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1341 Palabras
El señor Larsson se dejó caer pesadamente en la silla de su escritorio, dejando que su libreta descansara a un lado suyo. El ambiente ha cambiado. La tormenta afuera golpeaba con intensidad, ya se había soltado a llover, y las gotas de lluvia caían fuertemente a golpear en las ventanas de la casa, así como el techo. — Bien — dijo él, finalmente, tomando un largo sorbo de su cerveza justo antes de mirarme directamente — He hablado con algunas personas que son de mucha confianza. Son personas que tienen un perfil muy importante y con las que podemos contar para todo. Es un golpe duro lo que nos han hecho, Jackson, pero te digo de una vez mi querido amigo, no estamos solos en esto. Tenemos aliados, y unos muy buenos. Entonces, lo observé mientras hablaba, notando que, aunque él seguía enfadado por nuestra difícil situación, había algo más en su expresión: determinación, pero también una sombra de preocupación. — ¿Cómo? ¿Aliados? ¿A quiénes te refieres? — pregunté, inclinándome hacia adelante en mi silla. Sintiéndome muy interesado por querer saber todo lo que él quería contarme. — Es gente que tal vez ha pasado por lo mismo que nosotros. Este tipo de traiciones y robos en el mundo de los negocios no es una situación extraña, es más común de lo que piensas. Contacté a una firma de seguridad, y a unos viejos amigos en el sector. Sabemos que Mark y su tío no pueden llevar a cabo todo esto solos. Ellos también necesitarán de una gran suma de gente para trabajar de su lado, si es que siguen trabajando en esto. Alguien más está detrás de todo esto. Y créeme que lo vamos a descubrir. Larsson hizo una pausa, miró a través de la ventana que se posaba detrás de él, miró hacia la lluvia, el clima afuera estaba bastante opaco como para que en cuanto terminará la lluvia, el sol se dejará ver de inmediato. — Sin embargo, no se trata de lo que nos han robado, o de lo que nos ha pasado. Hay algo más en juego — Sus ojos me escudriñaron, como si buscara en mí una respuesta que no estaba seguro de querer darme. — ¿Qué quieres decir? — le pregunté, tratando de descifrar aquel código escondido entre sus palabras. Luego, Larsson se volvió a su escritorio, se sentó y apoyó los codos encima del escritorio. Se inclino hacia mí, nos mirábamos fijamente como si pretendiéramos hablarnos entre susurros, escondiendo secretos entre nosotros que nadie más que estas cuatro paredes iba a escuchar. — No me refiero a nada más, simplemente, tenemos que comenzar a tener cuidado en quiénes confiaremos, pues de lo contrario, será muy difícil seguir adelante con este proyecto. Jackson, hay mucho en juego de por medio, sobre todo, hay mucho dinero, y por lo visto, ya te has de haber dado cuenta de cómo son las personas para cuando quieren convertirse en millonarios, piensan que lo lograrán metiendo sus narices en dónde no los han llamado. Así que, prepárate querido amigo, le pediré a Aisha que nos preparé un banquete para la cena. En dos horas tendremos compañía de esas personas a las que llamé, entonces, tendremos una reunión mucho más formal, y hablaremos todo con tranquilidad. Si quieres, puedes ir a darte una ducha y arreglarte muy elegante porque vamos a necesitar vernos así si queremos impresionar — dijo Larsson, su tono frío y de rabia había cambiado a uno de emoción, como si fuese un niño pequeño que no se guardaba para sí mismo la emoción de que estaba por vivir una nueva y próxima aventura. Sonreí y asentí, y así tal cómo si nos hubiésemos puesto de acuerdo sin pronunciar una sola palabra, hicimos un pequeño brindis con nuestras cervezas que estaban a punto de agotarse, y lo último que quedaron de ellas, las bebimos de un solo sorbo, y en cuanto dejamos nuestros vasos vacíos, le pedí permiso a Larsson