Kevin Nuevamente esa pesadilla invade mi sueño, me despierto agitado, pero lo primero que escucho es el llanto de ella, sus lágrimas caen por sus mejillas. De inmediato la muevo, está teniendo un mal sueño, limpio sus lágrimas, la muevo hasta que abre los ojos. –Solo fue un mal sueño– la sostengo en mis brazos, mientras sigue llorando. –Se sintió tan real, sentí que me estaban matando –su voz quebrantada y su sollozo me dejan mal. –Pero solo fue un sueño, estamos aquí, vivos, te confieso que acabo de tener una pesadilla también, me desperté unos segundos antes que tú. Poco a poco se va relajando, sus lágrimas humedecieron mi polera. –Lo siento, pensarás que soy una estúpida por llorar por un sueño. –No, no creo eso, ¿ya te sientes mejor? –Si, ya estoy de vuelta a la realidad–se se

