Alay Cada toque me excita, no tengo idea de donde poner mis manos, cierro los ojos para distraerme de la altura, dejo una de mis manos en su cabello y otra en el techo. Después de tener un orgasmo, baja mis piernas de sus hombros, me sostiene de mi cintura, hasta que mis pies tocan el suelo, pero me tengo que sostener de sus hombros al no poder estabilizarme. –Te llevaré a la cama. Yo solo asiento, aún estoy un poco desconectada con ese grandioso orgasmo. Levanta las cobijas y me siento, sacando mis bucaneras, él me ayuda y queda observando mis pies. –No es recomendable que pases muchas horas con tacones. –Tampoco es recordable tener pocas horas de sueño – me meto por completo a la cama dándole espacio. –Te dejo descansar– dice parándose para irse. –Podemos descansar juntos. Pa

