Pasaron tres días para que Priscille reaccionara y en todo este tiempo Michael estuvo ahí pero solo para asegurarse que la policía no volviera a intervenir, poco le importaba la salud de su esposa y si no hubiera sido para averiguar la razón de su desmayo y poder crear una excusa creíble ni siquiera habría preguntado cómo estaba.
De hecho despues de saberlo solo se encargó de solicitar una cama en una habitación privada VIP con personal médico exclusivo, así dejó fuera a la gente de urgencias que de memoria conocian el protocolo pero como en realidad la causa del estado de Priscille era confusa el personal decidió no intervenir hasta que ella despertara.
Y la mañana que lo hizo parecía bastante confundida por lo que se escuchaba y estaba a su alrededor, esta no era su recámara, en realidad no parecía ser ninguna de las habitaciones de la casa y las conocia todas gracias a que su esposo a veces la enviaba a dormir a otro lado cuando decía estar cansado de ella.
Así que trato de enfocar su vista para reconocer el lugar, apenas y alcanzaba a escuchar un constante bip pero nada parecia familiar, por lo que intentó reincorporarse y fue cuando se percató que estaba atada a algo, Priscille llevó su vista hacia su mano donde un tenía colocada una vía y el monitor, y en cuanto lo hizo comprendió que se encontraba en un hospital, otra vez, así que obligó a su mente a recordar lo ultimo que había pasado con Michael, e inevitablemente una lágrima rodó por su mejilla al tener que revivir aquella imagen en donde su esposo de nuevo la había forzado.
- Buenas tardes- la voz de una enfermera de mediana edad le llamó la atención momentáneamente sacándola de aquellas odiosas imagenes que atestaban su cabeza- soy Elizabeth, estaré revisandote el resto del turno, tu nombre es......- pero Priscille no respondió, estaba incluso muy cansada para hacerlo- bien, Señora Morgan.....al parecer tiene....- la enfermera tuvo que revisar su historial clínico para saber que protocolo seguir con la elegante huésped VIP con restricciones de ingresos- tuvo un aborto espontáneo- habló con sarcasmo, pues alguien con su experiencia sabía que no era ese el causante de su estado, ya había visto muchas veces esos "accidentes" en otras tantas mujeres.
- Qué?!- Priscille volteó tan rápido como pudo hacia la enfermera, hasta este momento no sabía que estaba embarazada, ni siquiera sabía cuánto tiempo llevaba en el hospital- qué dijo?!
- Ahh.....yo.....lo lamento, lo siento en verdad, pensé que ya te habían informado......- exclamó la enfermera volviendo su vista hacia el expediente para corroborar los datos y medicamentos que debía administrar.
- Qué dijo?!- cuestionó de nuevo al ver que la enfermera no hacía más que dedicarse a su trabajo, sin embargo, no obtuvo respuesta.
La mujer caminó hacia el monitor y la vía para hacer el cambio de solución cuando Priscille la tomo muy suavemente de la mano, casi sin querer tocarla.
- Por favor......qué me pasó?!......cuánto tiempo llevo aqui?!
Desde luego que compartir esa información no era parte de su deber pero al verla en ese estado tan deprimente, sintió lastima por la gris presencia de la mujer que parecía una pequeña abandonada y asustada.
- Estas en el hospital hace tres días, llegaste inconsciente por un sangrado........estabas embarazada pero tuviste un aborto además......uhu......encontramos laceraciones vaginales en tu exámen pélvico, recientes y otras bastante antiguas........has sufrido abuso?!- cuestionó la enfermera muy amable tomandola de la mano, pero en ese instante el médico ingreso acompañado de Michael y el miedo que apareció de forma inmediata en los ojos de Priscille le confirmó a la enfermera que, efectivamente, ella sufría de violencia doméstica.
- Mi amor!!!- gritó el hombre con tal convicción que cualquiera pensaría que era un sentimiento genuino en tanto la abrazaba con emoción.
- Cómo esta la paciente?- cuestionó el médico mirando fijamente a la enfermera mientras Michael sujetaba fuertemente a Priscille esperando que no hubiera cometido alguna indiscreción.
