Francisco... Alice se encontraba llamando a sus padres o mejor dicho nuevos jefes para avisarles lo que estaba sucediendo, yo solo te podía pedir a Dios que si las cosas eran para mal, mis suegros no me dejarán faltar al trabajo, algo que era casi imposible y yo lo sabía pero quería tener aunque sea esa pequeña esperanza, una que quedó en nada cuando ví a Alice cruzar la puerta y tomar su bolso. - ¿Que te contestaron? -pregunte ansioso. - Normal -dice cómo sin nada- Que podemos ir y que te tomes tu tiempo para pensar bien las cosas -subi mis cejas sorprendido- Y también que nuestro trabajo nos va a estar esperando -toco mi hombro- Así que no te preocupes -comenzo a caminar a la salida. - ¿Ya nos vamos? -mi pregunta salió con una pizca de esperanza a que dijera que no. - Pues no sé tú,

