Narra Arlette
Sigo aquí sentada esperando a ni sé quien, pero aquí estoy mirando al horizonte y viendo como va cayendo la tarde.
- Hola. - Dice Teo sentándose a mi lado.
La verdad es que no se que hace aquí ni como supo que estaba aquí pero no hago nada más que responderle el saludo con una frase y sin dejar de mirar al horizonte. - Algo me decía que no tenga miedo, que ibas a venir.
- Yo siempre terminó aquí cuando estoy angustiado o triste. - Me dice de la nada.
- Y ¿Por qué yo terminé aquí? Un lugar sólo, apartado de todo y que no conozco de nada.
- Has llegado aquí por tu corazón. - No puedo creer lo que me acaba de decir ¿Puede ser más cursi? Pero entonces empieza a contarme parte de su vida mas privada.
Me cuenta desde que tiempo estaba con ella y que alguien hizo que ella tuviera un accidente poco después de casarse, pero ¿Cómo nadie supo de su relación? Digo, de haberse sabido algo o algún rumor Clau la habría dicho en casa ya que siempre hablaba de él y sus fotos más su vida.
- Lo que no sabía era que ese corazón tendría dueña pronto y fue cuando hacía las 10 de la mañana sentí que todo dentro de mí se volvió a unir.
Fue la hora en que el doctor le dijo a mi madre que el trasplante en mi operación fue un éxito.
- Lloré a mi esposa pero, algo dentro de mi decía que algún día volvería a encontrar una parte de ella en algún rincón del mundo.
Cuando te sentí cerca la primera vez me tenía que obligar a pensar en ella ya que tú te metiste en mi cabeza.
Hace que de media vuelta y quede frente a él para mirarme a los ojos.
- Siento como mi corazón se acelera, como me pasan esas corrientes las pocas veces que te he rozado y ahora mismo, siento las mismas ganas de abrazarte y besarte que tenía esta tarde antes de que salieras corriendo.
- Se que esa maqueta que has hecho salió de tu corazón. - Este tío está loco, pero aún así no puedo contener las lágrimas por todo lo que me dice y a la vez le miro sin entender que me dice, ¿Cómo que la maqueta la hice con el corazón? Está loco, alejate de él. Dice mi yo interior. - Si, de tu corazón, porque has hecho una réplica de donde viví con Karla por años y donde aún sigo viviendo.
- Yo no. - Pone su dedo índice en mis labios para que no siga hablando y siento como me estoy quemando por dentro y como se aceleran mis pulsaciones.
- Se que no lo sabías y también sé que Dani y Alberto no te han dicho nada, Arlette, ¿Cómo crees que hiciste el dibujo de la casa cuando venías de camino? - Me dice y no tengo ni la más mínima idea.
- No se. - Le digo con lágrimas en los ojos y aún así él me sonríe.
- ¿Qué sientes cuando ves a tu profesor de arquitectura? - Me quedo sorprendida por lo que acabo de escuchar.
- ¿Qué tiene que ver él en esto? ¿Lo conoces? - Le digo y no puedo creer que me esté vigilando porque si es así le pondré una orden de alejamiento. Yo te apoyo en esa orden, nosotras necesitamos privacidad. Cierro los ojos para respirar profundo y hacer que se calle mi yo interior.
- Él es... era el padre de Karla. - Me dice corrigiendo el es por era y con una triste sonrisa y no lo puedo creer.
¿Entonces por todo esto deje de sentir lo que sentía por Íker? ¿Deje de amarlo por qué tengo un corazón que ama a otro? ¿Por qué me tiene que pasar esto a mi? ¿Por qué no pude seguir con mi vida como la tenía antes? ¿Por qué todo esto tiene que estar relacionado con Teo Santamarina? ¿Acaso no pudo ser otra persona? ¿Por qué Ingeniería Civil? ¿Por qué los dibujos? ¿Qué más voy a sentir de ella? Son tantas preguntas en mi cabeza que siento que me va a estallar.
- Desde hace un año todo lo nuevo que voy experimentando, ¿Es de ella? - Pregunto al recordar cómo me sentí cuando conocí al profesor.
Veo que se encoge de hombros. - No lo sé, puede que sí, pero también tienes cosas que no tienen nada que ver con ella. - Me dice y eso hace que me moleste con él.
- Obvio, no soy ella. - Me levantó dejándolo allí y empiezo a caminar aún sintiendo que mi cabeza va a estallar.
- Ya se que no eres ella. - Dice y escuchó que su teléfono empieza a sonar. - Puede que sea tu hermana. - Dice antes de contestar y sé que es para que me detenga.
- Si diga. - Responde.
- Si, está conmigo.
- No te preocupes, ella está bien.
- Vamos en un rato, luego nos vemos. - Dice y ahora si termino la llamada.
- ¿Era ella? - Pregunto frente a él.