- Acaba de despertar, esta confundida y quería saber cuanto tiempo lleva aquí......pero como le dije a ella, usted debe darle esa información- sentenció Elizabeth muy tranquila continuando con su trabajo como si nada.
- Efectivamente- el doctor solicitó el expediente para corroborar los cambios que habían hecho y firmar las nuevas ordenes- soy el doctor Wallace, el comisionado me pidió que la atendiera personalmente a petición de su esposo- y entonces la enfermera y Priscille entendieron que Michael ya se había encargado de manejar todo a su favor- usted sufrió un aborto espontáneo.
- Qué?!- cuestionó Michael muy sorprendido a pesar de que él ya sabía lo que había pasado, y de inmediato apretó más el cuerpo de Priscille tomandola de la mano para acompañarla en su dolor.
La pobre mujer quedó petrificada, y no era por la noticia, sino porque su esposo estaba ahí sujetándola con mucha fuerza de la mano que ante los ojos del mundo podría significar amor pero para ella una forma de amenaza.
- Cómo fue posible?!- indagó el hombre pues su esposa seguía asustada por tenerlo tan cerca- nosotros no sabíamos!!!!- exclamó intentando que las lagrimas aparecieran en sus insensibles ojos.
- A veces ocurre en embarazos primerizos, si la mujer no se cuida y no toma las medidas necesarias.......esto puede suceder- explicó el medico como si Priscille necesitara que le achacaran más culpas- tenía poco menos de dos meses y en una gestación tan corta......hay riesgos.
Los ojos de Priscille se llenaron de lagrimas pero no eran lagrimas de dolor, su pecho sintió un extraño alivio por haber perdido a ese bebé, era como si sintiera que fue mejor, sin embargo, todos creyeron que era por el dolor de la pérdida.
- Será una larga recuperación.....al menos necesito que se quedé aquí por otra semana para evitar que se presente alguna infección- repuso el doctor.
- Es necesario?!- desde luego que Michael no tenía la menor intención de que se quedara en el hospital pues cada segundo ahí era un riesgo para él- quizás pueda estar más cómoda en casa?
El médico lo dudo, miró al hombre y el mensaje que enviaba con la mirada pero dadas las condiciones de Priscille no podía enviarla a su casa pues el riesgo de muerte por infección era muy alto.
- Creo que será mejor si permanece aquí por un tiempo.....su situación es inestable y si ocurre alguna infección podemos manejarla mejor en el hospital que en su casa- indicó esperando no meterse en algún problema si este hombre resultaba más importante de lo que su aspecto decía.
Michael miró al médico, luego a la enfermera y finalmente clavó sus ojos en Priscille que no hacía más que mantener la cabeza agachada, él no estaba seguro de dejarla en el hospital pues no quería que dijera algo que no debía pero aparentemente no había opción y creyó que si insistia más podría levantar sospechas, iba a mantener su imagen de esposo abnegado hasta sacarla de este lugar.
- Si......creo que tiene razón- sentenció dándole a su esposa un enorme alivio pues mientras estuviera en el hospital al menos podía descansar- pero no quiero que nadie la incomode...... quiero que este tranquila y sin intromisiones, por favor, mantengan al personal que sea de estricta confianza y que no reciba visitas más que de la familia........es por su bien, estas de acuerdo, cariño?- cuestionó apretando aún más el agarre en la mano, gesto que solo notó la enfermera.
Pero el miedo y la confusión por la noticia hacían que ella ni siquiera pudiera hablar, así que solo asintió ligeramente, sabiendo que era lo que Michael deseaba.
- Así será, entonces la enfermera Elizabeth estara a su cuidado- indicó el medico pero había algo en esa enfermera que a Michael no le agradaba.
- Quizás deba ser alguien más.....no se ofenda pero ya esta algo grande y puede no tener la mente tan despejada para atender una emergencia y no me gustaría que mi amada Priscille estuviera en peligro por no contar con personal capacitado......si algo le pasara- volteó a ver a su esposa entre cerrando los ojos como un vano intento de parecer atormentado- yo no lo soportaría..... simplemente me moriría- indicó besando la mano que apretaba con tal fuerza que Priscille sentía que le rompería los huesos en cualquier momento.
