-¿Podemos hablar? - Le pregunto a Arlette cuando me acerco donde está sentada.
- ¿Aquí?
- ¿Por qué no?
- No estamos solos Teo, mejor déjalo para otro momento.
- Arle, es mejor ahora que nunca. - Digo poniendo mi mano en su barbilla haciendo que me mire y sin importar que los demás nos vean.
Puedo sentir como mi corazón se va acelerando y puedo notar el de ella a través de su pecho agitado por mi contacto.
Me separo y agarró su mano haciendo que se levante y salgamos de aquí, creo que aun con todo y mi cabeza hecha un lío tengo que arriesgarme por todo lo que me dicen, que aun soy joven, que tengo que darme la oportunidad de conocer a una persona, que no me puedo encerrar en mi dolor y un sin número de cosas mas que me hacen pensar que si ella llegó a mi vida podría ser por la conexión que existe entre ese corazón y el mío, así que todo eso me hace pensar que la mejor persona con la que podría intentar rehacer mi vida es con ella que es portadora del corazón de mi Karla.
- Arlette, aunque parezca una locura quiero todo contigo. - Digo parado frente a ella y tragando el nudo que se me había formado en la garganta. - Quiero que estés a mi lado, quiero estar a tú lado, quiero me acompañes en esta locura siempre que puedas y yo quiero acompañarte a ti en todos tus proyectos, me gustaría que tú y yo… - Siento mi garganta seca pero hago mi mejor esfuerzo para seguir hablando. - Que tu y yo nos conozcamos y nos demos otra oportunidad en la vida, que debemos descubrir el porqué nuestros caminos se juntaron y yo estoy dispuesto a todo. - Digo lo más sincero posible y puedo ver sus ojos brillantes.
Baja su mirada para mirar sus manos que no dejan de jugar entre ellas y vuelvo hacer que me mire levantando su rostro con mis dedos, sólo estamos iluminados por una farola que hay frente al bar donde estamos y sus ojos se ven aún más brillantes que nunca.
- Como te dije antes, tengo miedo, miedo a que me compares, miedo a no ser suficiente para ti, miedo a que no funcione, a que creas que tienes a Karla contigo cuando soy diferente a ella, el que lleve su corazón no quiere decir que yo sea ella y....
- Ssshhhh. - No la dejó terminar de hablar y llevo mis manos a sus mejillas y con mis dedos pulgares seco las lágrimas que van saliendo para luego acercarme rápido a ella y besarla, pero este beso va sin prisa, sin miedo a que nos vean, poco a poco voy pidiendo acceso con mis labios para intensificar más el beso y nuestras lenguas empiezan a jugar entre ellas.
Dejo mis manos a cada lado de su rostro mientras sigo saboreando sus labios con sabor a sal por las lágrimas derramadas mientras las suyas van subiendo poco a poco hasta llegar a mis hombros y rodear mi nuca para así jugar con mi cabello, una sensación completamente nueva para mi y que me hace estremecer. Bajo mis brazos hasta su cintura para así acercarla más a mi y seguir perdiéndome en estos labios que no son nada parecidos a los de ella pero aun así me siento en casa mientras los mios juegan con ellos, mientras los disfruto junto a mi cuerpo que se estremece y empieza reaccionar.
Nos separamos un poco por falta de aire juntando nuestras frentes y con mis ojos cerrados y con mi corazón palpitando como nunca antes lo había sentido. Es una sensación conocida pero a la vez diferente.
- Teo. - Me dice con la voz nerviosa haciendo que abra mis ojos y la mire.
- No digas nada. - Digo levantando un poco su cabeza para mirarla a los ojos. Arli, vamos a vivir esto que estamos sintiendo, vamos a dejar el miedo atrás.
- ¿Y si no funciona? - Me pregunta con los ojos cristalinos.
- No llores preciosa, sólo vamos a dejar que todo vaya surgiendo. - Le digo limpiando las pocas lágrimas que salen de sus ojitos.
- ¿Qué vamos a decir?
- Creo que por ahora nada ¿Qué te parece? - Le pregunto con una sonrisa y mi corazón latiendo por ella como nunca creí que volvería a latir.
- ¿Y qué vamos a decir cuando volvamos a entrar? Tenemos mucho tiempo aquí fuera. - Me pregunta con una tímida sonrisa.
- ¿Una larga conversación? - Le respondo en forma de pregunta y ambos reímos.
- Si nos creen sería genial.