- Si, estaba preocupada. - Me dice y me dejo caer en el suelo sin saber qué hacer con todo lo que me dijo, con todo lo que estoy sintiendo, con todas estas preguntas en mi cabeza. - Arle, sólo quiero conocerte, saber como funciona ese corazón ahora que está dentro de ti, antes sabía todo de él, lo que sentía, cuando y como lo sentía. - Me dice arrodillándose frente a mi.
- Es que no puedo estar cerca de ti, siempre que estoy cerca siento que se quiere salir. - Le digo poniéndome la mano en el pecho y dejando caer esas lágrimas que siento son mi desahogo.
- ¿Tú crees que yo no lo siento así? También siento que mi corazón se quiere salir de mi pecho, y me duele el no poder abrazarte para tranquilizarlo. - Me dice y no puedo creer lo que me está diciendo.
- ¿Qué ganarías con abrazarme? - Le pregunto sin poder cesar mis lágrimas.
- No lo sé, pero era lo que hacía con ella, siempre que estaba nervioso o que me sentía alterado la abrazaba y se me pasaba, o cuando ella estaba mal buscaba abrazarme y se sentía mejor, - Me dice y aunque me enfurezca que me compare con ella no lo puedo evitar, ella siempre estará en su cabeza y en su corazón.
- ¿Crees que funcione ahora? Porque ya no aguanto esto que estoy sintiendo, me duele mucho. - Le digo sin poder hablar bien y veo como sus ojos se llena de lágrimas.
- Se podría intentar. - Me dice limpiándose las lágrimas.
Nos quedamos mirándonos y lleva sus manos sobre mi rostro para limpiar las mías con sus pulgares, por un momento creí que me iba a besar y si, me beso pero fue un beso tierno en la frente, un beso que me hizo estremecer como nunca antes nadie lo había hecho, para luego abrazarme y acurrucarme sobre su pecho.
Siento como su pecho está acelerado al igual que el mío, siento el impulso de soltarme y salir correr pero él me retiene entre sus brazos y poco a poco mi corazón se va calmando. ¿Será cierto que con solo un abrazo él pueda hacer que mi corazón se calme? Parece que si tonta ¿Qué no lo estás sintiendo? Dice mi yo interior y me aferro más a los brazos de Teo, no soy consciente del tiempo que llevamos así en la arena y de rodillas.
- Por mi me quedará así como estamos toda la noche, pero tú hermana te querrá ver. - Me dice alejándose un poco y dándome otro beso en la frente.
Me quedo mirándole a los ojos y puedo notar un brillo diferente en ellos y puedo sentir esa tranquilidad que necesitaba dentro de mi.
- Me imagino que mi cara está como un tomate de tanto llorar. - Dijo para romper el silencio.
- A mi me gusta como está. - Me dice con una sonrisa haciendo que me ponga aún más roja si eso puede ser. Haz que te abrace otra vez para seguir oliéndolo. Dice mi yo interior haciendo que me ría.
- ¿De que te ríes? - Me pregunta poniendo de lado su cabeza y asomándose otra sonrisa en sus labios.
- Eso después te lo explico.
Se pone de pie y me ayuda a mi, me levantó limpiándome el resto de lagrimas que podría quedar en mi rostro.
Llegamos a su casa sin decir una palabra en todo el camino, ahora entiendo el por qué de muchas cosas que me pasan, de muchos olores y comidas que antes no había experimentado, cuando estaciona bajo corriendo para encontrarme con Dani y la abrazo.
- Nunca voy a dejar de quererte. - Le digo acercándome a ella.
- Hey, chiquita ya lo se, yo tampoco te voy a dejar de querer. - Me dice mirándome a los ojos y nos volvemos a abrazar. - ¿Pero estas bien?
- Si. - Dijo sin soltarla, no quiero que este corazón haga que me olvide de mis hermanas y mi mamá como hizo que me olvidé de Íker, no quiero y no se lo voy a permitir.
- Hola Antonio. - Escucho la voz de Teo saludar a alguien y me alejo poco a poco de Dani.
Nuestras miradas se cruzan ¿Y como tenemos que decirle a este señor Papá, don Antonio o profesor? Mi subconsciente diciendo la suya como siempre pero esta vez no dejo que se salga con ella y la hago callar.
- Hola. - Digo con la boca seca para después mirar a Teo el cual me sonríe y hace que me sienta más tranquila.
- Antonio ella es la hermana de Diana, Arlete. - Dice Teo acercándose a mí.
- La conozco, no sabia que era hermana de Diana, pero la conozco. - Dice él con una sonrisa la cual me da paz.
- Yo hablaré con él. - Me dice Teo al oído y yo asiento.
- Si me perdonan voy a ir al estudio. - Digo mirando a todos y al retirarme, tomó a Dani por la mano para que venga conmigo haciendo que casi caiga al suelo.
- Perdón, la acompañare. - Dice Dani cuando me la llevo casi a rastras y escucho como todos ríen por la forma en que me la llevo.