Y al ver esa mediocre escena, la enfermera sonrió para si, sin embargo, entendía el miedo de ese hombre, cualquiera en su lugar estaría aterrado de lo que su esposa pudiera decir, pero no iba dejarla sola y en un intento de evitar que Michael se saliera con la suya tomó bruscamente la mano de Priscille para colocar la vía, demostrando que era indiferente en su trabajo.
- Doctor, la cama 210 VIP, quedó lista- dijo con desdén demostrando que no tenía intención de llamar a la mujer por su nombre, si ese hombre era capaz de actuar su aflicción, ella lo engañaría en su propio juego, dándole justo lo que buscaba con desesperación.
- El nombre de la paciente es Priscille Morgan- aclaró el médico congraciándose con el matrimonio y sus poderosos amigos.
- Lo lamento......suelo llamar por su número de habitación a los pacientes- explicó Elizabeth con indiferencia sabiendo que ese hombre estaba por morder el anzuelo, no era tan listo como pretendía y la enfermera lo sabía.
Y no se equivocó, Michael era tan obtuso que creyó en la aparente indiferencia de la mujer y eso era lo que necesitaba, gente a quien no le importara si era un número o una persona lo que había frente a ellos.
- Entonces asignare a un nuevo personal al cuidado de su esposa y yo estare monitoreando su evolución constantemente.
- No será necesario.....si la enfermera ya se está encargando, puedo seguir haciéndolo.......es mejor que ya este involucrada en el caso- intervino Michael cayendo en la trampa que le pusieron.
-Está seguro?!- indagó el médico confundido por lo que debía hacer.
- Por supuesto.
El médico no tuvo más opción que acceder, en realidad él nunca había trabajado con la enfermera Elizabeth pues él se dedicaba a la consulta privada pero había sido petición del comisionado Simon y eso no podía refutarlo.
Sin embargo, en medio de todo ese acto en el que cada participante estaba actuando, la enfermera fue la única que celebraba la estupidez de ese hombre pero dadas las evidencias que se habían reportado de urgencias no le cabía duda que lo era, despues de todo solo un estúpido golpeaba a una mujer.
El médico no demoró más y dejó claras indicaciones para que la recuperación de Priscille fuera lo más rápido posible y después en compañía de la enfermera se retiró dejando al matrimonio a solas aunque la mujer se fue con algo de temor por la paciente aunque confiaba que el hombre no fuera tan idiota para intentar algo en el hospital, en dónde, a pesar de sus poderosas amistades no podría ocultar sus fechorías.
- Uhum- exclamó Michael levantándose de la cama mientras negaba con la cabeza y mantenía ese semblante de desilusión- un hijo!!!......ni siquiera pudiste darme un hijo!!!- le reclamó con fastidio- eres tan inútil como mujer que ni siquiera tu vientre pudo hacer la única función que debió......eres una decepción!!!- sentenció tratando de culparla de lo ocurrido.
- No sabi.....yo no lo sabía- respondió Priscille con lágrimas en los ojos pero eso solo era por el miedo de quedarse a solas con él porque honestamente no podía sentirse triste por la pérdida.
- Uhum......cómo es posible que ni siquiera pudieras darte cuenta de algo tan importante?......dónde tienes la cabeza Priscille, de verdad que eres estúpida y patética.
- Lo siento- dijo agachando la mirada tratando de ocultar su nerviosismo por la posibilidad de que Michael explotará en cualquier momento.
- Y deberías por qué como mujer has fracasado magistralmente, no eres inteligente, no eres divertida, ya ni siquiera eres tan bonita, te estas haciendo vieja, ya estás algo usada, ya no me satisfaces y ahora para completar el cuadro de tu ineptitud, no pudiste darme un hijo...... tú de verdad que no sirves para nada- sentenció haciéndole saber que eventualmente ni siquiera querría usarla para el sexo, aunque eso no podría considerarlo como una mala noticia, al contrario.