-Les toca creernos o hacerse las ideas que quieran.
-Nunca les escondo nada a mis hermanas.
-Por mi lo decimos ya, pero sabes a lo que nos tenemos que afrontar.
-Mejor conozcámonos y esperemos a ver que pasa.
- ¿A que me das otro beso antes de entrar? - Le digo y puedo notar como se sonroja, me acerco sin que se lo espere y me vuelvo adueñar de sus labios y al poner mis manos en sus mejillas puedo notar mas lagrimas.
-Espero que esas lágrimas sean porque estas feliz. - Le digo sobre sus labios para volverlos a besar castamente. - No me gustaría hacerte llorar nunca, sino es de felicidad.
-Es por todo, nervios, emoción, miedo, y muchas ganas de intentarlo.
-Lo vamos a conseguir, vamos a hacer todo para que esto que sentimos funcione.
Nos separamos y caminamos a la puerta del bar, justo antes de volver a entrar nos miramos para regalarnos unas sonrisas y volver al grupo intentando demostrar que nada ha pasado.
- ¡Han tardado eh!. - Me dice Juan con su segunda.
- Estábamos hablando sobre la vida. - Le digo y al mirarlo puedo ver su sonrisita que en un momento me contagia y niego con la cabeza. Es mi hermano ¿que le voy hacer si me conoce? Pero tampoco creo que pueda ocultar por mucho tiempo todo lo que pueda estar pasando con nosotros.
Recibo una llamada.
- Hola Antonio. - Digo al contestar.
- Teo, muchas felicidades, me han dicho que ha sido un éxito y que vendiste esa fotografía.
-Muchas gracias y así es, me costó no lo voy a negar pero creo que lo logre superar. - Le digo mientras veo a Arlette hablando con sus hermanas. - A ver cuando nos vemos.
-Tengo pensado ir mañana, si no tienes nada que hacer, claro.
-Te espero con los brazos abiertos.
- Bueno, te dejo que debes estar a punto de irte a dormir para estar descansado mañana.
-Ahora estamos tomando algo en un bar, pero no creo que duremos mucho aquí. - Digo riendo.
- Ya me imagino. - Pásalo bien. - Me dice riendo. - Bueno ya nos vemos mañana y descansa lo que puedas.
- Gracias Antonio, nos vemos mañana, descansa.
Terminó la llamada y me quedo mirando el teléfono y veo la foto de Karla la cual me ha regalarle una sonrisa de ¿felicidad? quisas, mientras que antes era dolor lo que me transmitía porque no estaba aquí.
Un par de horas más y cada uno va a su casa para descansar y mañana domingo volver a la galería, por lo menos lo que si trabajamos ahí.
-¿Vienes a dormir a casa? - Le pregunto a mi hermano.
-¿Sabes que tengo la habitación de hotel? - Me responde con otra pregunta.
-Se que es mi culpa que ya no vengas a casa cuando vienes a Madrid, pero necesitaba estar solo.
-¿Y quién te ha hecho cambiar de idea sobre la soledad? - Me dice sonriendo y lo conozco, sé que si viene conmigo a casa no dejara de preguntarme cosas y quizás, sólo quizás me haga hablar.
- Nadie.
- Que veo lo feliz que estas. - Dice de la nada.
- No es para menos. Gracias a todas las personas que me han ayudado a vivir esto después de todo y también a ustedes mi familia. - Digo y me regala una sonrisa. - ¿Vienes o no?
-Si. - Vamos caminando a mi coche y a lo lejos puedo ver como suben al coche con Alberto.
Pasamos al hotel donde se está quedando para que busque sus cosas y cancele la habitación y así irnos a casa, al llegar se dirige a la que ahora es mi habitación y lo detengo.
-Ve a la otra. - Me mira sin entender mucho y al entrar se da cuenta que saque toda mi ropa y sólo queda la de Karla.
-¿Por qué te haces esto? - Subo mis hombros y sin decir nada me voy a la habitación de invitados que ahora es la mía.
Me pongo cómodo y me tiro en la cama mirando el techo. - Mi amor, sólo me estoy dejando llevar, se que nunca te voy a poder olvidar pero con ella siento cosas que deje de sentir en el momento que me dejaste con ese dolor en el pecho, ya no te recuerdo con tristeza ni dolor y mucho menos con rabia, ahora es con gratitud por todo lo vivido juntos, te amo, ¿si? y no creo que lo deje de sentir, sólo que ahora es diferente.