27 Nora Los calambres que hace pocos segundos sentí vuelven con mayor intensidad y se convierten en un dolor agudo que me perfora el estómago; noto que me falta el aire justo cuando Julian se acerca a mí con una expresión preocupada. Me cuesta respirar, me doblo del dolor y al instante noto que sus fuertes manos me levantan del suelo. —¡Al hospital, ya! —le grita a Lucas, y en un abrir y cerrar de ojos me encuentro acurrucada en el regazo de Julian mientras que el coche sale disparado del callejón. —¿Nora? Nora, ¿te encuentras bien? —El pánico sigue instalado en la voz de Rosa, pero no puedo tranquilizarla ahora mismo entre calambrazos y retortijones intestinales. Lo único que puedo hacer es respirar entrecortadamente al tiempo que me aferro a los hombros de Julian, que me mece hacia d