Pero esas crueles palabras le recordaron a Priscille el asqueroso encuentro que mantuvieron, las imágenes y el dolor volvió a atormentarla sintiendo unas enormes ganas de vomitar al pensar todo lo que hizo y lo que probablemente ocurrio cuando perdió la consciencia.
- Lo siento!- repitió una vez más, sabiendo que era lo unico que medio menguaba su molestia.
- Te gusta provocarme Priscille, de verdad que a veces pienso que lo disfrutas!- repuso cruzándose de brazos provocando que su esposa comenzara a temblar como una hoja por el miedo de que volviera a golpearla- y ahora qué tienes, eh?!.....estas enferma?!- cuestionó con enfado por, lo que él consideraba, un molesto e innecesario comportamiento, sin embargo, el asco reflejado en el rostro de Michael solo aumentaba más el estado emocional de Priscille.
- No.....yo solo....me duele.....fallarte así!!
- Al menos aún reconoces tus fallas.....
Y contrario a lo que pensó, Michael no reaccionó violentamente, solo observó como ella se frotaba las manos y agachaba la cabeza evitando hacer algún movimiento brusco que lo provocara y él lo sabía y lo disfrutaba, le brindaba una gloriosa sensación de poder y una satisfacción a su limitada hombría.
- Escúchame bien Priscille, ya jodiste a mi hijo y tendrás que quedarte pero yo no tengo tiempo para perder aquí contigo cuidándote por tus estupideces.......así que más te vale que mantengas tu hocico cerrado y no comiences a hablar idioteces......y no lo digo por mi, lo digo porque si la gente cree que estás aquí por mi culpa y no por lo inservible que eres, tendre problemas y si eso pasa no sé que será de ti......digo, ya demostraste que no sirves ni como mujer y a menos que te vendas dudo mucho que puedas hacer algo por tu cuenta, nunca haz hecho nada y no podrás hacer nada sin mi, me necesitas........ así que te conviene mantener la boca cerrada, entendiste?!- cuestionó el hombre con indiferencia pero con un tono de voz bastante amenazante.
- Yo..... no, jamás..... jamás..... qué podría decir?!- respondió la asustada mujer que en todo momento evitaba verlo.
- Exacto.....no hay nada que puedas o debas decir, porque, quién creería en tu palabra?, solo quedarias como una loca ante todo el mundo y me obligarias a internarte en un psiquiátrico..... eso ya sería el colmo del ridículo, hasta para ti- sin embargo, aquellas palabras solo eran una provocación y ella lo sabía, pues Michael estaba al borde de enfurecer otra vez y solo buscaba el menor pretexto para descargar su rabia, desgraciadamente, el no responderle fue la excusa perfecta para desquitarse, al menos momentáneamente, pues en realidad ya estaba molesto por todo lo que tuvo que hacer para cubrir su rastro y eso, sumado al tiempo que tuvo que pasar en este lugar aguardando noticias de su esposa, lo habían alterado- no me escuchaste?!- cuestionó arrojándole el agua del vaso a la cara.
Priscille reaccionó inmediatamente ante tal acción, tosiendo por el agua que entró por su nariz y boca, intentando buscar con que secarse la cara para responderle de algún modo y evitar que la situación empeorara, pero Michael se adelantó tomando la servilleta que estaba a lado del vaso y se lo arrojó en la cara, sorprendiendola.
- Toma, tonta!!- refutó molesto- ves, ves?!.....ni siquiera para secarte la puta cara sirves, lo dicho.....no vivirias un día sin mí!!!
- Gracias......lo siento mucho!- otra vez se disculpó, mientras tomaba la servilleta con las manos temblorosas, aunque sin entender porque lo hacía, pero su experiencia le había enseñado que era el camino más seguro.
- Y deberías......dios Priscille!!!......no sé por qué eres tan tonta e inútil?!, ni siquiera pareces capaz de esforzarte en ser menos tonta!!
- Lo siento.
- Ugh..... agradece que estoy contigo porque de verdad, con lo tonta que eres.......no sé que hubiera sido de ti.
Michael miró como la pobre mujer se secaba el agua pero lo hacía con tal desprecio que parecía que por ella no sentía más que asco y repulsión.
