- ¿Puedes venir un momento?... Le pregunto a Arlette cuando está hablando con Alberto y su hermana.
- Claro. - Dice un poco confundida. - Ahora vengo. - Le dice a ellos cuando se pone de pie.
Vamos caminando y al pasar por el lado de Antonio que está hablando con mis padres siento como ella se estremece y me sale una sonrisa tonta al darme cuenta lo que nos ocasionamos entre los tres a través de Karla.
- ¿Dónde me llevas?
- Sólo quiero que veas algo, pero no quiero que te asustes ni nada.
- Al decirme esto me asustas ¿Sabes? - Dice riendo y no hago más que reírme también.
- Adelante. - Digo cuando abro la puerta de mi habitación y ella se queda mirándome raro sin dar un paso.
- Tranquila, no haré nada que no quieras. - Cuando le digo eso ella echa un paso atrás. - Arle, es broma sólo quiero que veas algo que tengo en mi mesita de noche.
- ¿No me vas a tocar?
- Sólo si tu quieres. - Se queda mirándome. - En serio, no te tocaré. - Digo haciendo espacio para que entre sin tocarla.
Me quedo mirando como recorre la habitación con la mirada y se abraza a sí misma dando suspiros hasta que su vista llega a una de las mesitas del lado de la cama, se acerca poco a poco.
- Esto no es cierto. - Me mira sin creer lo que tiene en las manos.
- Aún me sigo preguntando ¿Cómo es que haces esos dibujos sin mirar una foto antes?
- No quieras ver mi carpeta. - Se queda en silencio y no hago más que mirarla. - Me estoy dando miedo yo misma.
- No entiendo, ¿Tienes más dibujos de ella?
Se encoge de hombros. - No se.
- Creo que hasta yo me estoy asustando, Arle, ¿Me dejarías ver tu carpeta?
- Algún día. - Se queda mirando la foto que es una réplica del dibujo que ella hizo. - ¿Me acompañas?
Pregunta de la nada y sale de la habitación y yo la sigo, llegamos al estudio que mi padre le dejó para que ella trabaje mientras esté aquí. La verdad es que vuelve a tener vida ya que después de la muerte de Karla yo no entraba mucho aqui ya que también era donde ella trabajaba cuando veníamos a casa.
- Te lo regalo. - Dice entregándome el dibujo que había hecho.
- Gracias, lo enmarcare y lo colgaré en mi habitación, o aquí. - Digo mirando a todos lados. - Este era su estudio cuando veníamos.
- ¿Pasaba mucho tiempo aquí?
- Creo que si, siempre veníamos porque aquí me siento mucho más cómodo cuando estoy editando fotos de los viajes y aunque ella lo negaba también se concentraba más aquí. - Sonrió al recordar momentos con ella aquí.
- ¿De qué te ríes?
- Recuerdo un fin de semana que vinimos después de un viaje que tuve entre semana, ella estaba aquí y yo en mi estudio, yo había dejado la puerta de mi estudio abierta para que pudiera entrar cuando quiera, hasta que llegue a unas fotos que no quería que vea y cerré la puerta y cuando salí no me habló durante todo el fin de semana.
- ¿Y era así por así que se dejaban de hablar?
- Siempre que quería conseguir algo lo hacía, pero cuando veía que no lo conseguiría me hablaba como si nada pasó.
- Eran dos críos. - Dice riendo.
- La verdad es que nos comportabamos como tal, pero también teníamos nuestro lado adulto.
- No quiero saber más.
- Y no te voy a decir más. - Rebato riendo.
Salimos al jardín donde estaban todos, Antonio sigue hablando con mis padres, siempre se tiran horas y horas hablando aunque casi nunca le prestó atención a lo que hablan, Dani y Alberto están con mis hermanos y los niños jugando con Toby a un lado.
- ¿A dónde quieres ir? - Pregunto mirando a todos lados.
Se queda mirando y sus ojos paran cuando ve a Antonio y este al mirar le regala una sonrisa. - Volveré al estudio ahora vengo.
Dice y sale corriendo dejándome aquí sin saber que hacer y al mirar a Antonio me dice con la cabeza que la siga y es lo que hago.
Al llegar veo que se le quedó la puerta abierta y me detengo en el umbral, ya que no quiero que se vuelva a molestar por entrar sin que ella me deje, me quedo mirando sus movimientos y no doy crédito a lo que me va haciendo sentir sólo con mirarla, busca algo en su carpeta y por sus gestos podría decir que no lo encuentra hasta que se le cae la carpeta al suelo haciendo que todo los papeles salgan de ella.
- Sólo así te podía encontrar grrr. - La veo levantarse con un dibujo que vio justo al caer la carpeta, lo pone a un lado para guardar los demás.
Aclaro mi garganta para que se de cuenta que estoy aquí. - ¿Te puedo ayudar?
