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1725 Palabras
No había visto que no había actualizado, así que aquí tienen el capítulo. Gracias ? Feliz Lectura… La de cabello chocolate se levanta para beber su trago de lo que sea que tenga en su copa, lo hace sin tomarle gran cosa al sabor. —¿Cuándo llega Rhaysan del templo?—pregunta el de alas negras. La pelirroja sonríe sin culpa antes de servirse un poco de fruta en uno de los platos que hay en la mesa. —Dijo que en dos días y que cuando volviera ya no quería a su pareja unida al cazador. —¿Se puede separar ese vínculo?—para mi sorpresa fue mi hermana quién lo pregunto. —Claro. Pero se necesitan unas cosas que ustedes no tienen—dice Amaneth—. Cómo una bruja que ya sepa del tema o cosas así. La de cabello chocolate levanta las cejas antes de beber un poco más de lo que relleno su copa. Me encamino a la mesa para dejar de estar parada como idiota. El graznido de Jack me hace sonreír porque quiere entrar y no hay un espacio para que pueda hacerlo, lo transporto aquí adentro y lo convierto en un gato. —¿En serio te saco del palacio?—pregunta el de cabello gris. —Sí—la mujer se sirve algo con magia y me encantaría poder mostrar así mis poderes—. Detesto qué sepa en donde estoy. —No seas predecible, Manon—se burla el rubio—. Sabes que no necesita mucho para ir por ti. Le hace una mueca antes de beberse de nuevo el contenido de la copa. —Gracias por el concejo, Adrick—se burla Manon—. Lo tendré en cuenta la próxima vez que Murdock me invite a una urgía. —Para servirte. Manon rueda los ojos antes de llevar su vista a mí y hacer algo con los dedos que me transporta a su lado, no sentí ni náuseas, eso es algo raro. Cuando hago eso incluso conmigo, la persona siente náuseas de las feas. Necesito aprender a hacer hechizos como los hace ella, porque no tengo gran control sobre mis poderes y parece que ella los tiene. Manon me estudia con la vista para ver algo que no parece encontrar, me da miedo estar siendo evaluada por alguien que puede destrozarme con sólo pensarlo, esa es una de las razones por las que me encantaría aprender. —¿Tu matrimonio a sido consumado?—pregunta sin filtros. Trago despacio. ¿Por qué no decir la verdad? No le debo nada a Alandher y no tengo intención de seguir llorando por culpa suya, y si me van a separar que se sepa que no ha tenido ni el menor interés en mí. —No. Los ojos de Manon van a Alandher y luego regresan a los míos. —Será más sencillo—dice antes de meter un par de pedazos de fruta a su boca. Al menos dejo de estudiarme. —Al parecer te quedan veinticuatro horas—se burla Amaneth de Manon. —Ya sé. Lo que tengo que hacer me tomará menos de cinco minutos—se queja. —Pues hazlo, porque dijo que estaría atento a lo qué haces. —¿No tienes algo mejor que hacer, Adrick? Niega haciendo enojar más a Manon que bufa al saber que sus allegados no harán nada el día de hoy. Suspira antes de levantarse y poner algo en la habitación. Un caldero. Nunca había visto uno. Me levanto de mi silla y encantada sigo a Manon que no duda en poner ese caldero en la chimenea. —¿No puedes hacerlo en tu estudio?—pregunta el de cabello gris. Del cuál todavía no se su nombre. —No haré la poción ahora—se queja—. Es agua hervida para hacer té de Emir que necesito una buena taza para bajarme la resaca. El caldero que Manon usa para el té es de un color ocre que se vuelve n***o con el calor de las llamas que hacen hervir el agua que hay debajo de él. Pone la flor Emir que es una flor algo rara, tiene como que plumas en vez de pétalos y son de un rosa chillón que se ve horrible. Dice un par de cosas en lengua negra antes de sonreír por lo que observo en el caldero. —¿Qué tanto sabes de pociones? —Nunca he hecho una—digo viendo como el agua se torna rosa poco a poco y como la flor se va volviendo negra. —Una bruja sin saber usar sus destrezas es cómo dejar a un ave sin poder volar—dice Manon—. Nunca dejes que te corten las alas—giro mi cabeza a ella antes de verla servir el té en su taza—. Te enseñaré a crear pociones y a hablar lengua negra… —Sé leerla, pero hay cosas que todavía no entiendo. —Es un avance. Dice despacio. /// Alandher no quiso venir al estudio de Manon y ella se encargo de transportarlo aquí y sentarlo en una de sus sillas, hay un caldero en medio de la habitación. Los cazadores… quisieron venir a ver cómo se separaba a una pareja, pero yo porque quiero ver a una bruja usar sus poderes y hacer una poción no por lo que hará para mí beneficio. —¿Sí sabes lo qué haces?