La mañana llegó con premura pero no con los colores que yo deseaba ver, el sol salió en este invernal lugar y mis lágrimas salieron con él.
Pasado el medio día llegó Legol con la esposa de Luca y su pequeña hija, la mujer estaba aterrada, sabía la profesión de su esposo y estaba segura que si habían llegado hasta ella solo podían ser malas noticias o estaban listas para ser el escarmiento de Luca, Sofía como se llamaba la esposa de Luca sostenía a su hija en sus manos de una manera protectora y entro a la casa a punto de estallar en llanto, Legol con su cara de seriedad la dirijo a la biblioteca y le ofreció asiento, ella sin soltar su pequeña se sentó aún con los nervios de punta.
Ingresé a la biblioteca donde pude ver porque Luca amaba estas mujeres, ellas eran un respiro de fresca brisa en este mundo de humo n***o, Sofía es una mujer curvilínea, de cabello castaño y peinado hacia atrás en una alta coleta que dejaba libres las ondas naturales del mismo, sus ojos coquetos y sus labios rosados deban a entender la adoración que este hombre tan feroz profesaba por ella, su hija era una pequeña cosita que se ocultaba en los brazos de su madre, Masha tenía los ojos de Luca pero todo lo demás era una copia algo deteriorada de su madre, tenía ojeras y tosía con frecuencia, estaba cubierta lo mejor posible, pero su pobre vestir demostraba que no tenían muchos recursos.
Cuando entre a la biblioteca, los ojos de Sofía me siguieron más con miedo que con curiosidad, ceñía a su pequeña en sus brazos y antes de que pudiera dirigirme a ella, ella se levantó y hablo.
—sé que debo guardar silencio, Luca siempre me dice que debo cerrar la boca y esperar a que suceda lo mejor, pero creo que puedo suplicar por la vida de mi pequeña—cerró la boca y las lágrimas cayeron en cascadas por su rostro.
—yo no voy hacerle daño a usted o a tu hija, solo deseo darle una forma de escapar de todo y volver con Luca a una vida normal—
—discúlpeme por no creerle, pero las personas con las que trabaja Luca no son buenas... , solo saben matar—
— tranquila, no soy una persona..., así que puedo evitar ser mala, Legol el hombre que la trajo es amigo de su esposo y solo queremos que usted y él se encuentren pronto—
—no me fío de nadie—
— lo entiendo, pero quiero que sepas lo que estoy planeando para que me ayudes—el silencio se instalo en la biblioteca. Proseguí
— envié ayer a Luca a un lugar hermoso, lo envíe para que cuidara una hacienda, pero mi idea es enviarte a ti con él y matarte—
Sofía acerco a su hija más a su pecho y volvió a llorar.
— tengo que simular tu muerte a los ojos de nuestro jefe y sus personas, se que no te están vigilando todo el tiempo, pero tenemos que hacer que desaparezcas—
la cara de confusión y desconcierto de esta pobre mujer no tenía descripción, no sabía quién le hablaba y que estaba diciendo.
— ¿porque haces esto?—
—Luca trabaja conmigo por obligación, no me gusta ser el jefe de alguien que no ama lo que hace, y se que si no los desaparezco a los tres Lombadini los eliminará y estoy segura que su hija se pondrá mejor en un clima diferente—
— ¿Cómo se que esto no es una trampa para matarnos más rápido y llevarla a dónde está Luca?—
— eso sí tendrás que descubrirlo tu misma, mi compañero ya tiene órdenes de encontrar la forma de mostrar que ustedes se accidentaron y murieron, por lo cual se deben quedar aquí mientras el hace sus labores y en 7 días viajarán y se encontrarán con Luca—la biblioteca volvió a quedar en silencio.
Yo me levanté y me dirigí a la puerta, Sofía no se movió en un buen rato, después de que proceso todo se puso de pie y se dirigió a la habitación que Legol le había indicado un momento antes, al estar dentro estoy segura de que sintió más segura ya que soltó a su pequeña y se dirigió a su maleta para cambiarse de ropa y ponerlas cómoda a su niña, luego sin previo aviso se durmió sin cenar aferrándose de una forma escandalosa a su hija.
Su temor era tan grande que su dolor por una realidad que no se convertiría en cierta , que pude tener un bocadillo nocturno con ella, mientras su pequeña dormía placenteramente recostada en las suaves almohadas y la caliente frazada que la cubría, mi mente paso de alimentarme a ver qué esta mujer a la que mi compañero amaba, no tenía nada de valor con ella, su ropa estaba gastada por el uso al igual que su calzado y por ello entendí que no solo Lombadini tenía amenazado a Luca, también lo tenía esclavizado, ese dato me enfureció .
Aproximadamente 1 hora después al salir de mi cuarto con dirección a la cocina, me encontré de frente con Legol, no eran horas para que el aún estuviera despierto, al sentir mi presencia giró la cabeza y con esa sonrisa que derrite el hielo me recibió en la cocina.
—estoy esperando el llamado, me deben informar de la muerte de ellas dos —
—¿ y como morirán?— se pasó las manos por la cara de la frente hasta en mentón.
— señora, lo mejor es un incendio de algún tipo, tengo un amigo que está en eso, solo falta que todo funcione como lo planee y el incendio dejara dos cadáveres totalmente calcinados e irreconocibles—
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—bien...-—mis pensamientos no me dejaban pensar en lo que él me decía, yo solo podía pensar en ella, como Sofía podía seguir amando a Luca después de todo lo que sabía de él pero no comprendía ¿Cómo lo hacía ? Y sin saber cómo mi boca soltó al aire la pregunta que estaba en mi pecho.
—¿ Cómo se puede amar a alguien a quien no comprendes por completo?—.
Legol soltó su taza de café en la mesa de la cocina , se acercó a mí y agachó su cuerpo para estar a la altura de mi rostro, puso sus ojos directo con los míos y con su vos más melodiosa musito.
—los verdaderos valientes aman las cosas que no comprenden y luchan por quedarse— el escalofrío que recorrió mi cuerpo por su cercanía fue considerable, pero igual como se acercó a mí se alejo y volvió a ser el hombre serio y de celo fruncido con el que yo trabajaba, me sacudí la sensación de calor que me hizo sentir y viviendo a ser la jefa, lo mire y ordené que apenas amaneciera se encaminará a una tienda de ropa para dama y comprara varios atuendos a Sofía y que en un local de niños vistiera a Masha lo mejor posible, salí con mi pose de mando hasta llegar a mi habitación, ahí me desmorone.
Tenía tanto miedo de todo lo que este hombre me hacía sentir, tenía tanto miedo que todo volviera a sucederme, que el se convirtiera en el monstruo que fue kavan en su tiempo, el miedo corría por mi sistema y el dolor y el desespero por no hacer lo que mi corazón deseaba me ponían en un estado anímico más que lúgubre, solo sabía que tenía tanto miedo por lo que podría pasar si permitía que esto pasara a mayores que llegue a pensar la posibilidad de terminar con la visa de Legol y así evitar la tentación, pero el solo hecho de pensar que él no estaría conmigo hizo que me doliera más el corazón . Deje de pensar en eso para evitar más sufrimiento y me enfoque en planear como se enviaría a Sofía y Masha a Colombia. Legol tendría que ayudarme.