ELENA —Entonces, ¿cuál es tu plan? —preguntó Gabriel mientras entrábamos en su coche. Me quedé estupefacta y me apoyé en el asiento delantero. —Dime, ¿alguna vez traicioné a nuestro país en mi vida pasada? —le pregunté en lugar de responderle. Él se rió y me revolvió el pelo. —Tonta, ¿quizás nuestros destinos siguen entrelazados? —dijo. Hice una mueca de dolor y luego me encogí de hombros. Todavía no podía imaginar que todo esto hubiera sucedido. Éramos como actores y actrices en una película que estaba siendo dirigida. —¿Puedes creerlo? Él nunca entró en mí, pero luego me lo inyectaron —murmuré. —¿Estás diciendo algo? —preguntó Gabriel mientras conducía distraídamente. —Nada. He dicho que también es mi hijo, ¿no? Quiero decir, mi óvulo y su e*****a se unieron —le expliqué. Sus l

