ELENA —¿Qué tipo de locura es esa? —preguntó Clara con voz irónica. —¿Es eso un efecto del embarazo? —preguntó Lucía con sarcasmo. Las dos se echaron a reír y hasta se dieron un choque de manos. —Vale, está bien, no te arruinaremos el momento. ¡Solo dinos que es una broma! —dijo Clara con lágrimas de alegría. Les puse los ojos en blanco y saqué mi teléfono. Continuaron riéndose mientras yo estaba ocupada con mi teléfono. —Dinos la verdad, Elena. Compártela con nosotras, aunque no conozcas al hombre. Solo queremos saber la verdad —dijo Lucía. Suspiré profundamente y giré mi teléfono hacia ellas. Lo miraron hasta que sus ojos se agrandaron y sus mandíbulas se quedaron boquiabiertas. —Oye, no está editado, ¿verdad? —preguntó Clara y me arrebató el teléfono, refiriéndose a las fotos c

