26 Julian Tras mandarle un mensaje a Lucas, abro la puerta y salgo al callejón situado detrás del club. El hedor de la basura me llena las fosas nasales de inmediato y se mezcla con el penetrante olor a orina. Debe de haber llovido mientras estábamos dentro, pues el asfalto repleto de socavones está mojado y en los aceitosos charcos se refleja la luz de una farola lejana. Echo un meticuloso vistazo a mi alrededor tratando de controlar la ansiedad y la furia violenta. Ya tendré tiempo para pensar en el rostro cubierto de lágrimas de Nora y en cómo la he cagado, pero ahora debo centrarme en salvar a Rosa. Se lo debo a las dos por igual. No veo a nadie cerca, así que me dirijo hacia la calle principal abriéndome camino entre los contenedores de basura. Varias ratas se escabullen al verme