- Así que ya estas advertida, entendiste?!- sentenció cuando Priscille finalmente terminó de retirarse el exceso de agua, volteando a verlo de inmediato y fingiendo una sonrisa.
El hombre negó con la cabeza y después, en un incomprensible cambio, se acercó para darle un beso en la frente, tomándola bruscamente de la nuca.
- Tengo que irme a atender asuntos verdaderamente importantes......ya sabes lo que tienes que hacer, mantén la boca cerrada, eso es sencillo hasta para ti.....oiste?!- sentenció dándole un par de palmadas en la mejilla.
- Por supuesto que si.
- Bien, recupérate porque lo volveremos a intentar, quiero tener un hijo pronto, no pretendo que la gente crea que mi esposa es una inservible que no puede darme un bebé!!!- exclamó tan tranquilo y con un dulce tono de voz que parecía un hombre incapaz de maltratar a la pobre mujer, pero su esposa lo conocía lo suficiente, pero lo que más la afectó fue escuchar aquellas palabras que le provocaron ganas de vomitar ante la simple idea de estar otra vez con él.
Pero ella ya no tenía voz para negarse o refutar absolutamente nada, pues incluso estando en el hospital su esposo era muy capaz de volver a golpearla así que se limitó a verlo y eso para él era prácticamente como una afirmación.
Michael tomó su celular y con una última mirada de desprecio se fue de la habitación, dejando que su esposa soltara el aire contenido pero no tenía ganas de llorar, solamente se sentía ansiosa por lo que pasaría en cuanto volviera a casa, su esposo ya le había advertido que quería un hijo y ahora con esa idea en mente era muy probable que estaría encima de ella a cada rato hasta lograr su propósito.
Sin embargo, para Priscille el sueño de ser madre se había vuelto una pesadilla, no tenía la mínima intención de traer a un bebé al mundo para que sufriera las crueldades que ella vivía, pues estaba convencida que de ser una niña Michael podría lastimarla como lo hacía con ella y de ser un varón, no quería ni imaginar la posibilidad de que terminara siendo como su padre, pero qué podía hacer?, ella jamás había trabajado, desde su nacimiento gozó de los privilegios de ser hija de una familia muy adinerada que nunca se tuvo que esforzar por nada y cuando sus padres murieron, dejandola al frente de la compañía, fue su esposo quien asumió todo el control.
Priscille nunca acudió a alguna junta o leyó algún balance, no sabía nada y sin Michael era seguro que perdería todo, y aún con todo eso, no pensaba tener un hijo, no podía ni siquiera sentir la mínima ilusión al respecto, no cuando la trataban de forma tan repulsiva y se dió cuenta de ello cuando su corazón sintió un enorme alivio al saber que había perdido a ese bebé, al que ni siquiera en sus pensamientos podía llamar, mi bebé.
- Te encuentras bien?!- preguntó la enfermera Elizabeth que acababa de entrar de nuevo a la habitación.
- Si....si....si- sentenció tratando de ocultar su llanto- disculpe....... qué me pasó?- si bien la enfermera le había dicho algo, Priscille aún tenía muchas dudas al respecto y el médico no tuvo intención de informarle nada.
- Tuviste un aborto.
- Por qué?
- Presentaste complicaciones debido al sexo rudo que tuviste - Priscille apretó la mandíbula, el solo hecho de recordar lo que Michael le había hecho la hacía sentir asquerosa- pero no te preocupes, el bebé no venía bien.......solo era cuestión de tiempo, al menos fue lo que nos reportó el personal de urgencias- indicó la mujer con una cálida sonrisa en los labios.
- Qué quiere decir?
- El bebé estaba en malas condiciones, tu útero presentaba hematomas y algunos coágulos........el feto no estaba bien, ya presentaba malformaciones importantes.
- Cuánto tiempo tenía?
- Casi tres meses........- y esa respuesta sorprendió a Priscille, por el tiempo comprendió que ya estaba embarazada durante la última golpiza que Michael le dió hace menos de un mes y probablemente eso había contribuido a su aborto- era mejor ahora, un aborto en un periodo de gestación más avanzado podría ser fatal.
