatado.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR