_ No te preocupes, pequeña. Ahora lo que en verdad me importa es que estés bien ya tendremos tiempo para lo demás. – agregó Edrian mientras besaba mi frente con mucho cariño, sin duda era perfecto. _ Te amo. – susurré mientras salíamos de la clínica y nos dirigíamos al auto del chico Rosternat. A veces me pregunto si hubiera cambiado las cosas al enterarme de la verdad antes, lo pienso por algunos segundos, sonrío y me niego a mi misma. – Nunca cambiaría nada de nuestra historia. – dije en voz alta, Edrian me miró y sonrió. _ Yo tampoco cambiaría nada. – agregó. Nunca me cansaré de decirlo, su sonrisa era hermosa, me encantaba, me enamoraba. – Eres todo lo que siempre soñé. – agregó nuevamente, sus frases eran épicas, podría decir que hasta de películas. No me atreví a decir nada más