Priscille sonrió levemente, tal vez hubiera preferido esa otra opción así al menos su vida, su miserable vida tendría un rápido final.
- Pronto estarás bien...... pudieron sacar todo e incluso retiraron los coágulos.
- Puedo volver a embarazarme?!- cuestionó asustada porque si no había un impedimento físico, su esposo lo intentaria hasta conseguirlo.
La enfermera volteó a verla, era una mujer con mucha experiencia y conocía muchos casos similares al de Priscille, por más que siempre buscarán una excusa, la razón de los ingresos era indudablemente por la violencia doméstica de la que eran víctimas, y aunque no quisiera admitirlo ella era uno de esos casos.
- Podré volver a embarazarme?!- repitió enfáticamente pero eso era lo único que le interesaba.
- De verdad quieres tener un hijo con......con ese hombre?- preguntó incredula por la desesperación que demostraban las palabras de Priscille.
- Podré hacerlo?!
- No, lamento decirte que ya no podrás tener hijos....... durante la operación tuvieron que retirar parte de la matriz y desgraciadamente......no podrás volver a embarazarte- explicó con mucha calma, no era su responsabilidad darle esa noticia pero el doctor a cargo no parecía interesado en nada más que congraciarse con Michael y sus poderosos amigos.
Y esa noticia provocó un extraño llanto en Priscille, por un lado se sentía aliviada al saber que por más que Michael insistiera jamás podría darle un hijo, desgraciadamente, eso también le trajo una nueva preocupación, no sabía como iba a actuar cuando se enterase de su situación, quizás hasta podría llegar a matarla.
- Mi es.....mi es....espo..... esposo no lo sabe, cierto?!- preguntó en medio de sus sollozos, aunque estaba casi segura que por lo que él le dijo la respuesta era no, aún así deseaba corroborarlo.
- Honestamente, lo dudo.....ni siquiera el doctor Wallace lo sabe, creo que ambos estaban más preocupados por ocultar la razón que te trajo aquí- respondió mirándola fijamente esperando una reacción que le confirmará la violencia que sufría.
Sin embargo, Priscille mantuvo la cabeza agachada, pues por más que mintiera respecto a las razones de su estado físico, muy en el fondo sabía que cualquier persona que presumiera de un básico nivel de inteligencia sería capaz de darse cuenta de la verdadera naturaleza de sus golpes o de su estado, así que disimular era algo inútil aunque necesario si quería evitar otra golpiza.
- Claro!- exclamó la enfermera conociendo de sobra estas reacciones y lo que evitaban admitir.
- Cuánto tiempo cree que deba quedarme?- preguntó tratando de eludir el tema aunque si tenía un interés genuino en saber cuánto tiempo tendría antes de regresar al horrible infierno que la esperaba pues estaba muy segura que Michael la trataría aún peor ahora que supiera que nunca podría darle ese hijo que al parecer deseaba.
- El médico reportó una semana- pero la enfermera no estaba de acuerdo con dicha recomendación y sus gestos eran prueba más que suficiente de eso.
- Debería quedarme más?
- Probablemente.....pero creo que el doctor no esta de acuerdo.
Y así comprobó que no demoraría demasiado en volver a su martirio, Michael probablemente se había encargado de convencer al médico que le diera el alta antes de lo recomendado solo para evitar que ella pudiera hablar con alguien, lo que significaba que el comisionado se encargaría de ocultar todo esto como un favor para él, como ya lo había hecho en otras ocasiones, pero lo que era aún peor es que solo era cuestión de tiempo para que se enterara de su infertilidad y si por cualquier absurda situación explotaba golpeándola tan brutalmente, ahora que había un motivo muy fuerte, seguramente la mataría.
Pero pensar en esa posibilidad no estaba tan mal, Priscille quería acabar ya con este infierno que significo su matrimonio, sin embargo, aunque él siempre la golpeaba hasta el cansancio nunca llegó a lastimarla de muerte, se podía decir que era muy cuidadoso y había aprendido de las primeras golpizas que le dió, ahora procuraba golpearla en lugares poco visibles o de forma que, según él, no requiriera hospitalización así se aseguraba que todo quedara resguardado tras los muros de la gran y elegante casa que ocupaban, lo que la hizo consciente que no habría fin, solo un constante martirio.