—pregunta Adrick juguetón. —Sí. Y cierra la boca—dice ella antes de ver entre los cientos de libros que tiene ella aquí. Creo que le pediré unos cuantos a Rhaysan cuando vuelva. —Bien… primero dos gotas de dolor—trago despacio—. Lágrimas. Ya vi que primero. Lanza magia pura al caldero que se enciende y comienza a burbujear en cuanto el calor se vuelve suficiente para hacerla hervir. Manon sonríe antes de comenzar con lo que sea que esté por hacer. Ella empieza a agregar ingredientes en el caldero, las dos lágrimas que decía el libro son las primeras en caer en la poción, de ahí le siguen otras cosas como la mitad de un corazón y un par de polvos que no dice de que son, pero con cada cosa que va agregando la poción cambia de color. Manon tararea una canción que no había escuchado pero que es en lengua de brujas y algunas cosas sí entiendo mientras que la mayoría me son desconocidas. Le arranca una pluma a Jack que grazna en advertencia cuando lo hace. La agrega a la poción que sola va girando para que ese ingrediente extra se mezcle con los demás. Creo que soy la única maravillada con lo que Mamón hace en el caldero y no con lo que será mi separación de Alandher. Que empieza a moverse en la silla deseando soltarse cuando es magia lo que lo mantiene en ese lugar. Al final Manon corta un poco de su piel para dejar que su sangre caiga en la combinación de ingredientes que hace una pequeña explosión al caer en ella. Sonríe antes de que el olor a fresas llegué a mis fosas nasales. —¿Es todo?—pregunta Isabella. —¿Qué hueles?—mi hermana parece olfatear un poco. —Menta. —¿Y tú?—Manon se gira a Adrick qué parece pensar un poco. —Vainilla. —Entonces ya está lista. —¿Por qué…? —La poción hace que la huelas como el sabor que más te gusta—dice ella antes de servir esa cosa en un par de tazas—. Pero si la beben así no pasa nada, pero ya que tenga el ingrediente que le hace falta lo tendrá. Arranca un cabello mío y otro de Alandher. Vacía mi cabello a una taza y el de Alandher a la otra, me da la que contiene el cabello de Alandher y a él la que contiene mi cabello. O mejor dicho se la acerca porque no puedo beberle por sí solo. —Harper—me llama Alandher—. Por favor, no lo hagas. Veo el contenido de la taza y el olor a fresas es bastante notorio. —No quiero llorar por tu culpa de nuevo—llevo la taza a mis labios y me empino el contenido. Sabe a fresas. No veo lo que hace. Sólo sé que como el día de mi intercambio de palabras mi cuerpo siente ese pequeño estirón y de ahí nada. Y es cuando la marca de reclamo de parte de Rhaysan arde y me hace gritar de dolor. —¡Ayúdala!—no sé quién lo pide. —No puedo hacerlo—dice Manon—. Sólo puedo dormirla para que no le duela. —Duermela. Siento algo en mi frente antes de dejar de gritar y perder la conciencia. /// Escucho voces a mis lados, pero no puedo abrir los ojos. Me duele demasiado el cuerpo como para hacer algo. Sólo se escuchan preguntas que son lanzadas y respondidas, también se me afigura escuchar la voz de Isabella. Me duelen mucho mis articulaciones, y siento los lugares exactos donde hay una, me duele la cabeza. Siento que mi cuerpo arde de temperatura y no es que tenga algo. Mi propio cuerpo me obliga a quedarme en cama y no abrir los ojos. Es cómo sí todo me gritará que no debo levantarme por nada del puto mundo. Por alguna razón siento que no tengo correas y que cuando despierte mi poder estará más vivo que nunca, pero no quiero hacer nada para no lastimar a nadie. Siento que me estoy soltando como si fuera una esponja a la que están exprimiendo. No sé si llevo minutos u horas, me duele el intentar abrir los ojos y eso es algo que me hace preguntarme qué diablos sucede conmigo. Espero que no tenga un cambio por emparejarme con el rey de las brujas, no quiero sufrir por lo que sea que me vaya a suceder. Tras unos minutos o sabrá los Dioses cuántos momentos de agonía paso, mi cuerpo se relaja y comienza a sanarse o así parece que le puedo llamar. El dolor disminuye a grandes rasgos y eso me hace tragar sin poder hacerlo del todo.
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