Lunes, maldito lunes...
Inicio de semana o como me gusta llamarlo "inicio del tormento" ...
Me despierto y hago mi rutina de costumbre, me pongo a preparar el desayuno mientras mis hermanas están alistándose.
Concentrada en que las tortillas no se me quemen no me doy cuenta que la puerta principal se abre...
—Hijas... ¿dónde están mis cuatro hijas? — dice mi padre cayéndose de borracho
—Papá, haz silencio, aun son las 5:45 de la mañana — le digo mientras lo agarro del brazo
—Quiero ver a mis hijas — vuelve a gritar
Mis hermanas tienen miedo cuando papá llega a casa borracho, recuerdo que era Navidad, era nuestra primera navidad sin mamá y fue cuando papá llego borracho y paso algo de lo que no me gusta hablar.
—Dalia, aléjalo de nosotras — me dice Martha con Vanesa y Sofia detrás de ella
—Váyanse a mi habitación y no salgan hasta que yo se los diga — le dio en voz baja
Ver a mis hermanitas irse a esconder me duele, saber que le tienen miedo al hombre que en algún momento fue lo más maravilloso para mi vida me causa tristeza.
—Papá, vamos para que te acuestes — le digo
—¿Por qué en esta casa nadie me hace caso? — dice botando todas las tazas de leche que serví
—Papá, por favor, no hagas un escándalo — le dijo mientras lo jalo de apoco
—Quiero ver a tus hermanas Dalia, quiero que ellas sepan que yo no soy malo, solo estoy triste, no soy fuerte hija, la muerte de tu madre me afecto demasiado, pero yo las amo a todas por igual — dice mi padre mientras las lágrimas se resbalan por sus mejillas sucias.
No quiero llorar, pero es imposible no hacerlo, amo a mi padre y muchas veces he tenido que sacarlo de los bares a la fuerza, a pesar de que se ha vuelto un borracho yo sé que nos quiere mucho.
—Nosotras también te queremos papito, descansa — le digo
No me importa no ir a la universidad el día de hoy, quiero que mis hermanas tengan una idea mejorada de mi padre.
Salgo de la habitación donde dejo a mi papá y me voy a mi habitación para decirles a mis hermanas que ya pueden salir.
—Niñas, ya pueden salir — les digo detrás de la puerta
Ver a mis tres hermanas con sus ojitos rojos me carcome por dentro.
—No te hizo nada Dalia? — me dice Martha
—No, no lo hizo — les contesto dándoles un abrazo a las tres
Lo que sucedió anteriormente con mi padre es algo muy complicado de explicar, solo puedo decir que ese día sentí un miedo atroz, pensé que no estaría viva para contarlo, ese día 24 de diciembre del 2018, cuando mi padre llego borracho como de costumbre, pensé que sería como otras veces, pero esa vez fue distinto, solo sé que mi padre me golpeo con algo y yo me desmaye, cuando desperté solo escuchaba los gritos de Martha y cuando fui a verla había un hombre encima de ella y la estaba besando, yo sabia lo que estaba sucediendo mas no sabia que hacer, tenia miedo de hacer algo y luego arrepentirme, lo que recuerdo es que agarre un florero y lo golpee en la cabeza, Martha salió y me abrazo mientras aquel hombre se quedo desmayado, después de eso nos quedamos en csa y no llame a la policía, se que si hacia eso nos mandarían una asistenta social y lo que menos quería yo era que me quitaran a mis hermanas.
Tiempo después me entere que mi padre había perdido una apuesta y como no tenia con que pagar dejo que ese hombre entrara a la casa y escogiera a cualquiera de las cuatro.
Esos pensamientos siempre trato que estén muy al fondo de mi cerebro y de mi corazón, no odio a mi padre, lo amo demasiado y quiero ayudarlo a que él también este feliz consigo mismo.
***
Mis hermanas ya están en el colegio y yo me pongo a hacer la limpieza de la casa.
Entre la música y estar cantando se me ha pasado la hora, quien diría que limpiar la casa me ha relajado tanto.
Comienzo a preparar la comida, aun recuerdo que a mi padre le encantan los tallarines verdes, es algo que siempre recordare, a mi padre le gustan los tallarines verdes, a Martha le gusta el pure a Sofia le gusta los Tallarines rojos y a Vanesa le gusta arroz con pollo.
Empiezo a preparar el almuerzo cuando siento que alguien me está observando.
—Aun sigues siendo eufórica — dice mi padre
—Ah, eras tú—le digo
—Hija, perdóname por todo, no soy un buen padre, de verdad lo intento, pero es tan complicado, tu madre lo era todo para mi y ahora ella ya no está—dice entre lágrimas—no sé qué voy a ser sin ella, ella era mi vida —habla y yo voy a darle un abrazo
—Tienes que seguir luchando papito, aun mis hermanas están pequeñas, ellas necesitan un padre, tienes que ir a una rehabilitación, para que puedas estar limpio y seas un mejor padre —le digo entre sollozos
—Esta bien hija, ire a rehabilitación, quiero ser un buen ejemplo para ustedes—dice mi papá
Entre risas termino de cocinar y tambien se que mis hermanas ya están por llegar de la escuela,
—Papá, deberías ir a bañarte, asi en el almuerzo les damos la noticia a mis hermanas —le digo
—Si, me parece perfecto—dice y se voltea para irse a bañar—Hija, de casualidad tendre ropa limpia —dice un poco avergonzado
—Claro que si, están en tus cajones—le digo con una una gran sonrisa
Amo a mi familia tal y como es, ninguna familia es perfecta, solo quiero que volvamos a ser la familia normal que eramos hace unos años atras, antes de que mamá muriera.
Ya paso 10 minutos y mis queridas hermnas acaban de llegar del colegio.
—Dalia, saque una Carita feliz —me dice Sofia
—Que bien preciosa—le digo dandole un beso en su frente
—Nos vamos a cambiar y venimos a ayudarte —me dice Martha
—Me parece genial
Quiero que el dia de hoy, la familia Smith se vuelva a unir, quiero que mis hermnas no odien a mi padre, quiero que nuestra familia sea como lo era antes aunque sea sin mamá con nostras.