- ¿Qué te pasa Arlette? - Pregunta Dani al cerrar la puerta detrás de ella.
Doy vueltas por todo el estudio sin saber qué hacer. - Dani, si me notas rara contigo, como si sintieras que te dejó de querer ¿Me lo dirás? - Pregunto y ella me mira raro.
- ¿Estás loca?
- No, es en serio, este corazón hace conmigo lo que le da la gana. - Le digo y al darme la vuelta veo que se está riendo. - No te rías, primero hace que deje de querer a Íker y ahora...
- A Íker lo dejaste de querer porque es un imbécil. - En eso tú hermana tiene razón. Me agarró la cabeza por frustración y para ver si se calla de una vez por todas mi yo interior.
- ¿Y crees que es normal que sienta por ese señor que está allá fuera lo que sentía por papá? con él me siento protegida tal cual como cuando estaba papá con nosotras.
- Arle, tenias 9 años cuando papá murió, te hace falta la protección paterna y por eso lo ves a él así.
- Dani, este corazón. - Me limpio las lágrimas que bajan por mis mejillas mientras me toco el pecho. - Este corazón pertenecía a su hija, a la mujer de Teo, a la mujer, que él amaba con su vida.
Digo entre lagrimas y veo como ella se queda parada. - ¿Estás hablando en serio?
- Si. - respiro profundo. - ¿De dónde crees que viene mi "pasión" por el dibujo? - Digo pasión disimulando las comillas con los dedos. - Y esta maqueta ¿La has visto ya?
- No. - Dice acercándose.
- Entonces mírala bien y saca una conclusión de donde podría yo hacer eso.
- Tengo que decirle a Teo que no te he dicho nada de su piso. j***r Arlette. - Me quedo mirándola.
- Seguro que el profesor la ha visto, claro, era donde vivía su hija, no quiero que él crea que me han dicho nada, porque nadie me ha dicho nada, todas las medidas y el terminado los saqué de mi cabeza, nadie me ha dicho nada.
Me quedo pensando en eso y me pongo muy nerviosa. - El profesor está aquí y yo estoy aquí entonces él pensará que me han dicho todo para hacer esta maqueta, pero no es así. - Voy hablando sola y dando vueltas por todo el estudio como una loca.
- Tranquilízate. - Dice Dani agarrándome por los hombros para que pare de una vez.
- ¿Y si lo piensa? ¿Y si cree que me dijeron y no me pone la calificación merecida?
- Aunque lo piense esto es un trabajo 10. - Dice y me abraza y me quedo tranquila en los brazos de mi hermana como lo hacía antes de que me operaran y ella estaba en casa para cuidarme.
Narra Teo
- Antonio, ¿Podemos hablar? - Le pregunto cuando Arlette se va junto a Dani.
- Alberto hermano, siento todo esto. - Me disculpo cuando pasó por su lado.
- No te preocupes, esto tarde o temprano tenía que pasar.
- Gracias hermano. - Le digo y me regala una sonrisa.
- Vamos a mi estudio. - Le digo a Antonio que viene detrás de mí.
- Antonio, ¿Te quedarás a cenar? haremos una barbacoa en el jardín. - Dice mi madre que se va a preparar todo.
- No se le puede decir que no a mamá. - Le digo riendo y él ríe conmigo.
- Como para que yo le diga que no a tu madre.
- No se puede...
- Si no me dan otra opción, si.- Dice para después llegar al estudio y cerrar la puerta.
Es el estudio más oscuro de la casa, lo envíe a preparar sin ventanas ya que aquí me encierro para imprimir algunas fotos que necesite urgentes.
- Antonio... - Digo algo nervioso y él lo nota y me regala una sonrisa para que me tranquilice. - Hable con Arlette.
- ¿Cómo es que has hablado con ella, y si no es el corazón de Karla?
- Lo es, cuando venía en el coche de camino dibujó la fachada de esta casa antes de llegar, y un trabajo de la universidad, hizo la maqueta de mi piso en Madrid. - Me siento frente a él. - No puede ser tanta coincidencia, el cómo me siento yo cuando estoy cerca de ella, lo que me contaste de cómo te sientes tú, que le hayan operado de corazón en la misma fecha en que Karla murió, que sea una abogada y que de repente le de por estudiar ingeniería civil, el que se le de bien los planos y construcciones, el que mi familia la haya recibido con los brazos abiertos, Ivana, Regina y Toby que son los más ariscos cuando traigo a alguien a casa y con ella han sido un amor.