- Quieres que le llamé a alguien que pueda ayudarte?- preguntó la enfermera esperando que Priscille tuviera a alguien más a quien recurrir.
Pero como muchos casos similares, ella no tenía a nadie, Michael se había encargado de aislarla y aunque pudiera pedir ayuda, él no se quedaría tan tranquilo y para qué hacerlo enojar más.
- Mi esposo prometio regresar más tarde- repuso la mujer con una tenue sonrisa en los labios aunque sus ojos estaban llenos de lágrimas y miedo.
- Querida.....- la enfermera la tomó de la mano esperando hacerle saber que no estaba sola- haz sufrido abusos?, llegaste aquí por qué tu esposo te lastimó?
- Qué?!- exclamó Priscille alejando su mano de Elizabeth, que aparentemente acababa de decirle una aberración- por supuesto que no!.....mi esposo jamás me lastimaría!.....esto fue....fue.....fue.....fue un problema médico.
- Sufriste una violación!- aclaró la mujer pues no había otro modo de hacerla entender.
- Por supuesto que no!!!!- grito muy molesta- es mi esposo.........no un desconocido!
- Los esposos también violan- repuso la enfermera consciente que Priscille estaba en negación total.
- Eso es ridículo!!!.......cómo se atreve a insinuar algo así?, él es mi esposo.....a veces puede ser un poco brusco pero.....pero.....pero..... él no hizo....no hizo......eso que usted dice!!- dijo con mucha firmeza, sin embargo, muy en el fondo sabía que no era cierto aunque se negara a aceptarlo.
- Bien, no es necesario que te enfades- fue la unica respuesta que dió, pues sabía que no había modo de hacerla cambiar de parecer, en su experiencia, muchas mujeres se negaban a aceptar que sus esposos o novios las violaban y forzarlas a aceptar lo contrario solo las alejaba más de las personas que querían ayudarlas.
Por lo que la enfermera continuó haciendo su revisión sin decir absolutamente nada más mientras Priscille la observaba discretamente con una mezcla de molestia, enojo y miedo, aunque reaccionó tan violenta ante sus palabras, ella sabía que lo que ocurrió con Michael no era un encuentro normal de pareja, él había sido muy agresivo y hasta podía decir salvaje, la usó sin ninguna conmiseración y era muy probable que incluso cuando cayó desvanecida su esposo continuó saciandose.
Y en este punto ninguna tuvo la intención de pronunciar otra palabra, la enfermera acabo su trabajo y sin más que una sonrisa salió de la habitación dejando a Priscille envuelta en un mar de ansiedad, una semana era todo lo que tenía antes de regresar a su infierno, uno que sería peor que antes.
- Qué voy a hacer?!-exclamó en voz alta perdiendo su mirada en el paisaje que se dibujaba a través de la ventana mientras sus lagrimas comenzaban a salir por sus entristecidos ojos- no puedo dejarlo, eso no......qué voy a hacer sin él?, a donde voy a ir?.....jamás he trabajado y no sé nada de negocios, Michael se ha encargado de eso siempre........ además quién podría ayudarme?, no tengo a nadie más.....estoy sola.......y él no lo soportaría.....me ama.....lo sé.....lo sé.....lo sé.....- se repitió como tratando de convencer a alguien más pero era ella quien necesitaba repetirselo para justificar lo que había callado en los ultimos años.
Pero ahora recostada en esa cama de hospital, completamente sola comprendió que aunque intentara justificarlo, la enfermera tenía razón, Michael la había violado y fue tan agresivo que terminó con laceraciones vaginales y un aborto producto de las repetidas penetraciones no solo con su m*****o sino con esos horribles juguetes sexuales que tanto le gustaban, y lo único que le hacía compañía eran las lágrimas que rodaban por sus mejillas al recordar como llegó al punto que ya no importaba si gritaba que NO, siempre terminaba igual, mirando a la nada mientras él saciaba su salvaje deseo.