para irme a dar un baño, porque la verdad si que lo necesitaba, apenas ahora vine a recordar que no he dormido en una noche, y las ganas de dormir más el alcohol estaban golpeándome demasiado duro el cuerpo como para soportar una cena sin siquiera sentir la relajación de una deliciosa ducha con agua fría para quitar la pesadez de mi cuerpo. Entonces, al tener el permiso concedido, me retiré de su oficina, y me fui al segundo piso de la casa para buscar mi habitación, rápidamente la encontré, me encerré en ella, y me quité toda la ropa mientras iba de camino al baño. Dejo la ropa sucia tirada en todo el suelo, y me meto a la ducha, abro la llave y dejo que el agua fría recorra todo mi cuerpo, y para variar, cuando cierro los ojos inconscientemente para disfrutar del poco tiempo que tenía en la ducha, volvió a sucederme lo mismo que aquella vez en mi apartamento. ¡Maldición! Otra vez estaba sintiendo como aquellas manos femeninas y delicadas acariciaban todo mi cuerpo, desde mi pecho hasta ese lugar que era absolutamente prohibido para mí porque causaba que mis demonios interiores salieran y cometieran sus peores travesuras. No podía permitir que esto se saliera del control de mis manos, entonces, abrí los ojos de golpe, intentando hacer que con ello pudiera alejar estos malos pensamientos de mi mente. El agua fría seguía cayendo sobre mí, pero esta no era para nada suficiente como para así controlar mis emociones, y, sobre todo, para controlar mi cuerpo deseoso. Me froté la cara con las manos, como si quisiera con ello despertar de este sueño profundo, trato de borrar las imágenes de mi cabeza. No era el momento para esto. Ahora, me encuentro viviendo en una oleada de incertidumbre de asuntos importantes de los que debo encargarme de atender. Terminé de ducharme rápidamente, es la mejor decisión que pude haber tomado, cierro la llave del agua con más fuerza de la necesaria. Salgo de la ducha, me envolví en una toalla, y me miré frente al espejo. Mi reflejo me devolvió una mirada determinante, como si quisiera decirme: “Concéntrate, Jackson”, me dije a mí mismo mientras mis ojos se clavaban frente a los ojos de mi imagen. “Recuerda que tienes trabajo qué hacer que es mucho más importante que cualquier otra cosa” Me vestí con esmero, me puse un traje oscuro, una camisa blanca que está impecable. Mientras me anudaba la corbata, repasé mentalmente todo lo que hablé con Larsson cuando terminó de hacer sus llamadas. Entonces, bajé las escaleras y sentí una mezcla de nerviosismo, ansiedad y anticipación incontrolables. El aroma de la cena que Aisha preparaba en la cocina ha inundado toda la sala de la casa. Me acordé que casi no probé bocado de la comida mexicana que comimos al salir del centro comercial, justo antes de regresar a casa, y entonces, el estómago se revolvió, más no podía decir nada porque debía esperar a que fuera momento de la cena, pues sería de mala educación contra los invitados si yo me adelantaba a comer antes de su llegada. En la sala, encontré a Larsson, estaba sentado en el sillón y mientras me esperaba, estaba disfrutando de un plato de un postre que desde lejos se veía delicioso. Cuando me vio llegar, dejó el plato a un lado aunque no se lo haya terminado de comer, y se puso de pie, alisándose el traje con las manos. Su expresión era una mezcla de seriedad y anticipación, como si estuviera a punto de entrar en una batalla importante. — Ah, Jackson, justo a tiempo — dijo, echando un vistazo a su reloj. — Nuestros invitados llegarán en cualquier momento. ¿Estás listo para lo que viene? “¿Qué? ¿Cómo que en cualquier momento? Pensé que se tardarían más en llegar” Pensé. Y el timbre de la puerta sonó, anunciándonos que uno de nuestros invitados a la reunión había llegado.
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