- Entonces ¿Tenemos a nuestra niña con nosotros?
- No Antonio, Arlette es diferente, tiene un carácter muy diferente, es una persona con dos sentimientos, los que ya conocía y los que va descubriendo ahora. Antonio no se te ocurra decirle hija porque te conozco.
Se ríe a carcajada y no entiendo el por qué. - Lo has dicho tarde hijo mío.
- ¿Qué quieres decir?
- Una vez en clase al entregarme un trabajo le dije gracias hija y me sonrío y desde ahí le digo hija pero sin que los demás estudiantes se enteren, para que no digan que le regaló la calificación que no es así, porque todos sus trabajos son muy buenos.
Me paso las manos por la cara y no hago más que reirme, tocan la puerta y voy a abrir ya que cerré con seguro.
- Hola Mari.
- Ya la cena está preparada. - Dice con una sonrisa...
- Ahora vamos... Mari. - La llamo cuando se iba. - ¿Arllete ya salió?
- Sigue en el estudio con su hermana.
- Ya les avisare yo. - Le digo y se va. - ¿Nos vemos en el jardín? - Le pregunto a Antonio el cual sonríe y dice que si con la cabeza.
Cuando llego al estudio antes de tocar escucho a Dani preguntar una de sus ocurrencias.
- Arli, tú que estuviste muerta por unos minutos ¿Llegaste a ver un ángel? - Me río al escuchar su pregunta.
- Estas loca, no tengo ni idea de cómo son los ángeles ni siquiera sé si existen.
- ¿Entonces por qué dibujaste esto? Parece un ángel.
- ¿No ves que es una persona?
¿Por qué tiene tanta luz y vestida de blanco? ¿Recuerdas como me dijiste que estaba papá en tu sueño?
- Entonces si los ángeles existen son nuestros seres queridos que han muerto, porque en mis sueños sólo he visto personas que ya conocía menos a dos.
¿Quiere decir siempre sueña? ¿Y si no recuerda nada? ¿Y si de esos sueños es que saca los dibujos?
- ¿Tú crees en eso?
- Dani ¿Puedes ser más tonta? Eres tú la que me está preguntando cosas raras, anda ayúdame a recoger todos los dibujos.
Toco la puerta para no tener problemas si entró sin avisar, abre Dani con un dibujo en la mano y me llama mucho la atención.
- Hola. - Dice Dani. - Es sólo un dibujo de Arle. - Me dice levantándolo al ver que me quedo mirándolo.
- Ya, tú no sabes dibujar. - Le digo con una sonrisa para molestarla.
- Dani no tienes que enseñar mis dibujos. - Dice Arlette acercándose para quitárselo de las manos.
- Es tarde, ya lo vi. - Le digo y nuestras miradas se cruzan y no hago más que respirar fuerte. - Bueno, sólo venía a decirles que nos están esperando para cenar. - Digo sin apartar la mirada de ella.
- Alberto estará solo, nos vemos. - Dice Dani dejándonos en este duelo de miradas.
Son tantas cosas que quiero decirle, pero me da miedo su reacción por eso prefiero ir despacio ya que no se con que Arlette encontrarme por el camino. La sonriente y segura de sí misma o la triste y confundida por los sentimientos encontrados.
- Nos vamos. - Le digo para romper el silencio que aún no siendo incómodo tenemos que dejarlo para ir a cenar.
- Si, termino esto y voy.
- ¿Te ayudo? - Pregunto con cautela para no hacerla enfadar.
- No hace falta, dejo esto aquí y ya estoy. - Dice enseñándome el dibujo que vi en las manos de Dani.
Salimos y sólo llegamos nosotros para sentarnos. - Vaya con la rapidez que mi madre hizo todo esto. - Le digo mientras estiró la silla para que se siente y puedo notar como sonríe.
- Así son las madres. - Me dice con una sonrisa cuando me siento a su lado.
- Me gustaría enseñarte algo cuando terminemos de cenar ¿Crees que se pueda?
- Claro. - Dice con una sonrisa para beber un poco de vino que hay en su copa.