Me mira sorprendida y yo me quedo esperando a que me autorice pasar, mira todos los papeles por el suelo y me vuelve a mirar y así unas dos veces más.
- Total, algún día los verás. - Dice y no entiendo a que se refiere.
- ¿Perdona? - Pregunto con duda y sin entender nada.
- Si, pasa y ayudame por favor. - Dice y no lo pienso dos veces para terminar de entrar.
Me pongo en cuclillas para ayudarle y al ver algunos de los dibujos me quedo de piedra, no se que hacer o decir y de mi mano van pasando uno a uno sin dar crédito a lo que estoy viendo, hay muchos dibujos míos, de Karla con ¿Su madre? ¿De dónde busco ella imágenes para poder dibujarlas?
- Por eso no quería que veas el contenido de mi carpeta. - Me dice para defenderse.
Me quedo mirándola. - Dibujos míos vale lo entiendo, verás fotos y videos y de allí sacarás tus dibujos pero, dibujos de Karla y su madre, eso no lo entiendo.
- ¿Su madre? ¿Karla? - Me pregunta sorprendida
- Si, ¿De dónde has sacado fotos de ellas?
- No son de ninguna foto.
- ¿Quién es este señor? - Pregunto cuando veo un dibujo de ella dos con un señor al lado.
- Es mi padre. - Me quedo mirándola sin entender nada, terminamos sentados en el suelo rodeados de todos esos dibujos y ella explicándome los diversos sueños que ha tenido donde salían los tres.
Es increíble que esto pueda pasar, si no me estuviera pasando a mi diría que son cuentos y que todo es mentira, pero yo estoy en medio de todo y aunque Karla no esté aquí en cuerpo la puedo sentir, pero ya no por el hecho de que Arlette lleve su corazón, ahora la puedo sentir diferente, antes cuando estaba al lado de Arle sólo sentía a Karla y eso hacía que me pusiera nervioso, pero ahora puedo sentirlas a las dos, son dos seres totalmente diferentes y me gusta esta Arlette que voy conociendo.
No se cuanto tiempo hemos estado aquí entre charlas y risas hasta que alguien toca la puerta para sacarnos de esta pequeña burbuja que logramos crear.
Al ver que era Antonio Arle empezó a recoger todo de prisa.
- Perdón por interrumpir. - Dice algo apenado.
- Tranquilo Antonio no pasa nada. - Le digo con una sonrisa para que no se preocupe
- Lo siento. - Dice ella recogiendo todo rápido. - Es que vine a buscar un dibujo y nos quedamos aquí hablando. - Dice mientras va tirando todo debajo de la mesa y cogiendo uno de los dibujos, algo que me causó mucha gracia. - ¿De qué te ríes? - Me pregunta apenada.
- Es que te veías tan graciosa guardando todo tan rápido.
- Si me hubieses ayudado no habría pasado. - Contraataco como una niña pequeña haciendo que hasta Antonio ria conmigo y ganandonos su mirada de reproche.
- Lo siento. - Digo tratando de no reír más.
- Da igual, profesor es que le quería regalar este dibujo. - Dijo extendiendo la hoja para que él.
- Gracias, pero no tenías que molestarte por... - No termina de hablar y se queda en total silencio cuando mira el dibujo, me quedo mirando su reacción y la verdad es que no dice nada con sus gestos y cuando la mira veo como entrelaza su mano y va apretando sus dedos entre sí.
- ¿Tú le has dado una foro para que lo haga? - Me pregunta y la verdad es que no se que decir y es ella la que contesta.
- Si. - Lo dice tan rápido y me mira pidiéndome que siga con esa mentira, supongo que es para no dar tantas explicaciones como lo hizo conmigo.
- Si, si le di una foto, vi que dibujaba muy bien y le pedí. - Al mirarla veo que niega. - Me dijo que si podía dibujarla y le dije que sí. - Cuando logre terminar de hablar ella suelta todo el aire que tenía sostenido y creo que yo también.
- Gracias a los dos, pero más a ti porque has hecho todo el trabajo. - Dice mirándola.
- Claro fue ella yo es que no se dibujar tan bien como ella. - Mejor me voy a callar para no liarla parda.
- Gracias profesor. - Dice ella con esa sonrisa que me hace olvidar todo.
- Bueno, sólo venía a despedirme. - Dijo Antonio para romper el silencio y hacer que vuelva a la realidad.
- Ya nos veremos ¿No? - Pregunto mientras salíamos. - Buscaré una goma para que enrolles el dibujo. - Le digo al ver que no queda enrollado del todo.
- Claro, cuando empieces con las exposiciones nos veremos unas cuantas veces. - Dice en voz alta para que lo escuché mientras me alejo.
- Eso espero. - Digo al llegar y entregarle la goma.
Nos despedimos de Antonio y nos reunimos con todos ya en el salón por lo tarde que es.